martes, octubre 31, 2006

Review 'The Black Dahlia'

El exceso y la vacuidad del ‘noir’
‘La Dalia Negra’ es una desacertada adaptación de la novela de Ellroy que muestra al peor Brian Del Pama, más preocupado de su exhibicionismo visual que de una confusa trama carente de sentido.
Insurrecto y dinamitador, tan irregular como genial, el realizador nacido en Newark, ha compuesto una de las filmografías más extrañamente apasionantes del cine contemporáneo. Congénere de cineastas tan influyentes como Scorsese, Spielberg, Bogdanovich o Coppola, Brian De Palma representa la capacidad de riesgo que siempre ha caracterizado a aquellos cineastas buscadores de nuevos caminos fílmicos en correlación con una evolución personal y creativa insobornable. De Palma es también un creador acostumbrado a extremos antagónicos, actitud que le ha convertido, en uno de esos directores admirado y odiado a partes iguales, acreditando que con su cine no se admiten términos medios.
Uno de los géneros que más ha visitado el polémico director ha sido el cine negro, pero hasta ahora nunca en su variante más clásica, aunque tampoco exenta del inconfundible universo del hampa poblado de gángsteres donde los contraventores de la sociedad transgreden el orden legal, con personajes subordinados a las tensiones de un entorno corrupto en el que no falta la hermosa ‘femme fatale’, atractiva y seductora, que juega peligrosamente en el límite de la turbiedad. ‘La Dalia Negra’, basada en la genial novela de James Ellroy (adaptado con habilidad en ‘L.A. Confidential’ por Curtis Hanson) era, a priori, la lógica evolución de un cineasta que tiene en cintas como ‘Vestida para Matar’, ‘Doble Cuerpo’, ‘Fascinación’, ‘Impacto’, ‘Scarface’, ‘Los Intocables de Elliot Ness’, ‘Carlito's Way’, ‘Snake Eyes’ y ‘Femme Fatale’ obras que, directa e indirectamente, ya aludían a la vertiente genérica del cine negro, desde una perspectiva manierista y muy personal, circunscribiendo sus bases a un campo privativo y reconocible en el realizador, a sus obsesiones fílmicas más conocidas; la modernidad, la extrema visualidad de cuidado esteticismo, la técnica efectista y su propensión temática el vouyerismo, el sexo, la política y la dualidad humana.
Dentro del cine negro, De Palma ha propulsado su conocida vertiente de manipulador, pues se trata sin duda de un virtuoso del espíritu rupturista y provocador, perceptible en muchos de sus filmes, donde invoca al tan ‘hitchcockiano’ recurso del ‘McGuffin’ para introducir sus ostensibles iconos en la forma y el contenido, mezclando tendencias argumentales y estilos cinematográficos que generan esa diversidad de opiniones que siempre le han acompañado. Sin embargo, ‘La Dalia Negra’ parece aspirar a ser la gran obra dentro del género en el cine de De Palma. Lo tenía todo para provocar encendidas discusiones acerca de su triunvirato formal y estético para adaptar una de las novelas negras más apasionantes de los últimos años creadas por Ellroy, la historia de dos detectives encargados de investigar un doble caso, el de un asesino rural, afincado en la ciudad como peligroso homicida y la muerte de la ambiciosa Betty Ann Short, actriz de películas de serie B conocida como Dalia Negra y cuyo cuerpo propio fue encontrado diseccionado por la mitad, exangüe, sin órganos y abandonado en un descampado de Norton Avenue.
Sin embargo, a pesar de que Brian De Palma, apela a la materia clásica, aludiendo a una perspectiva cinéfila y violentista que pretende (sin conseguirlo) convertir los elementos clásicos en innovadora disposición, se ve truncada por la falta de coherencia del material argumental con el que Josh Friedman ha trenzado un guión laxo de interés para potenciar sus carencias con la artificiosidad de un producto onanístico del director de ‘El fantasma del Paraíso’, que ha abordado su más ambiciosa propuesta con una extraña esterilización de la intensidad narrativa de las novelas de Ellroy.
De Palma sabe contextualizar la ciudad de Los Ángeles de los años 40, de policías corruptos, combates de boxeo amañados, sangrientas reyertas policiales e insociables detectives en un mundo asediado de ambición y traiciones, habitado por personajes turbios y contradictorios, obsesivos y obsesionados por los fantasmas del pasado. Gracias al portentoso diseño de producción de Dante Ferretti, minuciosa recreación del ambiente, escenarios y vestuario de la época y a la excepcional fotografía de Vilmos Zsigmond, fiel a los clásicos de luces y sombras, imbuida de un goticismo cercano de la visión expresionista la película cuenta con la gran virtud de ser un hermoso retablo de un momento histórico concreto. Pero De Palma parece más preocupado en su exhibicionismo visual, en subrayar algunas escenas pletóricas de violencia, donde la exageración es consciente (aunque sin perder el realismo contextual y su estilizada realización), pero que termina por desatender el universo temático de Ellroy. Una actitud que acentúa la falta de ortodoxia de todo el filme.
‘La Dalia Negra’ es un pretencioso y recargado homenaje a los arquetipos y lugares comunes del cine negro que alberga en su interior todos los tópicos detectivescos y ‘femmes fatales’, violencia y suspense, investigación criminal y obsesiones de todo tipo. Un costoso producto sin alma, una historia ‘pulp’ de subtramas retorcidas que caminan vagamente sin rumbo definido, perjudicada con elementos anecdóticos, en la que los personajes se convierten en meras marionetas, distanciados del público e incluso molestos en sus pensamientos e inquietudes con la utilización de ‘offs’, mediante películas confiscadas o en confesiones furtivas en un oscuro motel.
En su radiografía de esa (reiterada en su filmografía) sociedad avariciosa y arrogante, motivada por el éxito y el dinero, donde el poder se simboliza como algo amenazante y violento para un individuo inmerso en un orbe corrupta, De Palma deja a un lado su habitual sentido del delirio con el que plasma su morbosa noción de espectáculo, brindando, eso sí, algunas gotas de genial alarde en puntuales secuencias, con ese estilo pomposo, de ceremonia operística que ha caracterizado al cineasta; como la presentación de la familia Sprague, la vendetta que tiene lugar en un prostíbulo a plena luz del día que arranca con los gritos silenciados de Elizabeth Short o ese crucial asesinato dentro de la trama que mezcla expresionismo, escaleras, vouyerismo, belleza arquitectónica y una caída en ‘ralentí’ a una fuente que se tiñe de rojo. Son las únicas fracciones de interés que prevalecen en la voluntad narrativa de llevar al espectador con consistencia hacia el tópico fílmico y cinéfilo (donde no faltan alusiones al Hollywood clásico con menciones a Sennett, O. Selznick, Paul Leni, Duryea o Alan Ladd y Veronica Lake).
‘La Dalia Negra’ es una amalgama de situaciones desconcertantes y mal hilvanadas, una orgía de excesos que se configura como un decepcionante cinta ‘noir’, incapaz de transmitir cualquier motivación en el espectador con su absurda densidad narrativa, carente de simetría e impropia de un cineasta que parece haber olvidado su inquietud por reinventar perspectivas conceptuales y estudiar formas y estilos, en una película que desperdicia el amplio catálogo de posibilidades de la retórica fílmica y subtramas de poderoso interés, como ese triángulo amoroso desaprovechado en los apagados matices emocionales del filme, de las obsesiones necrófilas y sexuales, de ambivalencia moral, del entorno sórdido y brutal que rodea la acción y que se precipita hacia un ‘flashback’ final que resuelve torpemente (bordeando el ridículo) todos los enigmas y misterios de un filme que quiere ser muchas cosas; una enfática revisitación al cine negro, un resbaladizo relato de obsesiones y fantasmas, de ambición y muerte, de incursión directa a un género con voluntad de trascendencia, pero que, pese a todo, no acaba siendo ninguna de ellas. Demasiado lustre para tan poco fundamento y esencia.
A todo ello se añaden las superficiales interpretaciones de un ‘cast’ descentrado que no logra transmitir en ningún momento la zozobra psíquica que padecen sus personajes. Así, ni un limitado Josh Hartnett cumple como aturdido detective atrapado en la trama policial de dos mujeres que representan la antagónica presencia del ángel y demonio tradicional en el género, ni Aaron Eckhart define su desbaratado rol de enloquecido policía trastornado por el caso de la Dalia, ni Scarlet Johansson, con sus hieráticas poses plagiarias de Lana Turner, consigue resultar creíble en su recreación de doméstica y doliente ‘barbie’ y ni siquiera secundarios como Mia Kirshner logran transmitir cualquier tipo de emoción con su apática recreación de Short. Sólo Hilary Swank, voluntariosa y desbordante de talento, parece dibujar con tino a la ‘femme fatale’ cínica y manipuladora de la función.
Una película, esta adaptación de la novela de Ellroy, que no funciona al esperado nivel de suspense en el escenario policial o en el dramático, en el que prevalecen algunos de sus puntos débiles, de subrayada soflama ético-discursiva, para acabar en una estética construcción de un universo agresivo y clásico, donde no se transmite bajo ningún concepto la determinación de una innegable actitud del cineasta por la persistente repetición de clichés. De Palma se acerca a los equívocos vicios y equivocadas tentativas genéricas de ‘Misión a Marte’ antes que la paradigmática exacerbación de sus propias teorías, enturbiando su reconocido narcisismo de estilo, olvidando incluso, su exhibición más cínica del autoplagio.

