martes, 14 de septiembre de 2010

La leyenda de Rafa Nadal no tiene límites

¿Hasta dónde llega la capacidad de superación de un mito deportivo? Ayer, Rafa Nadal ratificó su estela de grandeza al ganar su primer US Open, subiendo un peldaño más en el olimpo tenístico al lado de gente como Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi y Roger Federer, los únicos en poseer los cuatro Grand Slams. Como apunta Kevin Mitchell en el diario ‘The Guardian’ el 6-4, 5-7, 6-4, 6-2 ante Novak Djokovic de ayer “apenas refleja la profundidad y la calidad de un partido de tenis que se parecía más a una pelea por el título mundial de los pesos pesados”.
Casi cuatro horas de emoción interrumpidas por otras dos a causa de la lluvia. Sólo perdió un set, algo que sólo Neale Fraser lograra hace 50 años. Apoyada en un equipo de personas que realizan un prodigioso trabajo en la sombra, la constancia y la tenacidad de Rafa siguen fortaleciendo lo físico y lo mental en un jugador cuyos límites aún siguen siendo una incógnita. La grandeza asentada en la sencillez de una persona destinada a hacer grande una disciplina de vaivenes, de dureza y esplendor interrumpido o efímero, donde sólo los más privilegiados y dotados son los que se sobreviven en la sustento de la gloria, auguran un futuro cercano donde Nadal, gracias a ese constante esfuerzo por mejorar y por el elegante respeto a los rivales, perpetuarán su condición de leyenda del deporte.
Las virtudes de los grandes, aquéllas por las que un mito es recordado con admiración como símbolo de su generación, convergen en la figura de un chaval de Manacor que sigue sus pasos para ir fulminando los récords de un Federer que ha dejado definitivamente su preeminencia a un heredero con más ambición, más preparado en todos los terrenos, para ir alcanzando cualquier gesta que se le ponga por delante, perseverando en su imparable consolidación como uno de los mejores deportistas de élite de la Historia.
Este 2010 es el regreso del Número Uno al gobierno de la corona mundial, en el que ha conquistado de manera consecutiva Roland Garros, Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos. Nadal se ha convertido con sólo 24 años en el referente del tenis moderno, en el centro de todas las miradas. Ahora, sólo queda seguir viendo su progresión y disfrutando del espectáculo de fuerza y tesón al máximo nivel.