jueves, 24 de mayo de 2007

Review ‘Curse of the golden flower’

Estético espectáculo folletinesco
Zhang Yimou cierra su trilogía ‘Wuxia’ con un empalagoso culebrón de exuberante superficialidad y grandilocuencia en la que destaca su profusa visión de la belleza manierista oriental.
Desde que Zhang Yimou abandonara el cine de autor y se subiera al carro de la exhibición fastuosa del ‘wuxia’ con ‘Hero’ y ‘La casa de las dagas voladoras’, en esta nueva etapa de épico estilo netamente asiático, el director de ‘La semilla del crisantemo’ o ‘Sorgo rojo’, parece haber agotado sus ideas en un género caracterizado por la incursión de artes marciales, luchas con katana y espectáculo coreográfico. Un género que han utilizado mejor por otros cineastas como King Hu, Chang Cheh, Tsui Hark e incluso Ang Lee. En su reincidencia genérica. Yimou cierra así su trilogía ‘wusia’ con otro viaje histórico centrados en los reinados imperiales. Esta vez en la China del Siglo X, donde la dinastía Tang, en vísperas de Festival Chong Yang, se descompone con la llegada del emperador y sus oscuras maquinaciones por mantener su arrogante y dictatorial forma de llevar el Imperio bajo la amenaza de una familia disfuncional que esconde profundos secretos.
Basada en una obra teatral de Cao Yu, todas estas encrucijadas palaciegas y confidencias familiares de aires fatalistas; incestos varios, traiciones patriarcales, intrigas palaciegas, felonías domésticas, ardides y pasiones se configuran como elementos que se corresponden con los de cualquier telenovela barata de sobremesa. Y, básicamente, ‘Curse of the golden flower’ es eso. Un operístico y ostentoso folletín que aspira llegar a los términos de una tragedia shakespeariana, pero sin la lucidez necesaria, debido, en gran parte, a la opacidad de sus personajes y a la retahíla de eventos melodramáticos, expuestos con absoluta superficialidad y grandilocuencia por parte de Yimou. La pretensión del cineasta chino es la de sublimar las emociones de una historia de apuntes épicos y románticos. Lejos de esto, queda una crispante sensación de insípido culebrón de soterrado dramatismo que cae, sin quererlo, en el sainete dinástico, en la incuria argumental, envuelta, eso sí, en un embalaje estético afectado de profuso preciosismo, donde sobresale el majestuoso diseño de producción, el recargadísimo vestuario, la sugestiva fotografía de Xiaoding Zhao o la fervorosa música de Umebayashi.
‘Curse of the golden flower’ es un dispendio de sensaciones visuales que se autorecrea y abusa del boato y el embellecimiento de cada plano, de cada encuadre, con una precisión que a veces bordea lo exorbitante. El resultado es una forzada belleza y milimétrica precisión en sus ínfulas manieristas de fluctuante encanto a la vista. Con estética de discoteca de diseño, de puticlub de ornamento chino, de viaje psicodélico colorista, el filme de Yiomu es un chute de sobreabundancia cromática extraída de un fascinante calidoscopio con colores de piruleta infantil. De ahí que más allá del interés que pueda suscitar el reencuentro del director con su musa y ex mujer Gong Li (que no logra transmitir con vehemencia lo mucho que sufre –tampoco lo hace en su función de pérfido emperador Chow Yun-Fat -) o de esa abrumante orfebrería de colores y escenarios, quede la sensación de frialdad e impersonalidad de un conjunto que malogra la opción de utilizar los elementos identificativos del ‘wusia’. Yimou prefiere la historia trágica que la acción, insertando los momentos de lucha coreográfica con calzador, sin que poco o nada tenga que ver con el peñazo sumamente largo y de acentuado carácter melodramático que al realizador interesa.