domingo, 17 de junio de 2007

Conseguido: Nos quedamos en Primera

Por el suelo. Así he celebrado los dos goles del Athletic de Bilbao ante el Levante en uno de los partidos más agónicos (por lo espinoso de la situación si no se lograba la victoria) vividos en la Historia de un club que extenderá su perenne tradición en Primera un año más. El delirio y el desahogo se han vuelto a unir para constituir en comunión ese sentimiento de exaltación común, hermanando a los fieles seguidores de unos colores inomrtales desde los fastos del balompié español.
Como el año pasado, el Athletic se ha escapado del infierno de Segunda en el último instante. 109 años después, el equipo bilbaíno seguirá escribiendo sus páginas deportivas en la división de oro. La lectura de la temporada ha sido la misma que la pasada; la victoria de hoy supone la exultación final a un curso nefasto, en la que el pozo del fracaso siempre ha sido un engorroso aliado. Esta victoria que supone la permanencia ‘in extremis’ ha dejado otra gesta histórica. Sin embargo, abre, a su vez, otras cuestiones de cara a la siguiente campaña. En un histórico del fútbol como lo es el Athletic se recurre, por enésima vez, a una porofunda reflexión. A lo largo este desastroso itinerario, muchos han sido los que han coincidido en apuntar un necesario análisis de la situación del club y determinar las causas que han provocado otra temporada más para olvidar.
Como bien escribí en este blog el pasado año: “El Athletic vive un difícil equilibrio entre la tradición inalterable y el posible ‘aggiorgamieto’ de sus planteamientos como club. La nefasta gestión que tuvo Lamikiz, dentro del club, la discordia que existe entre algunos aficionados con los planteamientos del equipo y una división en cuanto a la posibilidad de incorporar jugadores foráneos sobrevuelan el momento actual del Athletic”.
¿Ha llegado la hora de poner en tela de juicio el viejo modelo del Athletic? Subjetivamente, me aferro a la tradición y a que todo siga como está. Si soy de este equipo es porque tiene unas señas de identidad inquebrantables y nostálgicas. Pero soy consciente de que en la actualidad es imposible pensar en una competición equitativa con posibilidad de títulos importantes en relación a los grandes equipos de la liga española. Tal vez la resistencia sentimental con la historia, con sus mitos y con el estilo de una ciudad refractaria con este tipo de cambios haya llegado a un necesario cuestionamiento que puede llegar en el mismo momento en que el colosal símbolo del Athletic, San Mamés, “La Catedral”, sea sustituida por el nuevo coliseo que sucederá al emblema del club, a un estadio que casi un siglo después ha visto lo mejor y lo peor (esta temporada) de un equipo de tradiciones como es el Athletic Club.
Se habla de cambios y de reflexión. Pero lo que está claro es que ningún aficionado a este club quiere repetir una experiencia tan traumática y desesperanzadora como la vivida en estas dos últimas campañas.
De momento, es hora de celebrar la salvación con unos buenos ‘katxis’ de kalimotxo, como he hecho yo esta misma tarde. Ya veremos lo que sucede el año que viene. Pero por siempre, y hoy más que nunca: ¡Aupa athletic!.