miércoles, 30 de julio de 2008

Vuelos suborbitales comerciales para todos

Ayer contemplaba atónito esa locura en forma de caja ‘agilipollante’ que es la televisión. En las noticias de varias cadenas, destacaron la figura de Ana Bru, una empresaria especializada en turismo exótico y de aventuras que salía diciendo unas paridas alucinantes; que si es la primera mujer española en viajar al espacio a bordo de una de las naves que ha diseñado el ingeniero Burt Rutan (que es como Wolverine de la tercera edad) para Virgin Galactic, que si se sentía envidiada por ese antes y después en su vida, que fíjate tú qué experiencia y que era algo que le iba a cambiar la vida.
En una era de crisis colectiva, en el albur de un Occidente más cerca de la carestía temporal que de la estabilidad económica a corto plazo y la calamitosa situación de los países del Tercer Mundo que buscan hasta la muerte una salida a su pobreza, esta mujer hablaba de los vuelos suborbitales comerciales como si de algo cotidiano se tratara, como de una experiencia al alcance de todo el mundo.
Puede sonar demagógico, pero ése vuelo, que costará unos 140.000 euros por cuatro minutos de ingravidez, da muchas cosas que pensar.