lunes, octubre 30, 2006

La transformación evangélica de "El Hijo de Sam"

Durante 1976 y parte 1977 Nueva York se convulsionó con la aparición de otro de esos ‘pyscho-killers’ que marcaron la crónica negra de una época muy representativa del miedo de una sociedad americana a los demonios de una década en la que la Guerra de Vietnam, la proliferación de libertades y el ‘hippismo’ se unieron a la aparición de perturbadas mentes asesinas que fueron sacudiendo con sus truculentos actos a un país que empezaba a conocer la violencia y la crueldad en forma de asesinos esquizoides que actuaron indiscriminadamente acumulando víctimas anónimas para pasar casi como iconos folclóricos de las páginas de sucesos.
Uno de ellos fue Richard David Falco, más conocido como David Berkowitz y, a su vez, inmortalizado como "El Hijo de Sam". Berkowitz asesinó, a sangre fría y sin ninguna razón aparente, a siete jóvenes que fueron ejecutados con varios disparos en el cráneo y otras diez fueron heridas de gravedad con el Mágnum del calibre 44 que siempre utilizó esta celebridad homicida. Hombre retraído, acomplejado y depresivo, sucumbía a los arrebatos de ira y violencia, saliendo a la calle a cazar nuevas víctimas, creando una inseguridad social que ya reflejó Spike Lee en su estupenda película ‘Summer of Sam’. Su afán de notoriedad llegaría a tal punto, que Berkowitz dejó notas a la policía amenazando con proseguir su matanza, con sed de sangre y ansias de seguir asesinando inocentes. Notas que rezaban “Soy un monstruo. Soy el hijo de Sam... Adoro la caza”. Incluso llegó a enviar una carta de agradecimiento al ‘New York Daily News’, agradeciéndole el interés que mostraban los medios por sus atrocidades.
La calurosa noche del 31 de julio de 1977 cometió su sexto asesinato (esta vez sacrificando a otra joven e hiriendo en la cabeza a su novio), pero sin la suerte de sus anteriores crímenes, ya que varios testigos vieron su Ford Galaxy y reconocieron a Berkowitz ante el creciente caos colectivo en la ciudad de Nueva York. A lo largo del juicio, se declaró culpable de los asesinatos imputados, manifestando que se llamaba "El Hijo de Sam" porque ése era el nombre del perro de su vecino, que era el que ordenó aquellos feroces asaltos. Para Berkowitz su ‘amo’ canino era, nada más y nada menos, que un demonio de 6.000 años, que le enviaba mensajes de destrucción contra una sociedad que le humillaba y no le comprendía, detonante que le obligó a ser miembro de una supuesta ‘Iglesia del Proceso’.
Su condena: 360 años de prisión en una cárcel de máxima seguridad. Años después, reconoció haber formado parte del culto satánico de Charles Manson y rectificó sus declaraciones para manifestar que no sólo él había sido el asesino de todas las víctimas, si no que hubo más asesinos que utilizaron un Mágnum del 44 en una orgía de sangre pactada. Una revelación que coincide con las sospechas defendidas por el periodista Maury Terry, que investigó el caso y llegó a la conclusión de que Berkowitz no fue más que el chivo expiatorio de una secta satánica compuesta por varias personalidades importantes del Nueva York de la época.
Tras sufrir un agresión por varios reclusos que intentaron degollarle en la cárcel, David Berkowitz formó en cautividad ‘Forgiven for life’, un movimiento donde el recluso se arrepiente de sus actos y fomenta la conversión al cristianismo mediante una página web dedicada a la salvación de su alma. En ella, Berkowitz lanzará su libro ‘Son of Hope’, narrando su transformación humana y evangélica y donando todos los beneficios de la publicación a las familias de sus víctimas. También hay una carta donde, entre otras cosas, culpa a películas como ‘Rosemary’s baby’ de sus atrocidades, habla de sus tendencias suicidas, de la muerte de su madre como detonante de su locura, del arrepentimiento de sus actos pretéritos, de su paso por Attica y de cómo una noche, leyendo el Salmo 34, versículo sexto, leyó "El pobre hombre lloró y el Señor le escuchó y le salvó de su tortura”. La frase que inspiró su redención.
‘Forgiven for life’ es ua extraña página web con vídeos, declaraciones del propio Berkowitz, consejos para adolescentes, cartas de clemencia y un fondo ultracatólico que incluso acojona más que sus actos del pasado.
Y es que la red es basta e imprevisible.

