viernes, 15 de agosto de 2008

Review 'Superagente 86. De película (Get Smart)'

Reciclaje y simulacro a golpe de ‘gag’
Peter Segal dirige un remedo de su referente televisivo actualizando con linealidad y simpleza unos preceptos de la comedia de acción que no terminan de convencer en su reformulación de comedia absurda.
‘Superagente 86. De Película’, revisión de la exitosa serie de culto de los años 60 creada por Mel Brooks y Buck Henry y protagonizada por el mítico Don Adams en el papel del torpe agente de la agencia C.O.N.T.R.O.L. y la bella Barbara Feldon como la agente especial 99, viene a unirse a la moda de Hollywood por rescatar viejos clásicos de la televisión y renovarlos con estrategias únicamente comerciales. En su actualización, la serie incorpora para el papel de Smart a uno de los cómicos más reconocidos y dotados para el género como es Steve Carell (protagonista de la magistral serie ‘The Office’) acompañado de Anne Hathaway como 99, así como por Dwayne Johnson, Alan Arkin y Terence Stamp. Puede ser una opción aceptable que el único capaz de recrear el rol fuese Carell, pieza fundamental a la hora de ensamblar el proyecto, pero pese a su corrección e implicación, la cinta adolece de los elementos necesarios para alcanzar los mejores momentos de aquella mítica parodia catódica del agente al servicio de su majestad 007.
La historia, adaptada a la gran pantalla por un director de género como es Peter Segal no cambia mucho del referente televisivo e intenta sintetizar lo más representativo; el analista de la agencia secreta C.O.N.T.R.O.L. Maxwell Smart es ascendido a agente de campo a causa de un ataque de la organización criminal conocida como K.A.O.S cuando estaban a punto de descubrir un acto criminal en Rusia. Smart, como Agente 86, contará con la ayuda de la bella 99, única agente cuya identidad se mantiene a salvo gracias a una operación de cambio de rostro. La linealidad y la simpleza son el seguro sobre el que se asienta una comedia de acción que no tiene más pretensiones que las de agradar con la simpatía de unos ‘sketches’ más o menos acertados, que funciona en ocasiones gracias a algunas de sus ‘set pieces’, pero que no termina de convencer en su reformulación como comedia absurda que se ciñe en exceso a su argumento lógico.
‘Superagente 86. De película’ se articula en el concomitancia que le refiere a su análogo televisivo, al simulacro de mecanismo a golpe de ‘gag’, pero sin la agudeza necesaria para conquistar la risa continua del espectador en su autolimitación en busca del tópico o el equívoco absurdo. Entre otras cosas, porque se ha perdido la esencia de un enfrentamiento encuadrado en la Guerra Fría y porque la hiperbolización de los conceptos originales se desnaturalizan y afectan directamente a la noción del ‘kistch’ y la cordial bagatela sin prejuicios.
La cinta de Segal se apoya únicamente en el meritorio prestigio de un Steve Carell que no llega, sin embargo, al entusiasmo y torpeza irritante del original Smart, quedándose en una exhibición del catálogo de miradas de cordero degollado que posee este cómico de talento desbordante y que aquí se ajusta a la displicencia del conjunto. De vez en cuando, esta versión cinematográfica se dedica a recuperar bajo el guiño cómplice algunos elementos como los artefactos de última generación concretados en esa navaja suiza llena de ‘gadgets’ incontrolables, así como el descarado empleo de los mitos del pasado en su tramo final (como el eterno Sunbeam Tiger rojo del 65 o el mítico zapatófono).
Es más importante ir desarrollando la romántica historia de amor fraguada en las misiones de 86 y 99 que vincular acción y comedia de una forma dictaminada por las leyes del género. Con todo ello, ‘Superagente 86. De película’ tiene algunos personajes y momentos inspirados; como el simpático baile con una achaparrada señorita, chistes a costa de un dúo formado por Masi Oka y Nate Torrence, la parodia del presidente Bush en la irónica caracterización de un James Caan recreando la imbecilidad de su equivalente real, el impagable Cameo de Bill Murray como Agente 13 o la preeminencia de varios villanos secundarios (el mostrenco The Great Khali o Ken Davitian), que destacan por encima del principal adversario de Smart, Siegfried, en la piel de un apático Terence Stamp.
Cóctel de humor, de acción tomada demasiado en serio y sensiblería idílica a cargo del personaje Hathaway, ‘Superagente 86. De película’, no deja de ser un entretenimiento veraniego que no busca en ningún momento la trascendencia, contrariamente a que se inscriba en un guión sin sorpresas, cuya esencia parece extraída de la desgana por recuperar un clásico, por la necesidad de revivir viejos éxitos en un argumento insustancial que recuerda, en su fondo, a otras películas de mucha más hilaridad y contundencia como puedan ser la trilogía de ‘Agárralo como puedas’, de cuya última entrega se encargó el propio Segal.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2008