lunes, 22 de noviembre de 2010

'B-U-R-R-O', aquel juego de baloncesto

Cuando era un adolescente, el día a día tenía, además del cine, los cómics, los libros y alguna que otra preocupación absurda, dos grandes protagonistas en mi vida: el balón y la canasta. Era un vicio bastante adictivo, elemental para satisfacer las horas de ocio. Pasaba horas y horas jugando con los amigos, encestando, saltando, driblando, fintando, sufriendo caídas o recibiendo tapones y broncas por no bajar a defender, anotando triples consecutivos para batir simples récords, asistiendo con cierto estilo y viviendo la magia de tan antológico deporte. Recuerdo que en los espacios en los éramos un número reducido de jugadores que no llegaba al cupo para disputar un partido competitivo nuestro pasatiempo favorito, más allá del siempre aburrido ‘21’, era el ‘B-u-r-r-o’ ¿Qué diablos es eso? Se trata de un entretenimiento baloncestístico importado de Estados Unidos (allí se denomina ‘H-o-r-s-e’) y consiste en anotar una canasta o una jugada con cierta imaginación o mala baba que debe ser reproducida exactamente por el rival o contrincante. Cada vez que uno falla y no lo repite se le va sumando una letra hasta completar la palabra. El primero que termina el ‘B-u-r-r-o’ es el que pierde y así sucesivamente hasta que queda un solo vencedor. Nosotros lo hacíamos más competitivo, porque el que perdía acababa debajo de todos en un improvisado “arropa” (otra modalidad de acción algo bestia que algún día describiré) asfixiante y desalmada.
Viendo el vídeo de arriba he recordado varias cosas; primero, aquel pasatiempo en el cual jamás logramos ninguna de las imposibles canastas que se ven en él. Lo de aquí se puede observar es pura alquimia, imposibilidades hechas canastas anotadas, incluso producto de algún ‘fake’ bien hilado. Segundo, aquél anuncio televisivo con Michael Jordan y Larry Bird en el que se juegan un menú de una marca de comida rápida con este mismo procedimiento. Mítico. Por, último de qué forma los grandes nombres sacros del baloncesto actual también caen ante anónimos participantes. Es el caso de Lebron James palmando un 'H-o-r-s-e'. Sólo que cuando pierde a él no le cae encima una pila de colegas con ganas de saltar bien fuerte sobre la espalda de uno.