viernes, octubre 27, 2006

'Lo que tú quieras oír', pequeña historia de un desengaño

Y el anterior post de autopromoción me lleva a escribir estas líneas que, desde hace tiempo, le debo al citado Guillermo Zapata, un guionista al que no conozco personalmente, pero que sé, a ciencia cierta (y no por el vídeo de Google), que apoya con su habitual lectura a este delirante Abismo. Durante el rodaje de ‘Corrientes Circulares’, esa gran mujer llamada A.D. me comentó que este espacio de precipitada irreflexión tenía un grupo de seguidores dentro del mundo televisivo autodenominados ‘Los Mindundis’. Zapata, es uno de ellos.
Guillermo Zapata es, además del dueño y señor del interesante weblog Casiopea, guionista de la serie ‘Hospital Central’ y ha debutado como cortometrajista con ‘Lo que tú quieras oír’, la historia de Sofía, una joven que, tras llegar a casa y preparar una cena para su novio, descubre un inesperado encontronazo con la orfandad sentimental en forma de mensaje en el contestador telefónico. Como bien explica el propio Zapata “es una historia de amor sobre la relación entre la ficción y la realidad. Siempre nos han dicho que contábamos historias para evadirnos de la realidad, pero no es cierto, contamos historias para transformar la realidad”.
‘Lo que tú quieras oír’ es un trabajo expuesto como drama costumbrista sobre una ruptura telefónica, sobre ese terrible “ya no te quiero” más bronco y egoísta que existe, el del refugio de la distancia, sin dar la cara, escapando al término de una pareja. Zapata se sumerge en el desconcierto emocional que supone la renuncia de un segmento de la relación y la consecuente destrucción de una vida en común para dar paso a la soledad imprevisible. La agonía de la incomunicación y la tristeza del abandonado dan paso a la manipulación de una realidad injusta para convertirla en una hermosa mentira que permita el poder sentir el recuerdo extinguido que nunca volverá y poder contestar a aquello que no se ha podido adecuadamente, con dignidad.
‘Lo que tú quieras oír’ es un pequeño milagro, honesto y sin pretensiones que vayan más allá que las de contar una historia. Un maravilloso cortometraje donde destaca, por encima de cualquier virtud, la actriz Fátima Baeza, que está sensacional como víctima de ese desengaño amoroso, pero sin olvidar la mirada sutil e invisible de un director con futuro.
Por cierto, gracias a la utilización de las licencias Creative Commons, iniciativa totalmente plausible y con gran capacidad de distribución, Zapata ha obtenido, en un breve periodo de tiempo que su corto se haya visto en 400.000 descargas de su corto.
Podéis ver el corto y encontrar información en su página oficial y una entrevista con el autor aquí.

El Abismo, recomendado en la tele

Las recomendaciones de los blog de cine que más le gustan a Guillermo Zapata incluyen este pequeño caos del inframundo bloguero que es este enloquecido espacio.
Expandiendo fronteras y ganando adeptos gracias a otros que ya están considerados veteranos seguidores de 'Un Mundo desde el Abismo'.
Muchas gracias, amigo Guillermo.

jueves, octubre 26, 2006

FIFA Vs PES: La decrepitud contra la innovación

Yo siempre fui de FIFA.
Como en la mítica recreación de la discusión ‘tolkieniana’ entre Gollum y Smeagol creada por los chicos de ‘Pelican Bonboms’, identificándome con el Gollum más angelical, estaba cegado y decía las mismas chorradas a mis amigos, veteranos y adictos jugadores del ‘Pro Evolution Soccer’: “FIFA es genial y hay novedades”, “los gráficos son mejores” y por mucho ‘football fussion’ y licencias que tenga, estaba muy equivocado. Y no me arrepiento de confesarlo. Perdí mucho tiempo jugando al FIFA sin comprobar las bondades de su rival. El juego de EA Sport ha evidenciado cada año una palpable escasez de ideas e innovaciones que no hacen más que refutar la imposibilidad de desarrollar una evolución lógica y coherente, dejando claro que es un juego estéril y poco interesante.
Hace más de un año, probé la droga del ‘PES’ y caí rendido ante sus virtudes; de sus regates, de sus goles, de sus pases larguísimos, con efecto o cortos, desmarques, paredes, en definitiva, de su realismo apasionado, la espectacularidad de un evento universal como el fútbol en su mejor y más lograda recreación, la sensación de fútbol real que sólo ofrece el juego de Konami. El ‘PES’ es, sin lugar a dudas, el mejor simulador de este deporte que hay en el mercado. Y eso, que todavía no hemos probado las mieles de la nueva edición que está a punto de ver la luz.
El otro día, junto a mi socio de ‘Pro’, nos dio por probar el FIFA 07. Ya en su presentación de carga nos olimos lo luctuoso que iba a ser todo. La imagen de la cabecera (con un barrizal como campo improvisado) lo dice todo, representa a la perfección el nuevo lanzamiento del nuevo y célebre juego de fútbol de EA, con una jugabilidad tan accesible que un abultado marcador en la primera partida quedó como la eterna característica de un sistema de juego un tanto ridículo al lado de las lúdicas tardes que nos ha dado su eterno rival. FIFA 07 es un pasatiempo fláccido e indolente, donde meter un gol significa acercarte a portería y disparar a puerta. Poco atractivo, carente de interés.
Pero como bien es sabido, en el caso de los juegos de fútbol, más cuando hablamos de FIFA y Pro Evolution Soccer, los prejuicios salen a relucir de inmediato, con miles de subjetivas dictámenes volcadas por los usuarios que se dejan llevar por alienadas y apasionadas exaltaciones sin un conocimiento de causa en profundidad.
Ahora, rotundamente, soy de Pro Evolution Soccer.
Y vosotros ¿PES o FIFA?

miércoles, octubre 25, 2006

Tom Cruise, después del escándalo

En la nueva etapa de Tom Cruise como actor ‘freelance’, después de su sonada ruptura (más bien despido) con Paramount, el conocido intérprete inicia su lavado de imagen en Hollywood tras los escarceos con el ridículo televisivo, su fanatismo extremo a la Cienciología, los arrumacos públicos con su novia Katie Holmes, el secretismo con respecto a su hija Suri y las miradas críticas de unos seguidores que observarán a Cruise con lupa después de su reciente y estrepitosa decrepitud de fama en los círculos del oropel cinematográfico. El caso es que la estrella ya empieza a anunciar proyectos que, como mínimo, resultan más interesantes que su supuesta participación en la eterna adaptación de ‘Iron Man’ por parte de Jon Favreau (que cuenta, definitivamente, con Robert Downey Jr. para el papel del metálico superhéroe).
Warner Bros. y Fox producirán, respectivamente, ‘Lions for Lambs’ y ‘Ha-Ha’, las nueva películas en la agenda de Cruise; la primera es un drama político sobre un unidad de soldados en Afganistán, un filme que dirigiría Robert Redford, donde veríamos a Cruise interpretando a un congresista del parlamento americano y a Meryl Streep como incisiva periodista, el segundo, también de corte bélico, daría la oportunidad de verle como un veterinario inmerso en la Guerra del Golfo que se ve obligado a proteger a un niño de 9 años. Pero si algo llama la atención la agenda de Cruise y su necesitada purificación cinematográfica es su incursión en la nueva cinta de Spike Lee sobre un hombre que especula en el mercado con fragmentos de su vida por la oportunidad de revivir el peor día de su existencia.
Definitivamente, Tom Cruise está decidido a dejar las opulentas superproducciones a un lado para ofrecer su faceta de actor todoterreno. Y es que no hay nada mejor que un escándalo y diversos estropicios con la imagen pública para salir del bache.

