viernes, 9 de julio de 2010

Review 'Entre nosotros (Alle Anderen)', de Maren Ade

Los condicionamientos y la fragilidad de la pareja
Maren Ade disecciona las relaciones de pareja con un intenso retrato siguiendo una complejidad de estructura y un montaje elíptico que deja una sensación de desasosiego y ambigüedad.
Las relaciones de pareja, ese gran misterio que encierran los vínculos entre dos personas, sus contrastes y equivalencias, son un pábulo de exploraciones que bordean el psicoanálisis y que tiene un filón dentro del drama fílmico en su empeño de traspasar los engranajes del entendimiento humano y abarcar el estrato emocional necesario para estos complejos viajes. La alemana Maren Ade se deja llevar en su segundo largometraje, ‘Entre nosotros’, por ese irascible campo de batalla con una historia que sitúa esa disección de las relaciones de pareja llevándolas al extremo, donde los roles se subvierten y el cambio de papeles convierte la solidez de unos cimientos internos en un maremágnum de conflictos capaces de desintegrarla.
La película presenta a Chris y Gitti. Él es un arquitecto inseguro y ella, relaciones públicas de una discográfica, respectivamente, que abordan con ilusión sus vacaciones en la plácida isla de Cerdeña, viviendo un idílico lapso de amor que roza la pasión juvenil. Sin embargo, lo que en principio parece un mundo perfecto se viene abajo cuando Hans y Sana, otro matrimonio también convencional que ha asumido el matrimonio con resignación, entra en su vida para desequilibrar la relación provocando una desapacible tensión que pondrá a prueba lo que ellos creen perfecto.
La realizadora bávara profundiza desde los primeros y sutiles giros en los vacíos de comunicación que han pasado inadvertidos para los dos personajes, haciendo que sus inseguridades, la voluble situación de un par de cenas con el otro matrimonio vaya poniendo pareja al borde de la crisis. La cinta dibuja una línea entre el realismo y la sobriedad con la que se van construyendo los perfiles y las personalidades de los cuatro personajes, a través de sus conversaciones, de la insignificancia de muchas de ellas, de las deliberaciones que se tienen lugar las cenas, en una habitación o al lado de la piscina.
Esa fortuita confrontación de parejas refleja los condicionamientos y la fragilidad de una relación donde se esconden frustraciones y el fárrago de roles que se traen entre manos. Es así cómo el espectador va descubriendo lo que representa la pareja afectada y lo que no dicen, abriendo una herida en forma de preguntas que cuestionan esa vida en común que tienen como idónea. Es el instante en que los defectos van tomando cuerpo y se perciben como lacras que pueden destruir la solidez y alegría de los buenos tiempos.
Si algo puede sacar al espectador de la trama es la complejidad de estructura que sigue un guión en continua libertad, que escapa a cualquier enunciación de actos al uso, que se fortalece con la excepcional dirección de todos sus intérpretes, desde Birgit Minichmayr y Lars Eidinger sin olvidar a Hans-Jochen Wagner y Paula Hartmann, con ese montaje elíptico que deja una sensación de desasosiego y ambigüedad. Mecanismos que funcionan debidamente por esa disposición que pasa de la “normalidad” con la que es presentada la pareja hacia los giros radicales que afectan a su perspectiva de la relación y su entorno existencial.
‘Entre nosotros’ respeta la distancia y el punto de vista de los dos, haciendo que la simbolización dramática se presente como un cúmulo de pequeños conflictos casi imperceptibles, sin que haya una concienciación sobre ellos, en continuo estado de latencia, lleno de juegos de impostura. La cámara sabe distanciarse lo suficiente de los personajes como para que expongan con libertad sus movimientos, desplegando así sus inquietudes y sus falsedades recíprocas, hurgando en cómo esa progresión de posturas va fraguando un efecto demoledor dentro de la relación.
Ade se escuda en una quebradiza espiral donde el tiempo es implacable y donde las reacciones y calvarios emocionales quedan dentro de sus personajes. Es también importante ese territorio de nadie que representa Cerdeña, la Italia meridional, que aprisiona sentimientos contrapuestos sin evidenciar costumbres y ambientes, que recuerda (porque es muy deudora de aquélla) del ‘Te querré siempre’ de Rossellini, en su modo de decodificar las palabras y los silencios que se dan en el conflicto de pareja.
Estamos ante un filme que rebosa en inteligencia a la hora de rotar el rumbo atmosférico y emocional que se desencadena entre una pareja cuando hay un elemento que les pone en una situación de continuo cuestionamiento, sin caer en sensacionalismos impresionables, porque Ade sistemiza este juego de variabilidad en las emociones para mantener el equilibrio entre las posiciones encontradas de sus protagonistas. Con ello logra ir oscureciendo la atmósfera, en geografía, en frases y miradas, hasta lo insostenible de su tramo final, donde parece que la pareja mantendrá su sinuosa relación encubierta bajo el fingimiento.
En esta fábula sobre relaciones cualquier oscilación, ya sea en intenciones o en diálogos son fruto de un medido baremo para modificar de manera radical esta relación. Puede que a ‘Entre nosotros’ se le pueda atribuir cierta dilación en el desarrollo de su relato, que puede llegar a acusar demasiado los tiempos muertos en los que parece no pasar absolutamente nada. Pero en una cinta que propugna la atmósfera como médula para desplegar su éter psicoanalítico en pos de una catarsis conclusiva es perdonable. La cinta de Ader aboga así por las apariencias, los códigos establecidos de cara a terceros, traicionando la legitimidad y los vínculos en pareja.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2010
PRÓXIMA REVIEW: 'Madres e hijas (Mother & child)', de Rodrigo García.