jueves, 19 de julio de 2007

'Trees Lounge': Una copa como solución

Por alguna razón, no sé cuál, ayer repasé la olvidada ‘Trees Lounge (Una última copa)’, de Steve Buscemi. Se trata de, posiblemente, la última y más rotunda demostración del auténtico sentido del cine independiente que se ha perdido en la actualidad, del cine hecho con pocos medios y con un sentido muy honesto a la hora de reflejar una historia hiriente y brutal como pocas. Buscemi interpretaba aquí a Tommy Basilio, perdedor frustrado que vive su particular día a día delante de la barra de un bar, consumiendo su patética vida entre whiskys sin ningún sueño a la vista que no sea pasar cada noche en su bar favorito: el ‘Trees Lounge’ que da título a esta entrañable pieza.
Una reflexión sobre los desfavorecidos, aquellas personas que no han tenido suerte en la vida y que ahogan sus pensamientos en el alcohol. Una fábula depresiva cuyo designio subyace en un acertado y cáustico análisis sobre la existencia, sobre la laxitud de vivir sin esperanza, asumiendo que el día a día sólo es soportable entre copa y copa. Buscemi se aleja del tremendismo acerca del tema del alcoholismo que quedó patente en películas precedentes en el tiempo como ‘The Barfly’ o ‘Leaving Las Vegas’ para exponer un estupendo guión establecido entre la viñeta cómica del ‘underground’ y el desabrimiento dramático. Tanto es así, que Buscemi no lanza ningún tipo de mensaje que haga reflexionar al espectador de modo moral ni voluntario. Simplemente narra la triste vida de unos personajes perdedores que lo han aceptado hace mucho tiempo.
He ahí la gran virtud de ‘Trees Lounges (Una última copa)’; Buscemi sabe plasmar un cine que destila un estilo propio y depurado a la hora de expresar la apatía de una tristeza que sirva como ‘leit motive’ de un filme que escapa al drama, prefiriendo el cinismo y el realismo con un final de esperanzas malogradas.