miércoles, 17 de diciembre de 2008

Review 'Crepúsculo (Twilight)'

La insulsez del vampiro adolescente
Los fenómenos literarios adolescentes suelen ser, por norma, una moda que produce unas ventas multitudinarias llevadas a cabo por enormes maquinarias de promoción que contribuyen a difundir y multiplicar estos milagros efímeros. Como la saga de ‘Harry Potter’, que bebió de las fuentes de los ‘best sellers’ modernos, llega el nuevo grito juvenil que acapara la atención de la muchachada internacional con aficiones literarias monopolizadas por la globalización dictatorial: ‘Crespúsculo’. Es la primera entrega cinematográfica de la saga de literatura adolescente creada por Stephenie Meyer.
Todo un fenómeno fan que, dadas sus millonarias ventas, está llamado a suceder al todopoderoso y acaudalado producto de J.K.Rowling. Sabedores del potencial cinematográfico de esta novedad, la película dirigida por Catherine Hardwicke se aprovecha del oportunismo desde el reciclaje y el estereotipo, de la genealogía del vampirismo comercial de los 80 hasta la estirpe más clásica del mito adolescente y el amor doliente e imposible que bebe de la cultura popular.
La historia de ‘Crepúsculo’ se nutre del romanticismo inconsecuente entre un vampiro y una humana muy inteligente que deviene en empalagoso fárrago de ideas y conceptos vistos una y mil veces, sin ocultar su inocencia y poca pretensión a la hora de entregarse a la cursilería ‘teen’, a la idiotez de amor de instituto, a la necedad rosácea impúber que embelesa a los seguidores del tipo de entes multitudinarios del tipo Hannah Montana. Es decir, que se trata de una película manufacturada para chavales aficionados a la efímera novedad instrumentalizada por los medios de comunicación para convertirse en productos ‘mainstream’ con cierta repercusión en el ámbito social.
Su estilo oscuro y nostálgico, su espíritu trágico y ‘shakesperiano’ no son más que una excusa para el decoro de las imágenes idílicas, de los juegos de miradas, de los ralentís cargados de aparente profundidad, pero empapados de una vacuidad absorbente sin riesgo ni transgresión. Y lo que es peor, sin interés. En este sentido, por mucho que pueda gustar ‘Crepúsculo’ a los jóvenes, ésta no deja de ser otra película de éxito perecedero destinada a perderse en el olvido del cine. Por mucha referencia generacional que se le pretenda colgar.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2008