martes, 21 de agosto de 2007

El remedio definitivo contra el hipo

Uno de los efectos más importunos que genera nuestro organismo es el conocido hipo, ese espasmo diafragmático que se da en forma repetida a modo de contracciones espasmódicas, súbitas e involuntarias, de la musculatura inspiratoria, que suelen venir seguida de un cierre brusco de la glotis, lo que origina ése sonido tan peculiar y característico que puede convertirse en un momento terrible dentro de nuestras vidas cotidianas.
Muchos son las teóricos antídotos puestos en práctica que, debido a su inutilidad, suelen desesperar aún más al afectado por este insidioso mal trago; que si un susto bien dado, que si beber por el extremo opuesto al vaso un poco de agua, que si beber tragos cortos, tragar una cucharada de miel, comer pan duro, mantener la respiración, acordarse de algo que está perdido en la memoria, respirar dentro de una bolsa de papel… Casi todas ellas, pura pantomima.
Uno de los enigmas curativos infalibles que conozco desde hace tiempo para acabar en el acto con el incomodo efecto idiopático es cortar una rajita de limón y untarla en azúcar para, seguidamente, comer la parte del cítrico dejando la cáscara. Casi antes de que hayáis dejado ésta en el plato, el hipo habrá desaparecido. Solución de acreditada metodología. Palabra de abuela.
Respecto a la foto superior, no sabía exactamente muy bien qué plantar para acudir a este pequeño desarreglo que sufrí ayer mismo y que me ha llevado a escribir este post sin sentido, así que mejor qué Jelena Jensen para representar, mejor que nadie, ese tipo de mujer que también sería una solución ideal para quitar el hipo.