lunes, 18 de junio de 2007

Will Smith y el Cubo de Rubbik

Will Smith hace años que dejó de ser el célebre ‘Príncipe de Bel Air’. Pocos recordarán que su reconocimiento en el cine, más allá de su éxito televisivo, llegó con un filme dramático ‘Six Degrees of Separation’, donde interpretaba a un joven homosexual arribista y algo peligroso que irrumpía en la vida de un matrimonio de clase alta. Desde entonces, la carrera de Smith se encaminó hacia las altas esferas del cine comercial. ‘Dos policías rebeldes’ fue el primer taquillazo en el ‘box office’, pero no sería hasta ‘Independence Day’ cuando el bueno de Smith vería su nombre impreso al lado de las palabras ‘estrella de Hollywood’. Desde entonces, compaginando en un principio su carrera cinematográfica y musical (tiene dos Grammys como mejor cantante de hip-hop), comenzó a ser habitual en títulos principalmente de acción o en comedias. Ejemplo de ello son ‘Men in Black (I y II)’, ‘Enemigo público’, ‘Yo robot’ o ‘Wild Wild West’ y ‘Hitch’.
Pero a Smith siempre le han apasionado los retos interpretativos, como ese ‘caddy’ negro de ‘La leyenda de Bagger Vance’ y, sobre todo, los dos papeles por los que ha sido nominado a los Oscar como mejor actor principal ‘Ali’, de Michael Mann y ‘The Pursuit of Happyness’, de Gabriele Muccino. Dos roles en los que el actor afroamericano ha demostrado su valía y que ha abierto un nuevo camino para Will Smith hacia interpretaciones más complejas, que le han permitido alejarse de los papeles cómicos y de acción a los que había acostumbrado al espectador. Lo próximo se encuadra a los ‘blockbuster’ a los que está acostumbrado el bueno de Will: ‘Soy leyenda’, esa adaptación de la obra maestra de Richard Matheson que dirige Francis Lawrence que hace palidecer de terror y embargar en prejuicios a los aficionados al literatura y al cine de género.
Lo que pocos saben es que Smith es un excelente ‘rubbik’s cube maker’. Una gesta accesible para unos cuantos y perennemente imposible para otros. 55 segundos. No está nada mal.