martes, 6 de febrero de 2007

FITUR y los que dominan el mundo

La semana pasada pude asistir, en calidad de visitante profesional, a la 27ª Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur), uno de esos artilugios propagandísticos dentro de un medio tan arraigado a la economía mundial como es el turismo.
Estudiando la situación como visitante primerizo me llamó poderosamente la atención de qué manera funciona este magno acontecimiento. Si uno se fija bien, existen dos clases de personas que pueblan con Fitur los dos días dedicados al profesional; primero, están aquellos que van a trabajar, a dar el callo y a sudar con su esfuerzo y sacrificio, buscando una recompensa en forma de dinero extra que apoye sus humildes capitales domésticos. Todos los elementos humanos necesarios para que funcione como un engranaje de relojería. Paradójicamente, son las personas que poco o nada tienen que ver con el sector. Es decir, los operarios que montan los miles de ‘stands’, electricistas y técnicos, gente del servicio de limpieza, azafatas, modelos, agentes del orden público, de seguridad, los que reparten publicidad, cocineros, camareros… Es decir, esa multitud que da vida a la masiva logia turística internacional.
Luego existe el fenómeno que más llama la atención; todos esos hombres y mujeres que dominan el mundo, los directivos, los jefes de ventas, los comerciales, los sénecas del oficio… curtidos en mil batallas, habituados a dar mucho dinero a sus empresas y mover con cognición los hilos convenientes en el momento oportuno. Al fin y al cabo, son una fauna a estudiar. Al fondo de cada pabellón, estos dirigentes ríen a carcajadas, comen jamón, beben en cantidades similares a las de un ‘hooligang’ antes y después de un partido de Inglaterra, se funden en toda clase de abrazos institucionales y viven al máximo (y desde primera hora) toda clase de fiestas en ‘petit comitè’, donde no faltan lujosos canapés, ni excesos varios y que, a buen seguro (dado la sensible reducción de personas en su segundo y tercer día), acaban el día con salidas nocturnas, infidelidades matrimoniales y amaneceres faroleros.
Sin embargo, todas esas fiestas no son más que la excusa ideal y perfecta para cerrar negocios, para que patronatos y empresarios conciban nuevas concepciones y estrategias que reporten los acariciados beneficios corporativos. Así funciona el mundo. Mientras los dóciles empleados más humildes de estas empresas se aplican con esfuerzo en las maratonianas jornadas de la feria con la única finalidad de hacer relaciones públicas, otros, en la sombra del poder, se autocomplacen, divierten y sobrecargan su colesterol rubricando posibles negocios, consolidando así la imagen corporativa en una de las muestras turísticas más importes del mundo. Por supuesto, las inversiones en estas ferias se saldarán con cuantiosos éxitos por encima de los costes que genera montar un ‘stand’. Eso sí, no hay que olvidar que el contacto humano es y será parte importante del negocio y, sin duda, Fitur concentra muchas oportunidades por metro cuadrado.
Existe un tercer grupúsculo, aquellos que, incluso con su maleta en mano y cargados con bolsas de publicidad, excavan hasta el más recóndito rincón de Fitur para hacerse con todo tipo de souvenirs de la Feria. Ajenos al ajetreo empresarial, su propósito es llenar estas bolsas de recuerdos, de pasar un día en una feria de muestras; que si caramelos, que si llaveros, que si apilo unos cientos de catálogos, que si una camiseta, que si puedo arrimarme a ver si cae algún pincho de jamón o un vaso de finito… Si es gratis, consumible o en forma de regalo, ahí es donde se apiña un considerable número de personas, esperando su oportunidad, sintiéndose parte de este gran circo internacional donde el turismo es fundamental. En cualquier caso, ellos mismos representan a esos visitantes que peregrinan, que viajan a lugares del mundo, aunque sea a un mastodóntico recinto donde 170 países y regiones están presentes. Así, Fitur congrega a 149.791 profesionales exhibiendo, 63.389 profesionales visitando, 11.419 periodistas siguiendo las novedades, un total de 81.402 expositores y casi 100.000 visitantes no profesionales. Total: 246.212 participantes en esta gigantesca maquinaria de promoción y negocio.