jueves, 7 de octubre de 2010

Análisis PES 2011: el progreso hacia el cambio

Hace poco menos de tres semanas, la versión Demo del Pro Evolution Soccer 2011 ponía de manifiesto que la nueva entrega de uno de los reyes de los simuladores de futbol iba a volver por sus fueros. Hace siete días, salía a la venta el que está considerado, desde ya, como en más renovador de los lanzamientos de Konami en este terreno desde hace años. La empresa asiática de Seabass lleva tiempo intentando recuperar el trono birlado con alevosía por su gran competidora, EA Sports, y necesitaba un golpe de efecto en su exploración en cuanto a posibilidades técnicas y sondear nuevos caminos a la hora de complacer las actuales exigencias que impone la nueva generación de consolas que domina el ocio de medio mundo.
Pues bien, la mejor y más aplaudida mejora dentro de los parámetros de novedades del PES 2011 es la anunciada rotación de 360º en el jugador, algo que venía siendo el gran lastre del PES en su comparativa a su gran antagonista y que este año ha quedado solventado, equiparando su calidad con novedades que le hacen estar, por primera vez en muchos años, por encima de ese juego que robó las ideas de Konami para revolucionar esta modalidad de ocio futbolísticos ¿Qué se gana con ello? Pues que los movimientos de los jugadores sean mucho más fáciles, que la sutileza en los regates se satisfaga de forma natural y que el realismo forme parte de la diversión de los seguidores del PES.
Hay muchas novedades, sobre todos estéticas y de praxis dentro de este juego que, a buen seguro, no decepcionará al fan del simulador de Konami tras las varias decepciones de años anteriores. Lo primero es la habitual y constante remodelación del interfaz y el menú principal, consistente en unas simbólicas tablas de entrenamiento que facilitan el acceso y los cambios en las plantillas y el movimiento tanto táctico como estratégico en una sola pantalla, aligerando de este modo el ajetreo previo yendo y viniendo en el menú para las modificaciones de nuestro equipo. Han llegado a un diseño y entendimiento muy asequible, así como la introducción de unas de sus pizarras secundarias de programación de juego a lo largo del partido para poder cambiar y variar el sistema dependiendo del minuto y resultado desde el principio hasta el final, pudiendo variar en cualquier momento del partido. También cambia la posición de la cámara que, aunque se eche de menos la habitual posición (amplia-balón) de antaño, esta nueva, excepto por el alteración que se produce desde el saque hasta que empieza realmente a ponerse en juego la bola, no es molesta y uno tiende a verse cómodo jugando con esta nueva visión.
Lo más revolucionario y núcleo principal del éxito y aceptación de este nuevo PES 2011 es, sin duda alguna, el nuevo sistema de pases libre, con un método renovado que altera a su vez todo lo demás. En este sentido, el ‘tempo’ de juego se ajusta al control total del juego y de los jugadores, con un realismo fuera de toda duda. Aquí es donde Konami encuentra su mayor desafío para posteriores ediciones, donde prima la jugabilidad y las nuevas vías de mejora en lo que está considerado como clave en el futuro del juego. Ya no se trata de correr sin razonamiento hacia la portería contraría con la intención de meter el gol de siempre, apoyado en un jugador estrella o en los típicos trucos. Ahora, hay que construir, buscar y tocar para poder marcar. Cabe destacar la novedad de la barra de fuerza de tiro y pase, junto al medidor de resistencia, que además encuentra su mayor aliado en la supresión de esa molesta dilatación a la hora de pasar o disparar a puerta de 2010. Eso, forma parte del pasado. También se nota una mejora en la IA, que hace que los contrarios se muevan por el terreno de juego con más lógica, basculando hacia las bandas, buscando huecos, defendiendo con coherencia o cambiando al extremo débil de forma inteligente.
