miércoles, 20 de junio de 2007

Review 'Ocean's 13'

Más de lo mismo, pero con estilo
Steven Soderbergh logra que el nivel de su saga con el grupo de atracadores de guante blanco más carismático de la actualidad siga rindiendo a un nivel más que aceptable.
No hay duda de que la banda de Danny Ocean es la más ‘cool’ de los últimos años y que para estar a la moda hay que seguir las tendencias comerciales de Hollywood. Por eso, era inevitable una tercera parte de las aventuras de este nuevo ‘rat pack’ capitaneado por el director Steven Soderbergh y el productor Jerry Weintraub, que se revela como principal responsable de aglutinar los rostros de George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon y toda su ‘troupe’. ‘Ocean’s 13’ regresa con la vitola de facsímil de sus antecesoras, sin grandes aspavientos a la hora de ofrecer al espectador ese “más de lo mismo” que se sostiene perfectamente gracias a prolongar con cierta eficacia la misma fórmula que sus predecesoras, sin salirse de los objetivos, con el mismo estilo, mismos protagonistas, idéntico esquema argumental y una impecable exposición a la hora de explotar su receta cinematográfica. Y eso, en una temporada marcada por las delusorios y desastrosas terceras partes como ‘Spider-Man’ o ‘Piratas del Caribe’, es todo un logro. El secreto está en seguir las reglas preestablecidas, sin salirse de lo que se espera de todos y cada uno de ellos; de Soderbergh, su pasión por disfrutar con cada plano, de todos los momentos a los que atribuye una experimentación a modo de ejercicio de estilo con todo tipo de tonalidades, formatos y lentes. Los actores por su parte, vuelven a dejar claro la buena sintonía que tienen entre ellos, lo mucho que se divierten trabajando para el director de ‘Traffic’.
‘Ocean’s 13’ recurre así a un guión funcional, ajustado a unos propósitos básicos regidos por el simple entretenimiento, sin complicaciones de ningún tipo, basando su acción en la precipitación de los diálogos, en su medida sencillez donde lo de menos es desarrollar en exceso la trama ni personajes. Fundamentalmente, porque no importan. Aquí lo que importa realmente es pasárselo de puta madre. Si bien es cierto que el filme vuelve a aprovechar de forma sustancial la sofisticación, la elegancia y sentido del ritmo y el frenetismo de la acción o la indefinición de lo narrativo, también lo es que, a lo largo del metraje, estas nuevas aventuras de la banda de guante blanco más ‘glamourosa’ del cine actual, transmiten cierta sensación de reiteración en el espectador sobre todo lo que acontece en pantalla. Al igual que en la vida real, puede que el grupo que abrió esta saga haya madurado en exceso. Por eso, por mucho que esta tercera parte siga siendo una brillante evasión sin aspiraciones y la complicidad que han demostrado con anterioridad todos los integrantes de esta comparsa siga funcionando, no deja de resultar algo harto predecible.
Esta tercera función vuelve a las andanzas de la banda de Ocean, movida esta vez por la venganza, ya que el ambicioso dueño de un lujoso hotel y centro de juego de Las Vegas ha jugado una mala pasada a uno de sus componentes. Una película cuyo fondo argumental sigue exponiendo la fuerza de la camaradería masculina y la fidelidad entre amigos apoyada un reparto que no hace grandes ostentaciones ni aprovecha a sus ases comerciales como Pitt o Clooney, que no se lucen demasiado. Ni siquiera, las dos incorporaciones de la función, Al Pacino, ejerciendo de mezquino megalómano o Ellen Barkin, de metódica ayudante de éste, no aportan más que otra excusa argumental y de lujoso boato para el objetivo de distracción de tono ligero y despreocupado de la saga. La nueva película de Soderbergh y sus chicos, eso sí, han agotado el filón. Y lo han hecho con una inesperada decencia y dignidad, proporcionando otro combinado genérico, cínico y ágil, de deleitable consumo.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2007