jueves, 10 de diciembre de 2009

Review 'Paranormal Activity (Paranormal Activity)'

La reiteración como símbolo del miedo
A pesar de haberse transformado en el ‘taquillazo’ sorpresa del año, ‘Paranormal activity’ recurre a los convencionalismos del género y somete al público a una redundancia de situaciones que acaba desplegando una sensación de vacío infumable.
Ha sido uno de esos fenómenos de la temporada que, más allá de considerarse como un ‘sleeper’, apunta a esas escasas producciones que suplantan el despliegue de medios con una inventiva fílmica de reducido (por no decir irrisorio) presupuesto, que exhibe sus carencias de producción como un logro. Cristaliza la quimérica idea de lanzar un producto con la posibilidad de refrescar la noción de proyecto independiente que se materializa en un descomunal éxito de taquilla. El resultado: ganancias multillonarias con una inversión mínima. Es el sueño de cualquier productor. La película de Oren Peli fluctúa, según fuentes, entre los 7.000 y 10.000 euros de presupuesto y ha obtenido un innegable interés y repercusión utilizando Internet con un viral impecable para acumular cifras millonarias en las taquillas de todo el mundo. ‘Paranormal activity’ abre el debate en torno a la jerarquía que posee la red en las perspectivas comerciales de las pequeñas producciones. Eso sí, el lanzamiento y posterior distribución ha sido orquestada por una ‘major’ y el efecto “bola de nieve” ha venido dado por una publicidad sin precedentes. Con todo ello, se puede hablar más de una jugada maestra de ‘marketing’ que de un logro cinematográfico como tal, porque, de entrada, el filme de terror de moda tampoco tiene mucho que decir artísticamente.
Por supuesto, la fórmula es bien conocida por todos. Iniciado en los 70 con el ‘mondo cinema’ de Gualtiero Jacopetti, Ruggero Deodato o Paolo Cavara, el género sustentado en la crónica de cámara en mano, desde la total subjetividad de quién mira, extendiendo las posibilidades de ésta hasta la creación de una ‘hiper-realidad’ que pretende hacer ver a personas y no a personajes, nos remite directamente a ‘The Blair Witch Project’, de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, en una curiosa dualidad de astuto lanzamiento comercial y multiplicación de divisas en taquilla. Oren Peli no se aleja de las bases del movimiento que busca en cada minuto identificar al espectador con la cotidianidad, casi minimalista, de Katie y Micah, una pareja de San Diego que sospecha que en su nuevo hogar habita una presencia demoníaca. Deciden grabar lo que sucede en la habitación mientras duermen. A lo largo de tres semanas la cámara será testigo de los sobresaltos y malestar que provoca un espíritu al que la vigilancia ha sentado bastante mal.
Desde una perspectiva ‘amateurista’, con el zarandeo de la cámara y su constante (e imposible) presencia, invoca al ‘voyeurismo’ inherente en todo espectador, jugando al morbo dosificado antes que al apego por sus personajes, que resultan en todo momento bastante antipáticos e inmaduros. ‘Paranormal activity’ se nutre de así de una puesta en escena fortuita, ceñida a un solo espacio, que opera de forma supuestamente natural e inmediata, asumiendo su articulación en la actual democratización del mundo audiovisual. El filme de Peli es hijo de su tiempo, sin despegarse de una noción centrada en las características de inmediatez de Youtube, que explota la sensación de inquietud a través de la imagen nerviosa, de conversaciones que van desde las más intrascendentes hasta la gravedad de una situación que va ‘in crescendo’ con una trama que se va trufando de cierta previsibilidad. Un hecho que se hace patente cuanto más avanza la narración. Sin embargo, va dibujando cierta atmósfera en ese acercamiento a los confines de los miedos aceptables, de ese terror que se puede dar de forma asequible.
La intención es clara; hay que dotar a los diálogos y a la improvisación de una dosis de verosimilitud que se extienda a los momentos de escalofrío, de golpes de efecto donde el terror funciona siguiendo los convencionalismos a la hora de ejercer con los decretos del género. Lo más impactante, o al menos lo que más llama la atención, es lo bien que funciona ese plano fijo del dormitorio principal, donde la pareja duerme y sufre los ‘ataques’ del ente maligno, a oscuras, donde el sobresalto llega por golpes, efectos de sonido, sábanas que se levantan, alguna escena terrible hacia el final de la cinta y vuelta a lo mismo. El miedo, en ‘Paranormal activity’, acepta el concepto más ‘populista’ del término y se somete a la autosugestión de cada espectador. Nada más. Hay que agradecerle a su director multitarea (ha producido, escrito y montado la película) la inteligencia a la hora de plantear sus secuencias de pánico con una posición velada por la sugerencia, que funciona mejor que la exhibición gráfica del terror, renunciando al sadismo visual y los efectos especiales.
Lo peor de este nuevo taquillazo de género no es su ingenuidad o la poca credibilidad de lo planteado, que se define, básicamente, en la obstinación de esta pareja en seguir durmiendo en la misma habitación cuanto más peligroso se vuelve el ente diabólico. Y lo hacen a pierna suelta, a sabiendas de que la cámara está grabando, que es lo único que importa en sus vidas. Lo más negativo es la sensación de vacío que se va dando a lo largo de una película que apenas dura 90 minutos, donde Peli parece no saber muy bien qué contar cuando los fenómenos extraños no son la guinda del pastel. Los personajes se dedican a la especulación constante, muchas veces sin sentido, consumiendo sus cartas en una afasia que impregna su esencia en el alargamiento de tiempos, de situaciones que se dedican a desarrollar un vacío que se compensa cuando la pareja duerme y pasan “cosas”. De hecho, las escenas nocturnas van perdiendo eficacia por esa reiteración que bordea incluso el aburrimiento.
Hay graves carencias de profundización al estructurar el terror dentro la película, puesto que se circunscribe a un simple surtido de golpes de efecto y alguno visual, con un guión que no revoca su condición de anécdota alargada, rellenando descaradamente mucho tiempo de su metraje. En las escenas nocturnas funciona el hecho de que se pase parte de la noche en ‘fast forward’. Algo que se debería ver también en el día a día de estos dos personajes y su actitud ante el problema. Peli desatiende algunos aspectos muy interesantes de la personalidad y controvertible pasado de Katie y potencia la incapacidad para sugerir qué se esconde tras los fenómenos paranormales. El resultado es que, cuando la película empieza a ponerse interesante, se acaba de raíz, con un final precipitado que busca la conmoción del personal y el impacto hacia el público, un objetivo que mueve todo el tinglado.
‘Paranormal activity’, aunque pueda parecer un producto que se desenvuelve con cierta habilidad e inteligencia, es más maquinal de lo que hubiera querido Peli para resultar efectivo. No pasa de ser la enésima historia de fantasmas y presencias paranormales, de poltergeist con ganas de hacer la vida imposible a los inquilinos de la casa amenazando el bienestar de una pareja. Un conato de experimento con estética de documento casero que pretende narrar una terrible fábula sobre el miedo cotidiano. La nueva película hecha con cuatro duros que logra convertirse en un fenómeno de masas corre el riesgo de sus antecesoras. Y es que puede ser tomada desde dos ópticas muy diferentes; servir de estímulo a proyectos de reducido coste que tengan algo que contar y obtengan una similar trascendencia comercial o un seguimiento de la fórmula que suponga una tomadura de pelo formulista, de nulo presupuesto y afán lúdico, que aporte otra de esas obras insustanciales e irrelevantes. ‘Paranormal activity’ pertenece a este segundo grupo. Sólo que ha tenido suerte de tener a Steven Spielberg detrás.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2009
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