lunes, 12 de marzo de 2007

El ocaso de Jenna Jameson

La decadencia, ese momento de degeneración sin freno del que todos reniegan e intentan huir, el inesperado periodo donde la declinación de las facultades, a veces mentales, casi siempre físicas, causadas por los estragos derivados de la vejez, de la mala vida o del destino hacen mella incluso en las fantasías sexuales de una diva inmortal como Jenna Jameson.
Desde que ese maromo ciclópeo y desorbitado llamado Tito Ortiz, armatoste con rostro de bestia parda y estrella de lucha libre de la UFC empezara a trincharse a la más aclamada actriz porno de todos los tiempos, ésta se ha sumido en una visible destrucción que ha hecho de ella un esquelético esperpento. La voluptuosa fantasía de millones de varones ha caído en un proceso de extrema desnutrición bastante desagradable y preocupante.
¿Qué te ha pasado Jenna? ¿Por qué nos haces esto? ¿Por qué antes eras una excelsa diosa onanística y ahora eres un burdo facsímil prematuro de un cruce facial entre Tita Cervera y Bárbara Rey?
La prueba de este decepcionante descenso a los infernos, en HollywoodTuna.