martes, 15 de junio de 2010

Sudáfrica 2010: El Mundial de la esperanza

Desde hace unos cuantos días tenemos un tema de conversación que viene siendo habitual cada cuatro años. El Mundial de fútbol congrega la atención de los medios y del ocio durante el mes de junio y parte de julio. Con el ruido de fondo como si fuera una colmena furibunda gracias a las vuvuzelas de los huevos, los sudafricanos se dejan los pulmones, revientan tímpanos y levantan dolor de cabeza. Sin embargo, la fiesta, la alegría y la deportividad siguen siendo los valores a marcar. El polémico balón Jabulani rodaba inaugurando el pasado sábado el Mundial, recogiendo el testigo de otro esférico no menos maldito como fue el Teamgesit de Alemania en el Sudáfrica-México. Hasta el momento, pocos goles. Muy pocos. Y sin un juego que enamore. Sólo Alemania ha deslumbrado y esto no ha hecho más que empezar.
Será un mes con 32 selecciones compitiendo por un objetivo común: levantar la Copa del Mundo que acredita al ganador como la mejor selección del planeta los próximos cuatro años. 64 partidos que definirán lo mejor y lo peor del fútbol internacional. 30 árbitros que velarán por el ‘fair play’ y la siempre inalcanzable ecuanimidad, 10 sedes dispuestas a darlo todo por una imagen global positiva en un continente asolado por la pobreza y una cifra exorbitada que seguirá este Mundial: 26 mil millones de espectadores de todo el planeta (excepto los españoles y algún país con plataformas digitales en exclusiva) según afirmó el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke. La XIX Copa Mundial de la FIFA ya ha comenzado y con ella el espectáculo del fútbol, del sentimiento de gloria que nunca había tenido una selección como la española. “La Roja” aspira a todo. Y todos tenemos esa sensación feérica de que los sueños colectivos, aquellos que sirven como vía de escape a los graves conflictos económicos de un país en crisis tienen altas probabilidades de materializarse.
Es una pena (por no decir una putada tremenda) que los emporios televisivos mantengan alejada a la casi totalidad de los seguidores en el ostracismo, al aficionado que gusta del deporte rey sumido en el ascetismo de un sólo encuentro diario y dictado por las cadenas, despojando a este deporte al aficionado del interés que suscita este tipo de acontecimientos universales, perdiendo la generalidad del Mundial en beneficio de unos cuantos. No sólo de la Selección Nacional vive el interés de este torneo.
En fin, mañana primer partido del combinado de Vicente del Bosque que deberá dejar claro su condición de favorito y poner el deseo y el propósito de España encaminado a las expectativas que un país entero alberga con una ilusión inusitada.