lunes, 15 de febrero de 2010

All Star Dallas 2010: Volvió el buen baloncesto

La noche de las estrellas del mejor baloncesto del mundo tuvo como maravillosa ubicación un escenario ciclópeo como el Cowboys Stadium de Dallas, impresionante coliseo que albergó, según cifras de la NBA, 108.713 espectadores. Ahí es nada. El récord de asistencia a un partido de baloncesto. Y la noche, en lo concerniente a lo deportivo, estuvo muy a la altura de lo que se podía esperar con las expectativas marcadas por ediciones anteriores. Durante todo el encuentro dio la sensación de que ambos combinados de figuras del basket se estaban jugando algo más que un resultado para la galería, con intensidad y dureza, sin mucha floritura y desarrollando un juego colectivo basado en una fulminante rapidez. Un LeBron James más moderado en su 'autoshow', un Chris Bosh certero y, sobre todo, un Dwyane Wade sencillamente espléndido fueron liderando los pasos de la Conferencia Este con un juego dinámico, pasado incluso de revoluciones, con vistosidad y con rivalidad respondida, en una racha más desigual por la Conferencia Oeste.
Los de George Karl comenzaron encadenando dos canastas consecutivas de la estrella local Dirk Nowitzki. Respondió el Este, que en seguida dejó claro que la competitividad iba a marcar el devenir del choque, apoyado en la eficacia del juego individual y el acierto de equipo. Uno de los engranajes se iba instaurando en el jugador de los Raptors Chris Bosh, que repartía juego y espectáculo. El Oeste iba a su juego, fundamentado en la capacidad de Carmelo Anthony (el mejor de su conferencia) y Durant, así como una sólida defensa que tuvo más consistencia con la salida de Pau Gasol. Mientras Joe Johnson y Al Horford iban aportando su calidad al tridente formado por Wade, Bosh y Lebron, en el Oeste la seriedad la ponían Steve Nash, Gasol y Chauncey Billups. El de Son Boi jugó un partido serio, definido en su buena colocación en el parquet y sus números irreprochables (13 puntos, 6 rebotes y una recuperación en 20 minutos).
Llegó el descanso con las actuaciones musicales que consistieron en los contoneos imposibles de Shakira y la naturalidad y demostración de voz de Alicia Keys. Muy bien. Sin embargo dejaron la sensación de que la segunda parte no iba a comenzar nunca. La conmemoración nostálgica o recuerdo se vivió de forma fugaz con el recuerdo del ‘Dream Team’ (el único que jamás ha existido en cualquier deporte), que tuvo su representación con Chris Mullin, Scottie Pippen, Patrick Ewing y “Magic” Johnson para refrescar la memoria de aquel baloncesto germinal que hizo que toda una generación comenzáramos a amar el espectáculo de la NBA. Pero el All-Star de este año se vivía en el aquí y en el ahora. En la grandiosidad de un estadio que impresionaba y que se había convertido en el protagonista de la noche con esa pantalla que no encaja en el adjetivo de monumental. Por allí andaban la bestia parda Floyd Mayweather, mucho rapero como Ludacris y Diddy Combs, el propietario de los Dallas Cowboys Jerry Jones, el reverendo Jesse Jackson o el acartonado ‘gobenator’ de California, Arnold Schwarzenegger, al lado de Spike Lee.
La segunda parte impuso más de lo mismo. Wade comenzaba a despuntar en una pugna por el MVP con Carmelo Anthony y el All-Star empezaba a dejar unas sensaciones que rememoraron los mejores encuentros de esta noche de espectáculo y estrellas. En el este Bosh, Johnson y Howard parecían disfrutar con el recital de Lebron y Wade. Mientras, el Oeste se apoyaba en Gasol, Nowitzki, Williams o Stoudemire en conjunción con un inspirado Anthony. En un tira y afloja del marcador, el tramo final se puso muy interesante. La batalla se cristalizó en una lucha muy seria y los equipos se dispusieron a darlo todo por una victoria de un partido que parecía un choque de ‘play offs’. Wade y Nowitzki no fallaron desde la línea de tiros libres. Bosh tampoco. El empate estaba deshecho a siete segundos del final. El Oeste tenía la victoria a un solo tiro. Y fue Carmelo Anthony quién falló estrepitosamente un triple que dejaba el marcador final en 141-139. Wade pasaba a ser el MVP (28 puntos, 11 asistencias, seis rebotes y cinco recuperaciones). Sin duda, fue el mejor de una noche memorable en la que este partido, tan cuestionado en los últimos años, ofreció un espectáculo a la altura de las circunstancias, sin tener que echar de menos a Kobe Bryant o a Shaquille O'Neal, que el año pasado pusieron la nota positiva en un All Star para olvidar (más o menos, como la noche del pasado sábado en sus diversos concursos –con especial énfasis en el de mates-). Todo lo contrario que la pasada madrugada en Dallas, donde se vivó una noche de baloncesto por la que mereció la pena la nocturnidad y las pocas horas de sueño en un día en el que aún queda la crónica de los Goya.