miércoles, 10 de diciembre de 2008

Rumbo a Dublin

Gracias a los vuelos ‘low cost’, a la providencia de fechas tan cercanas a la Navidad y, sobre todo, la imperiosa necesidad de escapar unos días de la cotidianidad, nos vamos a Dublin. Es necesario. Los acontecimientos que tuvieron lugar dentro de las truncadas vacaciones norteñas han hecho que este nuevo viaje sea la única y exclusiva oportunidad para escapar de la realidad e intentar regresar todo a su cauce de este desastroso 2008. Es hora de olvidar la locura y el drama. Las cosas se han desordenado demasiado como para no querer disfrutar de estos cuatro días entre Guinness, el Trinity College, el Temple Bar y varios instantes de fuga que se prevén como un páramo mental y físico.
Llega la evasión. Voy a emborracharme hasta caer al suelo a base de cerveza negra. A ingerir tanta ‘stout’ que reviviré el espíritu de Molly Malone allá donde vaya. Tampoco hay miedo a las dioxinas en la carne. A estas alturas, las neuronas ya no sirven para nada. Hay que disfrutar hasta el final.