martes, 31 de marzo de 2009

'Cheers' y la Teoría del Búfalo

Fue en la mítica serie ‘Cheers’ donde se destapó la Teoría del Búfalo. Es un texto que ha proliferado por los forwards y mails de medio mundo. En ella, Cliff Clavin, hace alusión a la selección natural de los búfalos; las manadas se mueven sólo tan rápido como el búfalo más lento, lo que hace que los búfalos más lentos sean los primeros en morir y dejen espacio para la huída de los más rápidos. Norm Peterson fue el encargado de establecer una similitud entre este hecho y el cerebro humano: con la ingesta de varias cervezas, lo que está haciendo el cerebro es eliminar las neuronas más lentas y débiles. Así, la materia gris se ve aligerada y se convierte en una máquina rápida y eficiente.
Es una excusa como otra cualquier para recordar esta serie que estuvo en antena gracias a la NBC desde 1982 durante once años y logró 26 Emmys de los 117 a los que estuvo nominada a lo largo de su emisión. La memoria catódica es constante en el recuerdo de esta ‘sitcom’ sin la que la posterior evolución de la comedia televisiva en Estados Unidos no sería la misma. Ubicada en un bar homónimo de Boston, la ‘sitcom’ seguía de cerca, utilizando el género coral, las vidas del dueño del local, Sam Malone (Ted Danson), un ex jugador de béisbol de los Red Sox, ex alcohólico, hedonista y playboy, sus camareros; Carla Tortelli (Rhea Perlman) una ruda y encrespada mujer italoamericana capaz de humillar a los clientes como de tener hijos año tras año, Ernie Pantusso (Nicholas Colasanto), un olvidadizo y veterano ‘coach’ retirado y amigo de Sam (posteriormente otro olvidadizo y algo lerdo campesino en busca de fortuna Woody Boyd (Woody Harrelson) y Diana Chambers (Shelley Long), una ayudante de catedrático redicha e insoportable de la que se enamora Sam posteriormente sustituida en su corazón por Rebecca Howe (Kirstey Alley). Finalmente, los habituales del bar, que se irían ampliando desde los mencionados Cliff (John Ratzenberger,) cartero aficionado a encontrar parecidos absurdos entre hortalizas y personajes famosos y símbolo del entrañable pesado pedante y listillo de cualquier bar y Norm (George Wendt) el orondo asiduo al que nunca le falta la cerveza en la mano y una ironía que soltar hasta llegar al psiquiatra pardilllo y ‘snob’ Dr. Frasier Crane (Kelsey Grammer), que sería objeto del mejor 'spìn off' de la Historia, con una serie que duraría otras 11 temporadas y que sigue siendo una de las comedias más aclamadas de todos los tiempos.
‘Cheers’ supo exprimir como jamás se había hecho las posibilidades cómicas de un bar, de sus gentes, de anécdotas hiperbolizadas, de aventuras cotidianas de aquellos que consumen parte de su tiempo al amparo de una buena cerveza, un vistazo al partido deportivo de turno y a la charla cordial con camareros y amigos de rondas y alegría dipsomaníaca. Las historias de ‘Cheers’ mezclaban todos los elementos con los que una comedia de situación puede acercar la sonrisa al público, la metodología que después han seguido todas las series predecesoras a este hito televisivo. Una glorificación creativa y llena de ingenio a esa filosofía de barra que existe en cada bar, lugar sacrosanto de pensamientos trascendentales y absurdas extravagancias. ‘Cheers’ resumía sus conceptos en unas cuantas verdades alrededor del amor, la amistad, el alcohol y la vida. La creación de James Burrows en asociación con Les y Glen Charles sigue, hoy en día, manteniendo la misma fuerza que entonces, después de un cuarto de siglo siendo uno de los referentes y ficción televisiva antológica. Se convirtió, como bien rezaba su canción inicial, en ése lugar cuyo nombre todo el mundo conoce.
Como final anecdótico, The Bull & Finch, en la calle Beacon Street, era la ubicación que servía como exterior para los planos de recurso, el ‘Cheers’ real que se popularizó como un sitio turístico a visitar en Boston. Eddie Doyle llevaba siendo su camarero y referencia de Sam “Mayday” Malone durante 35 años. La crisis y la recesión económica que sufre el mundo actualmente ha sido la causa de su despido.