lunes, octubre 23, 2006

Review 'El Laberinto del Fauno'

La artesanía de lo fantástico
La segunda película de Del Toro en España es una oscura fábula fantástica sobre la creación de universos mágicos con los que paliar la maldad que rodean las guerras.
El cineasta mexicano Guillermo del Toro ha demostrado, con sólo seis películas, que es uno de los referentes más importantes del género de terror dentro del cine contemporáneo, debido, en gran parte, a la precisa maestría con la que el director ha utilizado en todos sus largometrajes los dispositivos genéricos afines a un universo propio donde el vampirismo, la magia ocultista, la morfología mefítica, la entomología, los fantasmas y los superhéroes desamparados contribuyen a una imaginería y un estilo que se remite a los insondables hábitos y tradiciones del cine y la literatura de terror.
Sus fábulas, inspiradas en Borges, Arthur Machen, Algernon Blackwood, Lovecraft o William H. Hodgson, establecen sus pilares en el acto sobrenatural que irrumpe de forma axiomática en la vida cotidiana de sus personajes, desglosando un significado oculto y continuo que representa los terrores y fobias más primitivas y ancestrales de la concepción humana, como el miedo a la muerte y el temor a lo desconocido. A lo largo de su filmografía, el cineasta azteca se ha caracterizado por saber conciliar el cine de autor que se ajusta a los cánones de la artesanía con la del cine de espectáculo ‘mainstream’ e industrial, sin renunciar a su propia visión a través de sus construcciones metódicas, de su capacidad de fascinación a la hora de trasladar a imagen unos guiones que bien podrían ser cuentos tradicionales.
‘El Laberinto del Fauno’, como su anterior cinta rodada en España, ‘El espinazo del Diablo’, Del Toro, consciente de la libertad creativa que consigue en nuestro país (es director, guionista y productor), supone una vuelta al mundo infantil exhibido como catalizador de los miedos en un mundo de fronteras divergentes: donde el bien y mal, las luces y las sombras, el amor y el odio, pero, sobre todo, la fantasía y la realidad, subrayan otra imborrable fábula fantástica del director de ‘Cronos’. La acción se traslada, como en ‘El espinazo…’, al final de la Guerra Civil, ésta vez cerca de un bosque, en un molino tomado por las tropas franquistas para aniquilar los últimos reductos de maquis que persisten en forma de escasa resistencia a la sombra del ejército franquista. A este beligerante entorno llegan Ofelia y su madre embarazada, simple útero de los deseos inseminadores de un despiadado e implacable capitán llamado Vidal. En este mundo pesimista y oscuro, de enfermedad y desesperanza, la pequeña Ofelia creará un universo mágico y propio con el que paliar la maldad que rodea su vida real, con un fauno como mensajero de ‘su verdad’; ella es, en realidad, la princesa de un reino olvidado por los hombres y para volver a él deberá superar tres pruebas mágicas antes de que salga la luna llena y el último portal mágico se cierre para siempre.
Otra vez, el lirismo de Del Toro confronta la infancia frente al belicismo incomprendido, sustituyendo los emboscados pasillos de un tétrico orfanato abandonado en medio de la nada por un oscuro bosque y un siniestro espacio rural. El elemento infantil, aquí es trascendental, como en toda la filmografía del azteca, ya que muchos de sus filmes giran en torno a los niños e incluso al infantilismo inherente a algunos de sus personajes. La niñez es presentada de nuevo como perspectiva inocente a la soledad y la insignificancia de lo humano en un universo infinito y amoral, siniestro y adverso, bien sea como alegoría del temor al mundo adulto o como metáfora de lo inverosímil, de aquello angustiosamente ajeno a las preocupaciones más trascendentales del ser humano. La figura infantil es en ‘El laberinto del Fauno’ una alegoría al mundo real, donde hay adultos enfrentados a los mismos miedos que la niña y la esperanza es arrancada en una época de desesperanza. Los recelos y vivencias, en último término, no vienen transferidos por el morboso encuentro con faunos, batracios o demonios sin ojos, sino por la conciencia de una extraña situación en el mundo.
En esa esfera de bipolaridad, de realidad y ficción, el mundo onírico de Ofelia y el mundo terrible y real de los adultos supervivientes de una Guerra Civil a la que aún no han puesto fin, la película bucea en una entelequia de fondo algo maniqueo, ético y social, que resulta bastante simplista, porque los malos son muy malos y los buenos vienen a obedecer a los ideales de la libertad. Pero Del Toro, consciente de que su historia va más allá de la cruzada de hostilidades propone la indisciplina de la niña como un acto de inteligencia en contra del fascismo, del pensamiento único y opresor, de los adultos que no creen en los cuentos de hadas ni en seres mágicos maravillosos porque han perdido la capacidad de inocencia infantil o cualquier resquicio de esperanza.
Los dos planos de acción del filme, se comparten y alteran en dos universos que no difieren en su percepción a los ojos de Ofelia; mientras en uno, en su mágico mundo, los insectos se transforman en hadas, el fauno se impone amenazante y todo es húmedo, putrefacto e incómodo, el mundo real, corrompido por la execración de los la rodean, se desmorona por la enfermedad, la guerra y el horror. La pobre e infeliz Ofelia no es capaz de asumir una ensoñación donde reinen las flores, el optimismo o el sosiego, sino que es un mundo lleno de oscuridad, de sapos repugnantes, de crueldad, de superación de pruebas vitales como tortuoso camino hacia la precoz madurez de una niña que pierde su inocencia de golpe. ‘El laberinto del Fauno’ representa así, un mundo de fantasía en el que se adivina la puerta hacia la salvación del mundo real, igualmente arduo e inhumano, vinculado con la inaplazable realidad.
Guillermo del Toro ha creado una hermosa fantasía sin confitados moralismos, un cuento adulto con grafía de oscura fábula, que encubre un trasfondo dramático, sin evitar reflejar la brutalidad y el sadismo en su explicitud de secuencias sanguinolentas donde no se priva de la tortura o la amputación si se da el caso. Ya sea en el universo fantástico de Ofelia o en el crudo ambiente del molino, Del Toro equilibra monstruos y criaturas, reales o ficticias, alternando la dualidad de contextos con sabiduría, dotando de una fuerza dramática y poética melancolía, con un sentido visual y una atmósfera enrarecida como sólo él sabe otorgar al cine de género. Influenciado, obviamente, por Lewis Carroll o L. Frank Baum, en ese escapismo imaginario a un mundo de fantasía y magia, refugio creado del que evadirse ante tanto odio y maldad, ‘El laberinto del Fauno’ es un panegírico que bebe de lo feérico, del romanticismo barroco, de Lovecraft y Corben, pero también de una retroalimentación de toda la filmografía del director de ‘Hellboy’.
Del Toro ha establecido su estilo en la coherencia estremecedora con la que relaciona tanto los ambientes reales como los fantásticos, concebidos ambos en la entelequia inquebrantable del género fantástico, apoyándose en la perfecta utilización de efectos especiales como en un diseño de producción cargado de elementos visuales de privativa imaginería y, en este filme en particular, en lo elaborado que está todo el sonido y la música incidental de Javier Navarrete que alcanza la adecuada estética y precisa atmósfera que necesita una película como ‘El Laberinto del Fauno’.
Tal vez, lo único recriminable a esta maravillosa película es la concesión de un ‘casting’ algo irregular, en el que destacan por su excelente aportación muchos de los secundarios (Maribel Verdú, Álex Ángulo, la simple presencia de Doug Jones o César Vea) y las cualidades de la joven Ivana Barquero (aunque no en todo el metraje) pero que se descompensa con el forzado pero reconocible esfuerzo de un Sergi López menos irregular en su habitual histrionismo, pero fundamentalmente en la deplorable interpretación de una Ariadna Gil que está fuera de la película en todo momento en su constreñida y falsa agonía.
En ‘El Laberinto del Fauno’ se observa la exquisitez visual del realizador mexicano y la sorprendente adaptación con la que es capaz de ajustarse al presupuesto de una producción humilde sin perder la línea de estilo ni de dirección en su ambición estética, aportando todo tipo de simbolismos que registran la estilizada silueta de sus protagonistas y los que les rodean. Y es que, cuando hay genio, inventiva y talento, los demás factores, presupuesto incluido, es subsidiario. Guillermo del Toro se consolida así como un artesano de lo fantástico, merecida reputación a la que hay que añadir la capacidad del director como virtuoso dramaturgo y expeditivo discursista político. Una película imprescindible.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2006

