lunes, 22 de diciembre de 2008

FELIZ (y Abismal) NAVIDAD 2008

Con el tradicional Gordo del Sorteo Extraordinario de esta mañana ha dado comienzo la Navidad 2008. Aunque si nos atenemos a la campaña previa comercial, estas fiestas llevan casi mes y medio instaladas en las estampas de los grandes centros comerciales. Ya están aquí la época idealizada y luminosa que sirve como excusa para el desfase total; es la hora de salir de fiesta, de emborracharse, de tirarle los trastos a la compañera de trabajo, de proponerse sin éxito ser mejor persona, de cenar en familia, de aburrirse, de sonreír sin ganas, de comer y beber de todo sin control. Durante varios días de fiesta, se alternan toda clase de opulentas cenas y comidas con compañeros del curro, con amigos y familiares, Nochebuena con Navidad, Nochevieja con Año Nuevo, cena de antiguos compañeros, habituales cogorzas semanales con los amigos. Fiestas arraigadas a las guirnaldas, al muérdago, a las luces de colores, a los belenes, a un pequeño pino talado violentamente para goce efímero de la vista, a la predisposición de los buenos sentimientos convertidos a la mínima de cambio en encendida mala hostia. Eso es la Navidad.
Acudiendo a la Historia, en las épocas romanas, la Navidad era un festival que honraba a Saturno o Mitras. Es más, según muchos historiadores y estudiosos de esta materia, Jesucristo no nació ni en diciembre ni en enero, sino con toda probabilidad en septiembre. Pero la historia nos la sopla si el pretexto es la diversión sin freno. La Navidad es algo más. Es un cúmulo de alegría estética de guirnaldas e iluminación hipnótica. El concepto de Navidad está más allá de la parafernalia consumista, porque a cuando llega la hora de celebrarla, abrir regalos y apreciar ese ambiente frío y resplandoroso de las calles iluminada cuando uno sale de fiesta hasta altas horas, todos se apuntan al carro navideño. La idea es pasárselo bien, como todo lo importante en esta vida. No importa si este año las cestas son ridículas y se han rellenado con embutido barato y vino de mesa. Estamos en crisis y hay que aguantarse. Es hora de disfrutar y adornar nuestros hogares, de comer sin freno y de procurar reírnos de todo. Es la tradición inquebrantable que todos tenemos que pasar, queramos o no. Por eso, es aconsejable hacerlo con alegría.
Desde el Abismo, os deseo una Feliz Navidad y un próspero año nuevo que se porte mejor que este 2008 que vamos a finiquitar de una vez. Nos merecemos una oportunidad para cumplir nuestros sueños y este nuevo año puede ser la gran oportunidad. Sólo hay que poner un poco de empeño y no perder la esperanza.
Un abrazo a todos y un beso a todas.