domingo, 20 de mayo de 2007

SMP (XVI): Old Creepy Ads: Publicidad retorcida

Estos días en Barcelona se ha celebrado Construmat, un descomunal acontecimiento bianual donde 4.500 empresas de todos los sectores de la construcción presentan sus productos y novedades a los profesionales de todo el mundo. Este año, más allá del alcance de cualquier dato técnico del evento, la feria ha saltado a las noticias por la forma en que el departamento de Trabajo de la Generalitat ha querido llamar la atención para concienciar a la población sobre el aumento de fallecidos en accidentes laborales, situando para ello una foto gigante que cubre los 101 metros de largo de la pared del vestíbulo de la estación de tren y metro de Plaza España con una polémica imagen en las que se pueden ver los pies de las víctimas mortales por accidentes laborales con una ficha atada al dedo gordo que les identifica y cita la causa de la muerte.
Una publicidad polémica, sin duda alguna. Pero no es la única. Acostumbrados a las campañas de la Dirección General de Tráfico (aunque José María Aznar cuando se entorza a vino se las pase por el forro de los huevos), a las últimas polémicas de Dolce & Galbana y sus supuestas alusiones alegóricas a la violación, Armani Junior con niños que, según La Asociación de Defensa del Menor, son ultrajantes para la infancia e incitan a la pederastia o la de la MTV España utilizando polémicas fotos de traseros con marcas de rotulador, es curioso cómo a lo largo de la historia, fuera de nuestras fronteras, los anuncios con cierta dosis de provocación, controversia y cinismo también han sensibilizado al espectador con otras campañas para suscitar que el cliente compre todo tipo de productos; desde cuchillas de afeitar para que quede la piel como la de un bebé, cigarrillos con aromática fragancia (no apta ni para Bruce Willis ni para su personaje, John McClane), para probar extrañas máquinas Max factor que evaluaban milimétricamente los rasgos faciales, delicioso chocolate amparado en la imagen de un payaso que bien podría ser un sociópata, productos de higiene femenina con un simpático toque ultramachista, auténtica carne autorebanada por un sonriente cerdo o aquellas míticas operaciones de marketing para el consumo de carne que ponen los pelos de punta.
Todo, en esta impagable galería de la no menos mítica página Weirdomatics que recoger estos ‘advertisement’ bajo el denominador común de ‘Old Creepy Ads’, de la que soy un enloquecido admirador.