miércoles, abril 28, 2010
A través del director de fotografía y amigo Pol Turrents he llegado al imprescindible link ‘E.T. on the Set’, que hace aflorar los sentimientos más nostálgicos y evocadores a aquella infancia perdida de la que tanto se echa en falta en estos turbulentos días. El paso del tiempo, ese proceso absurdo que va huyendo progresivamente entre la nada y el todo de nuestras vidas, la sensación de lejanía de aquellos recuerdos que nos marcaron, pero que siguen vigentes por la presencia invisible y atenuada de lo que un día vimos como parte de nosotros, inextinguible ante lo efímero del paso de los años. Para una generación que creció bajo la magia de un cine que hoy es clásico, ‘E.T. El Extra-Terrestre’ sigue resucitando al infante que un día fuimos, a aquel pequeño que soñaba con narrar grandes historias. En la actualidad aquél niño de flequillo y rostro inocente ha quedado personificado en un cúmulo de propósitos desbaratados por el azar que, sin embargo, añora y se hace fuerte con aquel recuerdo. El filme de Steven Spielberg tuvo hace tiempo la declaración de amor más traslúcida y profunda hacia una obra cinematográfica que se ha podido leer en estas líneas abismales.
El ‘blogger’ Hervé Attia ha reavivado la llama del recuerdo con un impresionante y purificador documento que atiende a lo antes descrito. Ha viajado al 7121 de Lonzo Street, en Tujunga (Los Angeles) para mostrar cómo ha pasado el tiempo en aquel barrio, en aquella casa en cuya parte trasera Elliot encuentra a E.T. en un entrañable viaje por las calles, parques, bosques y demás localizaciones que dieron el espacio geográfico donde vivir un sueño de tal magnitud. Es como un hermoso retroceso a esa obsesión aflictiva que supera la temporalidad y nos devuelve a aquel 1982 en el que descubrimos que, como a Elliot, aquel alienígena feo de ojos saltones y cuello contráctil vino a nosotros en forma de fantasía hecha realidad.
Lo de reactualizar un vistazo a localizaciones en las que se rodaron películas no es nada nuevo. Hace tiempo, Ron Fugelseth y Patrick Radcliff, se fueron a aquel pequeño pueblo portuario de Portland donde se gestó ‘Los Goonies’. El mayor catálogo de localizaciones exhibe multitud de estos lugares mágicos en los que se rodaron películas más menos antológicas. Por último, desde el ‘blog’ Meridianos también se proponen algunos de estos apasionante viajes al “antes” y “después” de esos sitios que hicieron fantasear al público y que, con el tiempo, se ha transformado en santuarios de cinéfilos y apasionados.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:41 |


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