martes, 1 de diciembre de 2009

Muere Paul Naschy, uno de los grandes mitos del cine fantástico español

1934-2009
Waldemar Daninsky ha sido y será siempre uno de los iconos más representativos del cine de terror español. O lo que es lo mismo, el hombre que le puso rostro, Jacinto Molina. O lo que es lo mismo, el gran e imperecedero Paul Naschy. Y siempre lo será porque en la hora de su muerte, a los 75 años, su estela sigue persistiendo con fuerza a lo largo de los años, haciendo acopio de un dulce tacto para con el fantástico. Fue acérrimo defensor del cine de género. Y lo fue con una definición y fuerza admirables, lejos del prejuicio, volcado en cada filme que rodó con la vocación de un hombre comprometido hasta su final con el respeto hacia su trabajo y su obra.
Naschy representó durante años al incansable luchador y amante del terror que, de forma autodidacta, supo enraizar la cultura popular española para llevarla a otros límites, con una capacidad de metamorfosis sumamente destacables, en un amplio catálogo de monstruos, fantasmas, vampiros o asesinos que, lejos de encasillarle, concretaron su protagónica figura en el cine español del momento. Todos ellos tan voraces como inquietantes, a veces delirantes, pero en constante evolución hacia una madurez que iba en equivalencia a la vena artística de un hombre que ejerció con maestría y humildad, ajeno a corrientes y esquivando la censura, consciente de su voz narrativa basada en las referencias de la España Profunda. Pero también en las historias más lóbregas y sangrientas, en su amor por el cine y la literatura de terror que le llevaron, desde la carestía de medios y el ansia narrativa, a la internacionalización de un género común que le valió un reconocimiento unánime de un arte diferente y de difícil comprensión.
Un cine que, pese a sus desvaríos y desequilibrios, procede de un puzzle de amplio horizonte cultural, donde se conjugan mitos y leyendas, con referencias literarias o pictóricas. Paul Naschy se convirtió, a través de su obra, en un subgénero propio. Dos fueron sus filmes más representativos; ‘La marca del Hombre Lobo’, su admirada reinvención patria del mito licántropo que le hizo cálabre, el citado Waldemar Daninski, extendiendo la grandeza en ‘La noche de Walpurgis’, la que sería cuarta entrega de una saga que asciende a once títulos que tienen como protagonista a Daninsky con el rostros de Naschy. Cintas como ‘La marca’, ‘El huerto francés’, ‘El caminante’, ‘Inquisición’, ‘La bestia y la espada mágica’, ‘Dr. Jekyll y el Hombre Lobo’, ‘La venganza de la momia’, ‘El aullido del diablo’… son sólo una pequeña muestra de una filmografía que alcanza el centenar de títulos de un hombre que ejerció de guionista, productor, director y protagonista de muchas de ellas.
Hace unas semanas se lanzó desde las redes sociales, un mensaje de reivindicación para que la Academia española concediera el Goya de Honor de este año a Naschy. Físicamente, ya es imposible. Pero la deuda todavía puede ser saldada a título póstumo.