martes, 9 de septiembre de 2008

El torbellino musical de Muchachito Bombo Infierno

Ayer, en el hermoso cónclave de la Plaza Mayor de Salamanca y dando inicio a los conciertos que tendrán lugar con motivo de la Ferias y Fiestas de esta ciudad, la platea charra tuvo el privilegio de asistir a uno de esos conciertos que enchufan a cualquiera a mover las piernas y a corear canciones llevados por el entusiasmo de esos pocos grupos que aportan un soplo de vida y optimismo con el talento y el ajetreo musical de esos fieras que vienen a llamarse Muchachito Bombo Infierno. Salamanca disfrutó como hace años de un espectáculo musical y ambulante que se recordará durante tiempo. Un exhibición de talento flexible y espontáneo, donde la alegría y el humor son tan fundamentales para conectar inmediatamente con el público, contagiando un espíritu de diversión que no hace sino despertar un buen rollo vertiginoso. Este grupo encabezado por el increíble Jairo Perera, auténtica alma de la fiesta, convierte la música y el ritmo en admirable hiperactividad inspirado en la rumba catalana de aires arrabaleros, pero ampliando sus influencias a una mezcolanza donde cabe de todo; desde el ‘swing’, la música latina, el ‘funk’, el flamenco, el ‘reggae’ y mucho de rock canalla que inspiran su influencia edificada en nombres como Peret y Kiko Veneno, donde no se puede olvidar a Mano Negra, Macaco o Sargento García y otras músicas como Jonathan Richman, Only Ones o los Stray Cats.
Mesticismo que no falte en el jovial cabaret que se montan estos monstruos con pequeños números de cachondeo y arte entre canción y canción, en los que no faltan monólogos, historias sobre borracheras, reflexiones incongruentes y atinadas, mucha improvisación y las impresionantes pinturas en directo de Santos de Veracruz, que va creando una obra pictórica de altos vuelos mientras se desarrollan unos conciertos de duración imprevisible. Incluso Muchachito se permite lanzar dardos venenosos y mordaces contra las SGAE y hacer humor con dos letras suyas utilizadas con cortes de otros artistas en un maravilloso ejemplo del júbilo y la exultación a la que pueden llegar estos genios del desparpajo. El bombo, la guitarra y la voz de Perera arrolla con su Bombo Infierno acompañado de la batería de Héctor Bellino, el superteclista Tito Carlos (¡Tito, Tito, Tito, Tito…!), el contrabajo de Lere Chiquitín y el entusiasta y magistral apartado de vientos; la Gigoletto Brass (Saxos), Martín “Luxurius” y David “El Niño” (trombón) y Alberto “Jaguar”, Josué “Ciclón” y Óscar Bass (trompetas). Cada concierto es una experiencia única.
Es el aliento irresistible que encuentra su génesis en la calle, la misma que imbuye de optimismo e historias urbanas, encontrando la eminente ilusión de sus mensajes, del denominado ‘Rumboxing’, fusión de rumba y swing, de sus primeros trabajos en el grupo Trimelón de Naranjus hasta estos dos discos de Muchachito…, ‘Vamos que nos vamos’ y ‘Visto lo visto’, que han adecuado el vendaval escenográfico a una banda irrepetible, que lo da todo acorde al ritmo que marca ese infernal bombo que se beneficia, y tanto, de una sección de viento, para callejear con gusto llevado por la única consigna, que es la diversión.