viernes, 9 de mayo de 2008

GD. Gente Detestable (IV): Manu Sánchez

Hace tiempo que quería recuperar esta sección perdida en los más recónditos fondos abisales. Se trata de ‘Gente Detestable’, capítulo por donde han pasado Rocío Madrid, Carmen Alcayde o Britney Spears. También hace mucho que debería haber salido ese periodista deportivo con vocación de ‘clown’ de tercera o presentador de galas de televisión local llamado Manu Sánchez. Su bochornosa y dilatada carrera lleva años sometiendo al espectador a sus desnaturalizados comentarios, a sus inservibles juicios, con eso que el cree que es humor inteligente. Este señor, presentador de la sección de deportes de Antena 3 Tevisión, lleva tiempo luciendo con engreimiento ese enorme rostro que algunos denominan ‘cara pan’.
En su haber se encuentran algunas de las mayores incongruencias y frases de estilo absurdo y anormal que suele aportar con su inocua altivez, levantando un lógico odio entre sus muchos detractores. Partidista y muy madridista, subjetivo y estrambótico, Sánchez dejó ayer uno de sus más legendarios comentarios a raíz del 4-1 que se llevó un Barça en horas bajas tras el cacareado paseillo azulgrana al reciente campeón de liga, el Real Madrid, su equipo del alma. Sánchez definió la derrota del F.C. Barcelona contra el Manchester United como un ejemplo de esfuerzo y arrojo (cierto es que el partido estuvo a punto de poner al conjunto de Rijkaard en la final de la Champions), pasando en medio segundo a definir su actitud derrotista ante el Madrid con estas palabras “El Barça debería haber ido al Bernabeu pensando “vamos a la fiesta, pinchamos los globos, rompemos el tocadiscos y nos ligamos a las chicas”, pero nunca sumándose a ella”. Una de las joyas de este cafre del fútbol con ínfulas de ejemplo mediático dentro del vasto orbe deportivo.
Digno de monólogo de bar de borrachos, de necedad reída a sus propios oídos, sigue porfiando con su torpeza las retransmisiones de los partidos europeos junto a José Antonio Luque (el periodista más hedonista de los que existen en los informativos –sólo que éste lo hace bien-) o el gran Matías Prats (que es un santo por aguantar a estos dos). Durante los choques futbolísticos, Sánchez es el encargado de poner el toque de imbecilidad a la emisión, con sus puntillas sin gracia, sus pocas luces, sus reflexiones desechables, su humor deplorable... Es incapaz de mantener la boca cerrada. Lógicamente, es el encargado de anunciar la película o serie de turno que viene después del partido, ya que este chico no da para más. Me lo imagino relegado a un lado de la mesa, al lado de Luque, tirándole de la manga de vez en cuando para le deje intervenir cuando cree que tiene algo ingenioso que decir.
Manu Sánchez representa el entusiasmo inútil de aquel destinado a pasar desapercibido. De ahí que de haya ocasiones en que intente polemizar o mostrarse aún más favoritista de lo que es. En parte, el anatema de Antena 3, que dicta que todo partido importante de clasificación emitido por la cadena finalizará con la eliminación y derrota del equipo español que juegue, es culpa suya. Por gafe, pero sobre todo, por bocazas, por adelantar acontecimientos, por dar un toque de optimismo falseado (menos cuando juega su Real Madrid) que pone de los nervios. No falla. Adalid del perogrullo, víctima de la pesadez de sus palabras, capaz de destrozar y entorpecer él solito cualquier conexión en directo, partido de fútbol o aparición en la televisión ajena al deporte, este gañan al que se le llena la boca cuando anuncia el espacio ‘Territorio Champions’. Si ya desde pequeño (como se puede ver en la foto de más arriba) tenía cara de niño repelente al que dan ganas de darle una patada en la boca.
Por eso, desde el Abismo, yo te digo: “¡Te odio, Manu Sánchez!”.