miércoles, 4 de agosto de 2010

Oradores precoces

Hay una cierta raza de seres humanos destinados a exhortar, sermonear, inventar, difundir o transmitir ciertos paralogismos que evidencian algo de coherencia. Maestros de la retórica que, en el fondo, barnizan la vacuidad en falsa trascendencia. Al final lo que queda, como deja de manifiesto el teórico argentino Ernesto Laclau, es un significante vacío que, en sentido estricto del término, termina por ser un significante sin significado. Eso es el fundamento de la política actual. Da igual la ideología y las proclamas. El vacío es lo que representa. Los políticos han sido y son como esos predicadores que engañan a la gente con sus discursos alarmistas recurriendo a la palabra del señor y a la sagrada biblia. El niño del vídeo es un ejemplo de político precoz, lleno de énfasis y autocredibilidad en lo que alega, balbuceando sus razones como dogmas irrefutables. Aparte del rollo paródico que haya o de la credibilidad de los subtítulos respecto a las palabras y gritos sinsentido del chavalín, su discurso da un poco de miedo. por el contexto de fanatismo religioso que hay en él. No obstante, el niño representa un claro paradigma de lo que son los discursos que teorizan hoy en día sobre el mundo y la sociedad actual.