martes, 15 de septiembre de 2009

El triste adiós de Patrick Swayze

1952-2009
No pasará a la Historia del Cine como uno de los actores más reconocidos de su generación, ni como un intérprete excesivamente dotado para el drama o la comedia. Sin embargo, Patrick Swayze logró despuntar con un carisma y un atractivo heterogéneo que le convirtieron en un actor icónico, en un reclamo alejado del habitual halo de estrella hollywoodiense que se contrastaba con su fuerte atracción hacia el público más diverso. Swayze tenía ese “algo” canalla que cautivaba a las mujeres y encontraba la complicidad masculina sin ningún esfuerzo. Hombre de talento y potencial prolífico y múltiple (fue deportista universitario de éxito, actor, bailarín…), su carrera estuvo trufada de éxitos y fracasos. Parte de ese magnetismo macarra luciría con su máximo esplendor en ‘Rebeldes’, de Francis Ford Coppola, formando parte de aquel desterrado y prometedor grupo de jóvenes denominado ‘Brat Pack’ junto a Tom Cruise, Rob Lowe, C. Thomas Howell, Matt Dillon, Ralph Macchio y Emilio Estévez. Swayze, lejos de aprovechar el tirón efervescente de la etiqueta de la generación de moda, alcanzó la fama con la recordada la televisiva serie bélica e histórica que fue ‘Norte y Sur’, donde dio vida a Orry Main, un joven de familia adinerada del Sur que tiene que luchar en la Guerra de Secesión contra su mejor amigo, que defiende el bando del Norte. Antes, dejó para el recuerdo un filme que no hay que olvidar: ‘Amanecer rojo’, de John Millius.
En 1987, a Swayze le llegaría el éxito fulminante con la película ‘Dirty Dancing’, donde manifestó sus aptitudes para el baile en la historia aparentemente edulcorada del patito feo interpretado por Jennifer Grey y que incluía la diferencia de clases y un tema recurrente en aquellos años como era el aborto. Su banda sonora continúa siendo una de las más vendidas de todos los tiempos. Por entonces, el actor era una estrella. Sus títulos siguientes, ‘Con su propia ley’ y ‘De profesión, duro’, dejarían la simiente elección errónea de su posterior carrera. No obstante, sus papeles más recompensados fueron el de Sam Wheat en ‘Ghost’, su mayor éxito comercial y tal vez su interpretación más reconocida junto a Demi Moore y Whoopi Goldberg y ese inolvidable Bodhi, un surfista de patrones liberales que se dedica a robar bancos con los “Ex Presidentes” y disfrutar la vida en ‘Le llaman Bodhi’, una de las mejores cintas de acción de los 90. Desde entonces, su filmografía acapara títulos bastantes prescindibles. En parte, porque Swayze se alejó del cine. A excepción de su arriesgada ‘A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar’, ningún filme puede destacarse hasta la llegada de ‘Donnie Darko’, en la que Richard Nelly exprimió su estela de actor de culto que aprovechó Greg Marcks en ‘11: 14. Destino fatal’. En Broadway llevó a escena el musical ‘Chicago’ y en 2006 trabajó en el musical ‘Guys and Dolls’ en el circuito teatral de Londres. Hasta que en enero de 2008 se le diagnosticó un cáncer de páncreas que ha terminado con su vida a los 57 años de edad.
Swayze no cejó en el empeño de seguir trabajando hasta su hora final. A pesar del sufrimiento y merma física provocada por la terrible enfermedad, rodó ‘The Beast’, una serie para A&E TV y escribió sus memorias junto a su mujer desde 1975, Lisa Niemi. Swayze, al igual que Bodhi, cogió ésa última ola que acabó con él, haciendo lo que más le gustaba.
D.E.P.