miércoles, 1 de septiembre de 2010

'Spot' Movistar e Imagenio Temporada 2010-2011: El hijo despreciable

Con el nuevo anuncio futbolero o futbolístico de Movistar e Imagenio que incluye el paquete básico con el canal GOL TV para esta nueva temporada, se recupera a su vez SMP (Siniestro Mundo Publictario), otra sección de este blog perdida en los abisales fondos del olvido. El anuncio transcurre de la siguiente manera; durante toda la vida un padre ha inculcado a su vástago el amor y la afición por los colores de un equipo que les ha unido a través de los años, más allá de la habitual relación paternofilial en esa bonita identificación hereditaria de la pasión por el fútbol y por una misma bandera. Nos muestra cómo el padre ha ido contagiándole su afecto hacia el equipo de su vida, convirtiéndolo también en el de su hijo. Viajes nostálgicos en microbus, amargas decepciones, inolvidables alegrías y celebraciones, fiestas de cumpleaños temáticas, esconder esa camiseta en el bar cuando los ultras rivales entran en el mismo establecimiento e incluso confabulándose para dejar a la madre plantada con la comida recién puesta en la mesa por ir a ver el fútbol. Viejos recuerdos ahora ya caducos grabados en una memoria compartida y añorada.
La idea es clara; el fútbol establece lazos de concordia y refuerza el vínculo generacional entre padres e hijos. Sin embargo, lo que parece un afectuoso ‘spot’ se les escapa de las manos en su actualización, en la traslación al presente, en el reflejo de este padre e hijo hoy en día. El primero, ya anciano, desea asistir con su hijo como cada año, como cada jornada, al estadio donde han vivido tantos instantes memorables. Éste, acomodado en la indecencia del ingrato le espeta sin ningún rubor: “Papá, vamos a hacer que el estadio venga a casa”. Y uno dilucida: Pero vamos a ver cabronazo… Tu padre, insisto, ¡¡TU PADRE!!, ese entrañable hombre que ha vivido tanta historia de afición por el club de vuestros amores junto a ti, que ha rehusado el hecho de ir con sus amigotes al fútbol por compartir su tiempo contigo, que se ha dejado el sudor de su trabajo en una cantidad de dinero considerable en los desplazamientos con la afición para que tú vivieras esos momentos de gloria, que te ha hecho socio del equipo desde pequeño, que ha puesto su empeño en estar juntos cada domingo en el estadio para seguir compartiendo el sentimiento por el club de vuestra vida y que, ya mayor, te está pidiendo volver al estadio… ¿Se lo estás negando? ¿Se puede tener mayor desafección y egoísmo en un claro gesto de desprecio por un padre?
Ahí el pobre hombre, emocionado e impaciente por volver al campo, por seguir la liturgia futbolística de cada domingo junto a ti, vas tú, acomodado de mierda y tienes la desfachatez de objetar a tu progenitor esa tradición que os une. Normal que el padre le mire con un rostro de incertidumbre y decepción cuando su hijo le pone una bufanda y deja a su pobre padre en el sillón viendo el partido en casa. Despojándole de la dignidad del aficionado real y transformando a su viejo padre en un aficionado televisivo al que ni siquiera le pone una miserable cerveza y una tapa para seguir, con la frialdad de la emisión televisiva, ese partido que este hombre podría recordar como el día en que perdió la relación con un hijo que no se merece. Así es Imagenio, Gol TV. y la representación de un primogénito insensible y desleal a los sentimientos de un padre. Esto es lo que profesa alguna publicidad disfrazada de sentimentalismo barato.