miércoles, 16 de enero de 2008

La triste leyenda de Vampira

Hace unos días fallecía uno de los iconos del cine de Serie Z de todos los tiempos, la actriz Maila Nurmi, conocida por todos como Vampira, que pasó ser una de las musas de culto por su intervención en ‘Plan 9 from Outer Space’. La actriz, que obtuvo cierta popularidad en los años 50 al ser descubierta por el director Howard Hawks, quien le hablaría de ella a Michael Todd para incorporarla a su programa televisivo 'Spook Scandals’, un producto catódico de medianoche dedicado al Grand Guignol. Su papel en el que es considerado “peor película de la historia” de Ed Wood ensombreció de tal modo su carrera que la encasillaría definitivamente con aquélla lúgubre imagen que ella misma aseguraba haber sustraído de la esencia malévola y sexy del personaje de Morticia Adams. Sus posteriores trabajos, también de culto (‘The Beat Generation’ o ‘Sex Kittens Go to College’), quedaron relegados a una filmografía de escasa repercusión.
Hay ciertas anécdotas que se han pasado por alto a la hora de recordar su vida y obra tras su muerte, con 86 años, el pasado 10 de enero. Se sabe que trabajó como ‘stripper’ en el célebre club de Lili St. Cyr. o que Mae West la despidió en 1944 de su obra de Broadway ‘Catherine Was Great’. Sin embargo, nadie recuerda esa siniestra fábula con grandes dosis de realidad que recorre la Historia Negra de la ciudad de las estrellas, aquella que tan bien supo vincular al morbo Kenneth Anger en su libro ‘Hollywood Babilonia’. Cuentan que Nurmi conoció a James Dean y se enamoró de él, entre otras cosas por su insubordinación, insolencia y ambigüedad. Por supuesto, Dean no aceptó ninguna de las propuestas de Vampira, pese a salir un par de veces juntos. Como la prensa de la época se hizo eco de aquellas citas, el rebelde sin causa salió al paso negando cualquier tipo de relación, incluso llegó a burlarse públicamente de la obsesión macabra de Nurmi y su inquietante identificación por su personaje televisivo. La actriz, lejos de sentirse molesta, llegó a un extremo de encandilamiento y ridículo, que se cortó su larga y azabache melena por su amado James Dean. Éste se desvincularía en seguida de esta polémica que hoy sería pasto incesante de basuras sensacionalistas como ‘Aquí hay Tomate’, en versión yanqui. Sin saber parar a tiempo, Vampira acrecentó su locura haciendo pública una imagen suya sobre un nicho en el que se podía leer el epitafio “Cariño, ven y únete a mí”, en siniestro mensaje de amor hacia el niño bonito de la Industria.
Lo más oscuro de todo fue que los círculos más cercanos a Vampira, vinculada a ciertos ritos de magia negra y aficiones oscuras, llegaron a asegurar que la actriz hizo vudú con muñecos para obtener aquel amor desdeñado. Poco después, James Dean moriría en un fatídico accidente de coche. Muchas malas lenguas atribuyeron el siniestro a las malas vibraciones vertidas por la actriz que, en vez de alejarse de la controversia, quiso seguir con la triste pantomima, asegurando que cada noche sufría apariciones de Dean en inexistentes contactos ectoplásmicos. Fue el detonante que acabó para siempre con la carrera y reputación de Nurmi, ya que los grandes directivos cinematográficos y televisivos hicieron lo posible por que jamás volviera a resurgir. El tema tabú de la prematura muerte del actor con más futuro de Hollywood y el extenuación del tema por parte de la prensa del corazón dejaron a Maila Nurmi con un personaje perpetuo que sería un clásico de culto algunas décadas después.