En PES 2011 la movilidad y física del balón no pierde realismo y se ajusta a los efectos de los golpes y patadas que recibe, aportando cierto grado de trascendencia en la forma y la fuerza con la que se golpea el esférico, algo que sigue siendo clave en la evolución y mejora de los pases, de los disparos a puerta o los remates de cabeza. Además, cuando un jugador corre al ‘sprint’ durante un largo recorrido no llega en óptimas condiciones, como es lógico, por lo que hay que controlar mucho más la barra de pase o la de tiro para obtener la precisión adecuada. También se gana, más que nunca, en identificación y posibilidades de jugadores célebres o con características especiales, que se reconocen con una destreza ajustada a unos parámetros más reales, menos exagerados, dejando atrás un acusado estatismo de versiones anteriores en sus rivales. Es decir, que los ‘ronaldismos’, ‘messismos’, ‘drogbaismos’ o ‘rooneysmos’ no son tan definitorios como en sus antecedentes.
A mi juicio, de un modo subjetivo, la gran decepción ha sido comprobar que este PES final que se ha lanzado ha modificado su condición en cuanto a rapidez respecto a la fantástica Demo que se habían cascado los señores de Konami. Lo que allí era suavidad, templanza y un juego con cadencia realista y calmada, regresa (aunque de forma moderada) a un ritmo algo más rápido. Sin embargo, aunque conserve su fluidez lo que hace que la velocidad se equipare más a las versiones anteriores que a ese promisorio avance que sirvió como muestra para enseñar este nuevo PES 2011. Es el gran “pero” que se le puede poner a esta nueva y entusiasta versión para esta temporada de fútbol y juego que nos espera. Siguiendo con los menoscabos, que siempre hay, obviamente, se pueden reprochar algunas acciones algo reprobables en el posicionamiento de los laterales, así como maniobras de subida al ataque de los centrales. No obstante, no son, ni de lejos, los errores evidentes de otros años. Por lo que otro punto a favor. Siguiendo con lo negativo, lo de siempre, el eterno inconveniente de Konami, que no es otro que la falta de licencias oficiales en la LFP, Premier y alguna que otra liga más. Un defecto que hemos empezado a olvidar gracias a los parches, options files y demás argucias de creatividad y técnica alucinante de fans de la saga que hacen mejorar (y de qué modo) las carencias originales del juego. En este sentido, para los seguidores del PES, esto es una salvedad atenuada que no tiene importancia. Eso sí, detalles como los penaltis desde el lateral siguen siendo de lo peor del juego, así como esa repetición con ralentíes que dejan una estela difusa algo molesta o observar cómo los jueces de línea se retrasan al levantar los banderines cuando existe posición de fuera de juego.
PES 2011, sin embargo, posee un mejor acabado de estadios, especificaciones técnicas del césped o de las gradas, con el acostumbrado detallismo en la determinación física con respecto a sus texturas faciales, con los rostros de los jugadores casi idénticos a los reales. Un aspecto éste que sigue siendo incomparable a ningún otro simulador futbolístico. Incorpora la prometida Liga Master On-Line, una nueva modalidad que sirve de extensión a la conocida en la que el usuario podrá competir contra gente de todo el mundo a través de la red, con bolsas de jugadores que fluctúan en cuanto a su estimación dentro del mercado según vaya su carrera. Un nuevo aliciente que se une a los habituales ‘ser una leyenda’, el cuidado de torneos como la Champions, la inclusión de la Copa Libertadores o un sistema de edición mucho más amplio.
Definitivamente, estamos ante un PES que ha ganado en movimientos, en recreación y sensación de realismo y con más precisión en el difícil objetivo de acercar al usuario al verdadero reto de sentir un partido de fútbol. Esta es, desde el PES 6, la mejor consecución del grupo Konami, por lo que no es exagerado testimoniar que PES 2011 es el mejor juego, con gran diferencia, de la nueva generación que sigue su camino hacia el podio de este tipo de simuladores. La gran duda es… ¿se acabará el imperio de Konami y EA Sports en el momento en que 2K Games se decida a plantarles cara con un juego de fútbol a la altura de las circunstancias? De momento, los dos grandes colosos, son los que siguen repartiéndose el pastel.