lunes, 17 de mayo de 2010

Día de (sin) Internet

Hoy es el Día de Internet. Se supone que se trata de una jornada festiva cuyo objetivo es acercarse y celebrar un acontecimiento tan trascendental como la instauración de Internet. Se supone, porque si bien es cierto que Internet se ha convertido en una herramienta indispensable llena de posibilidades, también lo es que se trata de una virtuosa afección de exigencias encubiertas, de coacción de ocio que usurpa tiempo libre a otras aficiones antes primordiales. Hay que celebrar la importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, pero sin olvidar los riesgos “idiotizantes” al que conlleva el exceso de Internet en nuestras vidas. La popularización de Internet ha supuesto una potente ventaja que abre una puerta infinita a la información, de forma libre y gratuita. Y, a su vez, está granjeando un imparable progreso a hacer vulnerables y desprotegidos a los usuarios que consideran Internet como una de las actividades más satisfactorias de diversión. Por eso ¿por qué no hacer de este día una celebración totalmente antónima? Es decir, con la llegada del sol y el buen tiempo, aparcar nuestra curiosidad binaria y dedicarnos a disfrutar del mundo real; de una caña con un pinchito, de un libro bajo el árbol de un parque, de un paseo por la ciudad... En cuanto, acabe estas líneas, es lo que haré.
Feliz Día de Internet… sin Internet.