viernes, octubre 20, 2006

Coming Soon: 'Zodiac'

Si hay una película que alberga expectativas, para bien o para mal, ésa es ‘Zodiac’, del controvertido David Fincher. Una de las películas más esperadas para el que esto suscribe y, me consta, que para varios lectores del Abismo.
Después de cuatro años desde ‘Panic Room’, la curiosidad por ver qué es lo nuevo del director de ‘Fight Club’ es máxima.
De momento, ya tenemos el ‘teaser poster’ que anuncia que está a punto de salir del horno.

jueves, octubre 19, 2006

'El Zoom Erótico' y 'La Tierra Prometida': Dos referentes en el mundo del corto

Una de las condiciones metodológicas, tal vez la más importante, que se utilizan en el mundo del cortometraje para darse a conocer y para propagar cualquier trabajo es, como no podía ser de otro modo, Internet, vasta fuente de hallazgos y conocimiento.
Además de buscar nuevas formas de diversión, de aprendizaje y otro tipo de suertes, en el orbe del corto hay que estar al día, una condición casi esencial si uno quiere que sus trabajos tengan algo de repercusión en un competitivo panorama como el universo del cine en pequeñas dosis. Conocer la actualidad cortometrajística, las convocatorias y bases para los centenares de festivales que se dan al cabo del año en nuestro país, los actos, los concursos de guión, las noticias, la difusión de trabajos, foros para compartir inquietudes y conocer profesionales y amantes del género… Todo ello es fundamental para estar al tanto de lo que se mueve en el firmamento cortometrajístico. Para esta causa común, ha nacido la encomiable iniciativa de dos evangélicas páginas como ‘El Zoom Erótico’ y su extensión, ‘La Tierra Prometida’, dos webs imprescindibles para conocer toda la actualidad del corto, de los entresijos, detalles y plataformas de aquello que rodea y contribuyen a que emerjan nuevos realizadores con pequeños trabajos de gran calidad.
‘La Tierra Prometida’ ofrece todo esto y mucho más, ya que, además de actualizar regularmente las reseñas sobre festivales y sus convocatorias, ofrece una extensa lista de enlaces a cortos a través de la Historia del Cine, desde el primer experimento sonoro en 1895 hasta las obras que hoy en día arrasan en la diversidad de festivales que proliferan en nuestro país. Por su parte, la veterana ‘El Zoom Erótico’, se destaca como un blog necesario en esta esfera de pequeños fragmentos de celuloide y vídeo, al convertirse en el primer blog de críticas de cortometrajes, incorporando además de sus conocidas (y casi siempre acertadas) valoraciones subjetivas, una valiosa información en forma de dossieres, entrevistas, estudios, análisis recopilatorios y reportajes.
Una iniciativa llevada a cabo por la unión de dos fuerzas de la naturaleza cinéfila como Raúl Cerezo y Henrique Lage que, junto a Fran Estevez, han captado colaboradores como Ángeles G. Rivera, Nicolás Alcalá, Ignacio E. Jacobo León, J.P. Bango, Javier Hernández y Toshiro Kurosawa para convertir estas dos páginas en referencias dentro del cortometraje.
Y, por ahora, lo están consiguiendo.

miércoles, octubre 18, 2006

Virtual Celebrity Mugshots

Hace casi un año, fueron dos de las actrices de ‘Lost’, Michelle Rodríguez y Cynthia Watros, las arrestadas en Honolulu por conducir con una cogorza del tres. Este verano, el creador e impulsor de ‘La Pasión de Cristo’, Mel Gibson, lanzó envenenados ultrajes hacia los judíos cuando iba también con un pedal muy serio que le llevó a dejarse ver con prostitutas y bastante entorzado. Fue arrestado justo después de decir que “los judíos son la causa de todas las guerras y terrorismo en el mundo”.
Por supuesto no es nada nuevo. El alcohol, las drogas y la conducción temeraria han sido (y son) algo habitual en Hollywood, en ese mundo de oropel que acarrea la fama y el estrellato. También lo son esas curiosas instantáneas que atesoran los archivos fotográficos de la policía, con jeroles muy reconocidos en plena borrachera o con una resaca insostenible, con semblante de circunstancia, sujetando el famoso cartelito con números de detención debajo de su cuello. Al Pacino, Nick Nolte, Hugh Grant, Michael Jackson, Anna Nicole Smith, Keanu Reeves, Farruquito e incluso Bill Gates han sido cazados en este incómodo fotomatón que traspasó los departamentos policiales para propagarse a la luz pública.
Pero imaginemos que estrellas de relumbrón que nunca han sido detenidas (al menos que sepamos) aparecieran en tan violenta tesitura. Imaginemos, por un momento, que alguien con la suficiente capacidad de imaginería tecnológica hiciera esto posible. Imaginemos a la Madre Teresa fumando un puro de hierba en plena embriaguez, a la pequeña Dakota Fanning después de una reyerta con unos negratas de Harlem, a Madonna después de un maratón de ‘fight club’, a Tom Cruise vestido de travelo pillado ‘in fragantti’ (cual Divine) practicando una ‘fellatio’ a algún conductor de un lujoso coche deportivo, a Angelina Jolie tras una pelea a cuchillo con Jennifer Aniston
Pues Worth1000 (una de las páginas favoritas de Noel y de media comunidad bloguera) hace posible esta fantasía onírica gracias a un concurso de Photoshop con impresionantes recreaciones de estos hipotéticos altercados con el orden público por parte de estrellas hollywoodienses y celebridades que bien podrían aspirar a ser el próximo Robert Downey Jr.

