lunes, 28 de julio de 2008

La gesta de Sastre y el esplendor del deporte español

En un deporte cada día más cuestionado por la oscura sombra del ‘doping’, del EPO, de médicos deportivos que ejercen de proveedores de ciclistas salpicados de sospechas, hay que destacar la labor de un deportista que, con su brillante actuación en el Tour de Francia, ha devuelto la ilusión por el ciclismo (como ya lo hizo el pasado año Contador) a un país que ha ido prestando atención a otros deportes antes que al otrora célebre Tour. Carlos Sastre se ha convertido en el séptimo corredor español en coronarse como ganador de la ronda francesa, después de haber ofrecido esa inolvidable etapa pirenaica de antológico recuerdo de Alpe d'Huez y defendiendo el maillot amarillo en una última contrarreloj donde partía con menos opciones que sus grandes rivales, el maleducado e insolente Cadel Evans y la joven promesa, el austríaco Bernhard Kohl.
Las adversidades se superan con la entereza en los momentos más difíciles. Sastre ha demostrado que el estocismo del gregario también depara grandes proezas y que el tesón de los vencedores siempre tiene una grata recompensa. Federico Martín Bahamontes (1959), Luis Ocaña (1973), Pedro Delgado (1988), Miguel Indurain (De 1991 a 1995), Óscar Pereiro (2006) y Alberto Contador (2007) ya tienen sucesor inmediato. A sus 33 años, Sastre, con humildad y paciencia, ha conseguido la consecución de una épica gesta deportiva.
Hoy, es noticia de primera plana junto a la excelente actuación de Rafa Nadal en Toronto, del récord mundial de los 10 km. marcha establecido por Paquillo Fernández y del prometedor preolímpico del ‘Dream Team’ de baloncesto. El deporte español está de moda. Y eso, acostumbrados durante años a permanecer en un segundo plano, ilusiona a una nueva generación de atletas y deportistas que tienen unas Olimpiadas a la vuelta de la esquina y un futuro de éxitos por delante.