martes, 3 de febrero de 2009

'Imbécil y desnudo': La descojonación y la genialidad

Nunca antes un ‘blogger’ supo utilizar de forma tan inteligente una bitácora como lo hizo él. Rubén Lardín es uno de esos talentos literarios de los que no proliferan en este país. Autodidacta, referencia ‘fanzinera’ de la década de los noventa, articulista, delegado de exposiciones, miembro del comité de selección de importantes festivales, Lardín ha trabajado en radio y televisión, ha ejercido de ‘script doctor’, de guionista para ‘tv-movies’ y traduce a autores de culto como Charles Burns, Robert Crumb, Adrian Tomine o R. Kikuo Jonson. Es un todoterreno, un hombre de letras, un ensayista que hace de su escritura un arte, con una capacidad expresiva de transmitir sensaciones auténticas, que llegan al lector en forma de manotazo en la cara para despertar ante la realidad que se supone aparente. Mediante una corrección formal aquilatada, con adoración a la palabra escarbada pero directa, se esconde un ‘canallismo’ rebelde y contestatario, con rabia y mala hostia, un destructor de tabúes, un erudito macarra que escribe desde las entrañas y analiza el mundo desde el privilegiado lugar de aquél que sabe de lo que habla.
Créanme cuando les digo que los textos de Lardín son la hostia, que su literatura es digna de envidia, de envidia malsana, porque es capaz de acercar realidades vecinas aplicadas a un maravilloso universo personal con una facilidad asombrosa. Un universo lleno de referentes que van desde el día a día rutinario, hasta el cómic y el cine de serie B, el arte contemporáneo, la literatura, la pornografía… Y lo hace como Dios. Su narración supone un hallazgo, una exaltación del lenguaje castellano, de sus formas y riqueza, con la sencillez de lectura que encierran esas pocas líneas de cada ‘post’ que hoy, gracias a la editorial Ediciones Leteo, se han convertido en un libro que rescata aquéllas entradas que el fiel seguidor leía gozosamente esperando una nueva entrega. Sus blogs siguen siendo recuerdos de culto; ‘El Misterio de los intervalos de silencio’ e ‘Imbécil y desnudo’, ambos desaparecidos, rescatados de la memoria de una lectura que demostró que en Internet también había sitio para la auténtica literatura, de ésa brillante y lustrosa, de la que Rubén Lardín sigue siendo un paradigma, un espejo en el que todos queremos mirarnos.
‘Imbécil y desnudo’ se puso a la venta el 10 de diciembre con portada de Santiago Sequeiros, prólogo de Sergi Puertas y engloba 256 páginas parte de ése sugerente pensamiento ‘lardiniano’. Hace unos días, concretamente el 28 de enero, el insigne Rubén Lardín, junto al mítico Señor Absense y al editor Alberto R. Torices, presentó el libro en Barcelona. Hoy, a partir de las 19:00 en la FNAC de Callao, la presentación del libro llegará Madrid, donde Lardín estará acompañado de Torices y de Nacho Vigalondo.