Sex on a Plane

En caso de accidente, aburrimiento, estrés, tensión, infidelidad, efímera aventura, fantasía de pareja, calentón, necesidad básica… ha llegado ese folleto que nunca ofrecen en los aviones, pero debería ser casi obligatorio.
He aquí una completa guía sexual del avión.

martes, octubre 17, 2006

Adiós a Webstats4U, el contador de la publicidad no deseada

Se acabó. He eliminado el contador de este Abismo.
Desde hace un tiempo llevo pensándolo y era hora de tomar cartas en el asunto. Y es que uno tiene un límite de paciencia. El contador de visitas Webstats4u (el antiguo NedStatic) dejaba un espantoso ‘pop-up’ con publicidad no solicitada, ajena a mis intereses y muy molesta para el lector. Mediante un js (script en javascript), estos cabrones te insertan automáticamente una cookie y en función del número de veces que se visitaba la web mostraba publicidad en forma de ‘pop-ups’ de la empresa Adpepper, independientemente de si querías o no. La dictadura del interés, sin permiso, sin posibilidad de rechazarla. Te la insertan por detrás, con el prejuicio que ello supone y sin recibir un euro por este engorroso asedio. Ganan dinero a tu costa. Y esta deplorable argucia había que cortarla de raíz.
El estoicismo se agota y las medidas se vuelven estrictas. Era hora de liquidar este problema por la vía rápida: he borrado mi cuenta de Webstats4U y he eliminado el enlace del Abismo. Eso sí, he dejado un pequeño recuerdo en forma de link donde estaba el contador con los números de mi página hasta el momento. Desde el comienzo de ésta allá por el 5 de septiembre de 2004. Desde hoy, no tengo contador. Ya no me simboliza ningún número.
Se acabó la manifestación visual de esas casi 1.000 personas que visitan diariamente este espacio. Creo que es mejor así. La competencia, la estadística, los guarismos, los récords, las caídas, la actividad frenética o irregular, el baremo de difusión... Todo eso no importa. Lo que verdaderamente importa es que cuando alguien visite el Abismo, no tenga la molestia de una publicidad desaprobada, sin consentimiento. No prometo que esto sea eterno, bien sea por interés propio o porque blogger, algún día, empiece hacer lo mismo que el conocido contador de visitas no deseadas. Tampoco que vaya a insertar un contador nuevo a corto o medio plazo. De momento, seguiré escribiendo sin aparecer en ningún TOP 10, ni como referencia numérica o de popularidad.
Simplemente, ‘Un Mundo desde el Abismo’ sigue su curso. Ahora sin publicidad.
O al menos, eso espero.
Más información sobre el tema en Microsiervos

lunes, octubre 16, 2006

'Pussey', la sátira de un cómic sobre el mundo del cómic

“Considere el mundo del cómic como un gran tápiz, Sr. Pussey… Un tapiz con muchos tejedores. Cada hombre podrá tejer o zurcir mientras le pasen la aguja… Tejemos sueños, amigo mío, y usted ha tejido gran parte de ellos, pero los sueños pertenecen a los jóvenes”.
Es la máxima que el Dr. Infinity profiere a Dan Pussey en el capítulo final ‘La Muerte de Dan Pussey’, inspirado fragmento del antropológico cómic de Daniel Clowes sobre el mundo del tebeo. A lo largo de ‘Pussey’, el autor de ‘Eight Ball’ y ‘Ghost World’ expone una despiadada sátira de la cultura pop y de la industria del cómic, ahondada desde sus entrañas con una mirada atroz y mordaz sobre el patetismo que encierra un mundo oportunista y poco reconocido como el de este tipo de publicaciones.
‘Pussey’ es un antihéroe disfuncional, solitario e inadaptado, que divaga en su vida a través de su creación de éxito ‘Nauseator’, para mostrar su misérrima existencia desde la infancia hasta la muerte, desde el anonimato hasta la opulencia del éxito, trabajando para el protervo Dr. Infinity, un hombre mezquino y manipulador que simboliza los vicios y la esencia para sobrevivir en un universo mostrado aquí como estructuralista y postmoderno.
Una sacrificada profesión en la que si un dibujante es víctima del desprecio y del sufrimiento mejores serán los resultados comerciales de sus creaciones. Clowes apunta con hiriente estilo hacia los editores, los guionistas, los pesos pesados de la industria como Art Spiegelman (representado como ‘Gummo Bubbleman’), el ‘freakismo’ de los fans, el de los creadores, la degeneración y ambición de un personaje desapacible que logra una total identificación con el lector.

viernes, octubre 13, 2006

Todd Solondz: La cruel mordacidad de un inconformista

Confutando a aquellos que llevaron a instrumentalizar el cine independiente americano a un nivel de conformismo auspiciado por las grandes ‘majors’ cinematográficas, Todd Solondz se ha consolidado como un faccioso elemento dentro de este subnivel que se da en llamar cine ‘indie’. El cineasta nacido en Newark (New Jersey) ha persistido en su inmutable intento de llevar la independencia hasta extremos subrepticios, solidificando su capacidad de diseccionar sin miramientos y con una arrojadiza valentía a la clase media alta abocada sin remisión a la soledad. Todd Solondz, extravagante cineasta de oscuro fondo, se ha distinguido por asentar su retórica argumental en una brusca mordacidad, a veces de repelente crudeza sarcástica, capaz de encoger el corazón del público con sádica lentitud a lo largo del metraje de los filmes que componen su corta pero eficaz filmografía: ‘Fear, Anxiety & Depression’, ‘Bienvenidos a la casa de muñecas’, ‘Happiness’, ‘Storytelling’ y su última y recién estrenada en España ‘Palíndromos’.
En todas ellas, Solondz exhibe un mundo aséptico en su apariencia, pero de pútrida naturaleza en su interior, que vincula la ilusoria felicidad a la superficie y encubre bajo su forzada sonrisa la podredumbre moral y humana de las alimañas que rodean sus fábulas con inocentes protagonistas inmersos en un mundo de ogros sin entrañas. Sin recurrir a la falsa moralina en su destrucción de tabúes sociales, el cineasta establece una incómoda empatía entre el público y sus disfuncionales seres que, en realidad, cometen un crimen punible en nuestros días. Simplemente, el de ser diferente a los demás, colocando al espectador en una difícil posición como público pensante y racional al enfrentarle sin remilgos ni coacciones ante planteamientos morales que son, en definitiva, un espejo en el que mirarse.
Son los protagonistas de las películas de Solondz personajes avocados a avergonzarse y a expresarse mediante una afligida mirada a un universo que no les comprende, menospreciados por la arrogancia de una sociedad en la que, como señala el erudito J. Hoberman “impera la democracia de la desesperación”. Pocos cineastas se han atrevido a llegar tan lejos en su descripción de las miserias humanas, urdiendo una metodología propia e indigesta para establecer teorías sobre el lado más umbrío del ser humano, de su infelicidad y sus frustraciones, para romper con su diatriba entre realidad y ficción las normas narrativas impuestas por la corrección a la hora de llevar un guión o una idea a imagen. El cine de Solondz no busca la polémica infecta, sino que mediante esa supuración irónica e hiriente lo único que se pretende es hostigar los fantasmas de la hipocresía bienquista, de la falsedad de la decencia social y de la peligrosa ignorancia de ‘happy way of life’ americano.
Para ello, el humor gélido y cortante de Solondz es utilizado como herramienta para atenuar su destructivo discurso de fondo, alcanzando a veces cotas de una maestría catastróficamente diletante, pero otras, bordeando la vertiente más impía, sin concesiones a cualquier atisbo de ética o conformismo que apuntilla con su tendencia personal al exacerbado hipnotismo por la deformación moral procedente de la literatura de gente como Philip Roth o Allegra Goodman, visualizados a través de Solondz como una dialéctica iconoclasta de irritante perversidad.
Ya sea en los círculos artísticos neoyorquinos, o en el mundo preadolescente de una chica fea y despreciada por sus compañeros, en una familia disfuncional con problemas de comunicación o, como en sus últimas historias corales, donde emergen de la iconografía ‘solondziana’ la profusa y variada temática que encierra la impostura de la decencia social de ciertos sectores acomodados en Estados Unidos; fanatismo religioso, ‘freakismo’ llevado al extremo, humillaciones psíquicas y físicas, abortos irreversibles, racismo, artificialidad feminista, pedofilia descontrolada, parálisis cerebral, incesto, abuso de autoridad y un sin fin de ultrajes que aportan, además de una incontinencia sarcástica muy peculiar y reconocible, la dosis exacta de misantropía que caracteriza el cine de Solondz.
En cualquier caso, esa virtuosa conclusión a modo de insalubre final feliz de ‘Happiness’, con la inolvidable conversación entre un hijo que descubre su sexualidad a la vez que la pederastia de su padre, es uno de los momentos más representativos de la psicología enfermiza y mórbida que maneja el autor más trasgresor del cine actual.

