domingo, 30 de mayo de 2010

Se ha ido Dennis Hopper, el rebelde más sedicioso de Hollywood

1936-2010
Cuenta Peter Biskind en su archiconocido e imprescindible libro ‘Moteros tranquilos, toros salvajes’ que el impacto de ‘Easy Rider’ provocó un movimiento sísmico dentro del sistema hollywoodiense nunca antes visto. Dennis Hopper fue catapultado al éxito pasando a ser un icono de la contracultura como lo eran John Lennon, Abbie Hoffman y Timothy Leary. Por aquel entonces el signo de Hopper era el de una divinidad que empezaba a caer en la grandilocuencia, la megalomanía y la grandeza autoasumida en una espiral de sexo, drogas y fiestas salvajes. Life le llamó “el director más potente de Hollywood”, un realizador capaz de revolucionar el cine con la desvergüenza de los genios. En el apartado más disoluto, incluso se atribuía el mérito de haber puesto de de moda la cocaína entre los hippies. “No había cocaína en la calle antes de mi película”. Para Hopper fue una revelación: “mientras filmábamos podíamos sentir que el país entero estaba en llamas. Los negros, los ‘hippies’, los estudiantes… Yo quise introducir ésa sensación en los símbolos de la, película, como la gran moto del Capitán América –esa hermosa máquina cubierta de de barras y estrellas y con todo el dinero en el tanque de gasolina, es América-. La sensación de que en cualquier momento podíamos volar en pedazos ¡Bum! Una explosión. Como al final de la película”.
Con Hopper además de un gran actor se va una figura imprescindible para asumir que un día el cine dejó sus estilemas arcaicos y abrió la veda de una generación que daría algunas de las mejores obras maestras de finales de los 70 y definiría el futuro inmediato de aquellos años. Con él se va una leyenda de la rebeldía y del desprecio hacia las normas. Un genio que llenó páginas con sus historias personales y profesionales dentro de una vida marcada por el exceso.
D.E.P.