viernes, 1 de octubre de 2010

Arthur Penn, Sally Menke y Tony Curtis, semana trágica en Hollywood

1922-2010
Esta semana que acaba ha sido una de las más aciagas en cuanto a pérdidas cinematográficas se refiere. Luctuosos días para la Meca del Cine que ha dicho adiós a importantes nombres de diversas generaciones. Arthur Penn, el miembro más arriesgado de la llamada ‘Generación de la Televisión’ junto a nombres importantes de la Historia como John Frankenheimer, George Roy Hill, Martin Ritt, Robert Mulligan, Sidney Lumet, Ralph Nelson o Franklin J. Schaffner que revolucionaron el cine en los años 50 tras el declive del ‘studio system’ con una transformación narrativa y conceptual que ofrecería un cambio que hoy en día es considerado clave para el posterior desarrollo del cine contemporáneo. Su película más representativa sigue siendo ‘Bonnie and Clyde’, por su explosión de violencia despojada de lirismo, que impone la ironía de un cine sedicioso, más primitivo en su dureza visual. Fue la misma tónica que imbuyó a ‘El zurdo’, a ‘Pequeño gran hombre’, ‘Missouri’, ‘La noche se mueve’ o ‘La jauría humana’, metódicos vehículos existenciales que rompían la nueva tendencia de cultura clásica que aparecía marcada por el cine europeo. Penn no quiso cambiar la tradición, sino renovarla siguiendo las pautas de un cineasta siempre inspirado que supo innovar en el aspecto técnico. Un genial creador de imágenes intuitivas que deja a la memoria una de las representaciones más genuinas de lo que fue un cineasta moderno.
1953–2010
Un día antes, en las colinas de Griffith Park en Hollywood, Los Ángeles, la montadora Sally Menke, moría prematuramente a la edad de 57 años. Su carrera siempre ha permanecido ligado a Quentin Tarantino, que desde ‘Reservoir Dogs’ ha trabajado como editora de todas sus películas. Menke es parte importante en el cine de ese otro genio revolucionario y en su formalidad y narrativa a la hora de ejercer una transformación cultural y visual dentro del Séptimo Arte, siendo parte fundamental en la filmografía del de Knoxville en su camino hacia la postmodernidad, evolucionando junto a él en una corrección dialógica y cinéfila fuera de toda duda. Antes de convertirse en pieza clave del engranaje de Tarantino, Menke había participado como montadora en alguna que otra producción de renombre, como aquella versión de los 80 de ‘Teenage Mutant Ninja Turtles’ y con Oliver Stone en la tercera parte de la trilogía de Vietnam ‘Heaven & Earth’. Aunque su trayectoria y fama viene dada por este matrimonio artístico del director de ‘Pulp Fiction’, la montadora también dejó su talento en trabajos como ‘Mulholland Falls’, ‘Todos los caballos bellos’. Si Thelma Schoonmaker es parte fundamental del alma y talento de Martin Scorsese, Tarantino se ha quedado sin la musa que editaba sus películas. Una pérdida trágica, sin duda alguna, por lo inesperado del fallecimiento.
1925–2010
Esta semana se ha cerrado con otro óbito dentro de las figuras intocables del cine. Tony Curtis decía adiós a sus 85 años. Sin duda alguna, Curtis (nacido Bernard Schwartz) ha sido una de las figuras icónicas dentro de aquel Hollywood de la Época Dorada que se configuró como uno de los galanes más representativos de aquellos tiempos de gloria y calidad irrepetibles. Actor dotado de humor y de delicadeza, de sonrisa magnética e inconfundible, Curtis comenzaría ofreciendo su rostro perfilado de cierto exotismo en producciones como ‘Su alteza el ladrón’ o ‘El gran Houdini’, hasta consolidar su estela con personajes arrivistas vividores, capaz de ser odioso en ‘Chantaje en Broadway’ como encantador en ‘El terrible Mr. Cory’. ‘Fugitivos’, de Stanley Kramer sería la confirmación de un talento versátil y polifacético que se vería encumbrado a la inmortalidad con sus siguientes papeles en ‘Espartaco’, de Stanley Kubrick y en ‘Los vikingos’, de Richard Fleischer. Así como su vena cómica y seductora en las comedias ‘Vacaciones sin novia’ y, sin duda alguna por el doble papel de Joe y Josephine en la obra maestra de Billy Wilder ‘Con faldas y a lo loco’. Su carrera posterior estuvo salpicada por esforzados trabajos como ‘El estrangulador de Boston’, de nuevo a las órdenes de Fleischer o ese gangster esquizofrénico Louis Buchalter en ‘Lepke’. ‘El último magnate’, ‘El espejo roto’, ‘Insignificancia’, ‘McCoy’… y acabar haciendo telefilmes y algún que otro Cameo en alguna serie conocidas como ‘Roseanne’, ‘De repente, Susan’ o ‘Hope & Faith’. Según cuenta la leyenda difundida por el propio Curtis, tuvo un furtivo romance con Marilyn Monroe. Estuvo casado seis veces. Quizás su matrimonio más célebre lo tuvo con Janet Leight, matrimonio del que nacería la actriz Jamie Lee Curtis. Uno de los más atractivos vividores de Hollywood, galán con estrella e historias de alcoba interminables ha dejado un poco más huérfano al cine de estrellas incomparables.