miércoles, octubre 11, 2006

Trailer 'Grind House'

¿Pero qué demonios es esto?
De repente, me han entrado unas ganas irrefrenables de ver esta película. Hasta se me ha erizado el pelo de todos los sitios de mi irregular cuerpo.
Según nos cuenta Jorge L. Casanueva: "No es el trailer oficial, sino la muestra exhibida en los distintos festivales en los que se ha presentado el proyecto y su metraje pertenece, en su mayor parte, a la película 'Planet terror' de Robert Rodríguez y el trailer 'Machete'. Por lo que se puede ver, toda la cinta tendrá el aspecto de una vieja cinta de video, intentando recuperar el aspecto de los video nasties y la 'explotation' de los 70-80".
Podéis ver el trailer a una calidad más que aceptable aquí.
Vía: Mondo Puto.

Rubber Band It

Siempre he imaginado el trabajo de oficina cómo el que representó Billy Wilder en 'El Apartamento' identificado en el personaje de C.C. 'Bud' Baxter o en el cine contemporáneo, más tecnificado, con los hermanísimos Wachowski en ‘The Matrix’ y su Thomas A. Anderson. Hay sendas secuencias en tan antagónicos filmes que demuestran, en un solo plano, la rutina más aplastante, el flemático automatismo, la reiteración laboral diaria, esos nulos cambios en el quehacer cotidiano, dentro de un cubículo opresor que deja como única ventana al esparcimiento una máquina de escribir, un panorama desolador o, en la actualidad, Internet y su inframundo de devaneo y algazara.
En este último caso, lo malo es que cada día se tiene más vigilado este escaparate informático en las empresas. La razón es bien sencilla; del 30 a 40% del tráfico de las empresas no está relacionado con el trabajo y en el horario laboral tiene lugar el 70% de las visitas a los sitios ‘cochinos’. Además, el 60% de las compras ‘on-line’, subastas y juegos de todo tipo, como el Rubber Band It, recreación de una oficina donde proponen el utópico juego al que a todos nos gustaría jugar si no hubiera ningún jefe a la vista. Y es que, hay que admitirlo, amigos; la gente se aburre mucho en el trabajo.
En consecuencia, como dijo Charles Régismanset: “Distraerse significa casi siempre cambiar de aburrimiento”.

lunes, octubre 09, 2006

Beni se ha ido para siempre

Hace poco tiempo llegó a mis oídos una noticia que no he querido creer hasta este momento. Esperando que se tratara de un rumor a modo de leyenda urbana, he contrastado fuentes de confianza, cotejado opiniones e interesándome por el tema. Y es obvio que todo lo que se ha dicho es cierto: nuestro querido Beni, el dueño y buque insignia de uno de los bares más mitológicos de Madrid, el Gran Vía, falleció hace un par de semanas y nos ha dejado huérfanos de su imponderable persona.
Ha sido un duro golpe para aquellos que conocíamos bien a este hombre, al mito que se escondía detrás de una barra últimamente imperceptible por el desbordamiento de fotos de clientes que caracterizaron de forma creciente el entorno y el ornato de un establecimiento poco menos que mítico dentro de la ruta de cañas en el centro de Madrid. El Bar Gran Vía, situado en la Calle Isabel La Católica 16, en la trasera del teatro Lope de Vega, ha sido un templo de devoción para todo aquel que lo visitaba, un santuario de diversión, risas, fraternidad, de ‘freakismo’ bien entendido, de nostalgia atemporal… Como muchos amigos lo han definido “el último reducto de bondad de Madrid”. Desde ahora, todos recordaremos a Beni, comedido en un segundo plano, absorto en cuidar con recelo sus pinchos y raciones, ajeno a ese prodigioso ‘self service’ donde los asiduos cogían su propia bebida, confiando en la buena voluntad de estos a la hora de pagar sus correspondientes consumiciones.
Su muerte ha sido un embate brutal que desata los pequeños recuerdos allí vividos, los instantes de alegría compartida, de fruición y regocijo con esos platos de jamón con pan sazonado con de aceite, de rico queso curado, de calamares, del pollo al fuego y su antológico venado al curry, servidos siempre con ese “¡Ole!” que Beni ponía como puntilla a sus pequeñas obras de arte culinarias, siempre confeccionadas con melindre y cariño. Recuerdo la primera vez que me llevaron a esta célebre abadía, hace más de una década, cuando no era el multitudinario recinto en el que se convirtió con el paso de los años. Entonces ya vislumbré un lugar al que volver siempre que visitara a Madrid, llevándome aquel apelativo cariñoso con el que Beni comenzó a llamarme: “el niño de Salamanca”.
El deseo de aparecer en una foto hecha por Beni se fraguó en incontables instantáneas en las que aparecía mi semblante sonriente, feliz por compartir aquel momento, las apasionantes largas charlas existenciales o baladíes con él, el cartel de ‘El Límite’ que lució en la puerta durante varios meses o el imborrable detalle del ‘Cumpleaños Feliz’ que Beni improvisó apagando las luces y forzando a cantar a todos los parroquianos en mi vigésimo octavo aniversario. Recuerdos como los que forjaron la leyenda del bar, decorado en cada esquina con todo tipo de memorias gráficas y ornamentales; fotos míticas, lapiceros, bolígrafos, calendarios, llaveros, relojes, cámaras de fotos, espumillón navideño, guirnaldas, flores… A Beni le costaba desprenderse de todo esa iconografía que hicieron de su taberna el bar de culto en que se transformó el Bar Gran Vía, más allá de sus significativas y esporádicas visitas de personajes como Leonardo Dantés o Paco Porras.
Creyente acérrimo de la bondad humana, amigo de sus clientes, Beni nos deja con el triste sabor de un funesto viaje sin anunciar, acreditando la injusticia de todas las muertes prematuras. La tristeza y la añoranza permanecerán eternamente en la memoria de una imagen de ese hombre nacido para hacer feliz a los demás, con su carácter extrovertido y alegre que hizo de él una persona singular y un camarero comprometido, como él estaba, con la atípica causa que en su bar se profesó; la de que todo el mundo se sintiera como en casa. No pudo seguir compartiendo, desde la distancia, la amistad generosa que siempre cultivó con sus amigos de fuera y la cercanía que expresó a los más cercanos. El destino no ha querido que disfrutase del tiempo suficiente para ver cómo todo lo que él inició creciera hasta convertirse en lo que es ahora. Se lo ha llevado para siempre y nos queda un vacío de tristeza cuando uno piensa en su mujer, Paloma, en sus hijos y en todos los sueños truncados que hacían feliz a un hombre irrepetible.
Desde el Abismo, querido Beni, te echaré mucho de menos. No sabes cuánto. Madrid, con tu muerte, ha dejado de ser tan especial como lo era teniéndote dentro. El mundo ha perdido a Beni, a nuestro tótem hostelero.
Allí donde estés, no olvides seguir haciendo feliz a la gente con esas raciones de venado que sólo tú sabes hacer.

