jueves, 10 de junio de 2010

Los Chicago Blackhawks ganan la Stanley Cup 2010

La prórroga decidió la Stanley Cup. Apoteosis del vencedor de ese deporte apenas conocido en España como es el hockey sobre hielo yanqui, la materia prima de esa liga de espectáculo y tensión, de fuerza y lucha que es la NHL. Los Chicago Blackhawks se llevaron la final por un solo tanto. Cuando el marcador señaló el 4-3 definitivo, la historia se acabó en beneficio de los de Chicago. El Wachovia Center se encendió con la victoria de su equipo, en un ambiente propicio para que el público llevara en volandas a su equipo, con el mismísimo Michael Jordan entre sus espectadores de lujo. Los Philadephia Flyers habían dado la sorpresa de la temporada al meterse en la gran final tras clasificarse para los ‘playoffs’ en la última jornada de la liga regular. Incluso nadie daba un dólar por ello cuando los Boston Bruins lideraban las semifinales de la Conferencia Este por 0-3. Es más, en esta final el equipo de Peter Laviolette ha logrado remontar un 0-2 inicial para empatarla y hacer soñar a sus seguidores. Pero Chicago ha sido mejor, más solvente cuando el juego necesitaba resolución y potencia, creencia en la victoria y en un juego más adelantado que el de su rival.
Cuando el partido estaba a punto de concluir, los Flyers tenían la opción del séptimo partido en su mano, con un dominio del juego y del marcador. Pero el inesperado gol de Scott Hartnell a menos de cuatro de minutos dejó abierta la puerta de la prórroga y de las opciones de los Blackhawks. En el tiempo de descuento, un tiro cruzado de Patrick Kane desde la izquierda dejó sentado a Michael Leighton que no pudo hacer nada por detener el puck. Ya era tarde para reacciones. La final había quedado sellada con un 4-2 en la serie. Jonathan Toews, que obtuvo el Trofeo Conn Smythe que le consagró como el MVP de las series finales, levantó la Stanley y los Flyers se quedaron sin milagro en el sexto partido. Acompañando a Toews; Kane, Keith Duncan, Seabrook Brent, Marian Hossa, el descomunal portero Niemi… y un equipo de profundidad y talento dirigido por Joel Quenneville que se ha llevado con justicia el título 49 años después de su última consecución.