martes, 28 de abril de 2009

Faemino y Cansado, el paradigma de la genialidad

El pasado sábado tuvo una noche muy especial. Tuvimos la oportunidad y el privilegio de asistir a la función ofrecida por Faemino y Cansado en La Sala Live, ubicada en Carabanchel, con el espectáculo ‘Son dos’, apabullante axioma del humor de lo que han venido representando a lo largo de su ya dilatada carrera. Es increíble el ‘feedback’ que se establece con el público desde el primer instante. En el mismo momento en que estos dos genios del humor aparecen en el escenario, la continuidad es inacabable a la hora de arrebatar constantemente carcajadas que no entienden de medias sonrisas, ni de risas condescendientes. El público se descojona (literalmente) a lo largo de 90 minutos que saben a poco. Los dos artistas llegan al público de una forma directa, sabedores de que su objetivo máximo es que toda la platea se entregue hasta la vehemencia de la risotada, hasta la enajenación de ese instante en el que incluso llega a faltar el aire para seguir riendo.
Faemino y Cansado llevan personificando desde su inicio una entelequia dentro del humor; la de la realización del ‘gag’ como medio de expresión, del indefinible manejo del humor absurdo que se contrapone a la razón, muchas veces sin sentido, creando a través de lo irracional una realidad imaginable, que abunda en el detallismo y la narración paródica de situaciones cotidianas llevadas al extremo. Es lo más cercano a otros mitos del humor absurdo como los pioneros Monty Python y a los más localistas e inolvidables Tip y Coll o Gila.
Su humor utiliza mecanismos y leyes que muy pocos artistas tienen el privilegio de lograr. Y lo hacen conectando, desde el primer momento, los resortes cómicos de una multitud apasionada que es capaz de descifrarlo y hacer reconocible el desbordante talento y arte de los que han sido y son los mejores cómicos que ha dado el humor español en sus últimas tres décadas. Faemino y Cansado se han convertido en un clásico de culto, que están por encima del ‘stand up’, de la imitación al uso, del humor formulario y formulista. Sin embargo, han llegado a ser tan grandes con utilización de las mismas armas con la que cualquier humorista se enfrenta al público armado únicamente con un micrófono; la palabra y la imaginación a la hora de vislumbrar y definir situaciones insospechadas para hacerlas llegar a la gente. El dialogo con doble sentido, la ironía, el surrealismo capaz de abatir lo convencional en una suerte de revolución del humor sin renunciar a un estilo propio, identificable y genuino. Para ellos es un deber de comediante conocer el límite de su humor y transgredirlo. Y estos dos cómicos inseparables lo hacen en ‘Son dos’ de forma sistemática, con una ambivalencia radical que no ahorra en desacatos a la corrección política, siempre manteniendo esa inocencia cruel e inteligente que hacen tan geniales a estos dos humoristas convertidos en auténticos ídolos del escenario.
La conceptualización tomada a guasa, el delirio de sus conferencias enloquecidas y una estructura basada en el minucioso trabajo y el detallismo siguen siendo los elementos determinantes de ‘Son dos’, el reencuentro con Ángel Javier Pozuelo Gómez y Juan Carlos Arroyo Urbina, con Javier Cansado y Carlos Faemino, con Arroyito y Pozuelón, con la fisicidad gestual y el bombardeo verbal, con la interacción con el espectador, con la entrega a este dúo de creadores y artistas que forman parte de nuestra vida, de nuestras mejores y más recordadas risas. El sábado volvimos a sentir que un espectáculo de Faemino y Cansado supone una catarsis que llega en forma de carcajada continua.