jueves, 5 de marzo de 2009

Negativa a los vigilantes cinematográficos

Ayer decidí no ir a ver la adaptación cinematográfica de ‘Watchmen’. Dedicarle tiempo a una ‘review’ sobre el filme de Zack Snyder sería mucho pedir. Obviamente, tampoco voy a prejuzgarla, ni a valorarla, ni a sacar conclusiones de ningún tipo. Muestro todo mi respeto al dineral que se ha gastado la Warner y los valores artísticos que ésta pueda tener, así como el entretenimiento desprejuiciado que pueda albergar. Tampoco encuentro razones para argumentar esta determinación negativa. Únicamente no me apetece ver cómo y qué han hecho los guionistas David Hayter y Alex Tse con ese grupo de superhéroes que han sido extirpados de su aséptica heroicidad y sumergidos en la sórdida realidad de un pasado alternativo y ficcional donde Estados Unidos está a punto de entrar en una guerra nuclear con la Unión Soviética, ni cómo se las habrá ingeniado el otrora imaginativo director de ‘Amanecer de los muertos’ para otorgarle al filme la reconocible simetría concepción llena de simbolismos, o qué tal quedará en imágenes la pugna nuclear resuelta con una paradoja temporal, si es tan feroz la crítica a la sociedad occidental o si han sabido reflejar el escenario retrofuturista con trasfondo político.
El universo de El Comediante, el Dr. Manhattan, Búho Nocturno, Laurel Juspeczyk, Rorschach u Ozimandias sigue siendo más atractivo en las páginas del cómic creado por Alan Moore y Dave Gibbons. Sus personalidades deben tener el proceso deconstructivo de las páginas del cómic, en su desmitificación y formalización, devenidas dentro de una planificación y disposición concretas e inalterables. Una de las grandes obras maestras de la cultura contemporánea debe seguir siendo un referente dentro de su medio, no en un contexto ajeno, donde adulterar su sentido hacia unos límites comerciales innecesarios.
¿Qué sentido tiene ver ‘Watchmen’ cuando se puede volver a leer?
Acepto argumentos para un hipotético cambio de opinión.