domingo, octubre 08, 2006

El último temor de Kubrick

“Stanley me llamó aproximadamente dos semanas antes de morir. Tuvimos una larga conversación sobre ‘Eyes Wide Shut’. Me dijo muy indignado que temía que todo fuera un pedazo de mierda y le asustaba que los críticos se lo fueran a comer. Dijo que Tom Cruise y Nicole Kidman hacían lo que les daba la gana. No estaba acostumbrado a trabajar con grandes estrellas. Creía que perdería el control y la película sería un fracaso”.
(R. Lee Ermey).

jueves, octubre 05, 2006

Review 'Vete de mí'

Perdedores con defectos comunes
La segunda película de Víctor García León es un retrato familiar sobre dependencias aprovechadas y víctimas de fracasos existenciales.
Después de la notable ‘Más pena que gloria’, fábula sobre adolescentes fuera del paraíso que se alejaba de discursos generacionales reduccionistas para abordar una historia iniciática con personajes de acentuado patetismo en un mundo juvenil donde el desengaño era una de las lecciones del crecimiento hacia la madurez, para su segunda película, ‘Vete de mí’, el joven Víctor García León regresa al terreno del naturalismo costumbrista de su anterior propuesta. Esta vez la historia se centra en terrenos convergentes, pero alejados de pubescencia, para narrar la vida de un hombre corriente, un actor secundario de un teatro de La Latina, con su vida constituida en la normalidad de la aparente felicidad y un trabajo rutinario, que recibe la inesperada visita de su hijo, un treinteañero que se ha ido de casa de su madre para quedarse durante un tiempo en el hogar paterno, hecho que acarreará imprevisibles consecuencias.
Acercándose a vidas que confluyen en una necesidad recíproca que se desvirtúa o ennoblece, según distintas perspectivas, ‘Vete de mí’ es una cinta pesimista, un relato sobre perdedores que encuentran en el fracaso la excusa perfecta para liberarse de responsabilidades y ocupaciones, rechazando la madurez e instalándose en un anormal e pueril ‘carpe diem’. La aparición en la vida de este primogénito, abusador y manipulador en la vida de un hombre de teatro con unos ideales rectos e inmutables, provoca un conflicto de enfrentamientos que contagia de crisis personales a todos aquellos a los que salpica. Desde un matiz verosímil y cercano, de conseguido tono naturalista, el segundo largo de García León (y su coguionista Jonás Trueba) reitera su vena melodramática imbuida bajo la enmascarada perspectiva del cinismo, del sarcasmo humorístico con el que está condimentada esta interesante pero irregular propuesta.
Una película de personajes, de defectos comunes, de aprovechados que creen en la eterna filantropía familiar, de ‘okupas’ físicos y emocionales, de mentirosos con los demás y consigo mismos, de seres humanos que forman, en último término, una extraña familia, ese ente desenfocado que actualmente malvive en la desestructuración y que es diseccionado con oficio por un director que busca en todo momento la veracidad en cada movimiento, con su nerviosa cámara, con mirada sutil, a veces forzada por la brusquedad, pero manteniendo un equilibrio que se descompensa hacia su final, donde el filme zigzaguea sin rumbo y todo redunda en un tramo de incoherencia argumental. Es cuando el padre encuentra una tardía afiliación a las teorías de Dan Kiley sobre el rechazo de la responsabilidad en todos los frentes y sus desequilibrios personales, que derivan en rupturas e incoherentes actos de insensatez vislumbrados por una insatisfacción vital, asumiendo que no se han conseguido los objetivos esperados.
Por supuesto, hay que destacar la espléndida contundencia de unas interpretaciones más que destacadas, empezando por la inmensa actuación de Juan Diego, que desmonta casi todas secuencias con su maestría, improvisando, oficiando su indiscutible e insuperable repertorio de matices, de absoluta destreza y oficio. Un talento, el del actor sevillano, al que dan fantástica réplica un cada vez más maduro Juan Diego Botto y la fantástica naturalidad de Cristina Plazas, e incluso el breve papel de comicidad inherente a la fabulosa Rosa María Sardá.
Historia en el que ese vástago haragán y oportunista sin futuro ni aspiraciones se transmuta en el custodio de un padre que, ante el modo de vida del hijo, decide abandonar la estabilidad para lanzarse a la aventura de la irresponsabilidad y el descarrío, tal vez como opción de vida desaprovechada en su juventud o como lección existencial a su sanguijuela familiar. ‘Vete de mí’ aborda, en último término, el teatro de fracasos que es la vida, que mueve al ser humano como marionetas manejadas por el caprichoso destino de un futuro lleno de incógnitas. Pero también como manifiesto sobre independencia y la libertad que aprovecha el evento para reivindicar la precaria profesión de los actores maduros y el teatro de los pequeños suburbios.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2006

miércoles, octubre 04, 2006

Post Nº 1.000

Tras mil post, dos años y un mes de constante escritura y más de 400.000 visitas desde su creación, en todo este lapso de tiempo, uno se pregunta hacia dónde lleva este Abismo de confusión absurda. Sin embargo, seguiré adelante sin desesperar para comprobarlo.
Una vez más, gracias a tod@s por confiar en este demencial espacio.

martes, octubre 03, 2006

'Lost Souls', el milenarismo desinflado de Kaminski

El satanismo milenarista, como subgénero atávico y popular, fue uno de los centros terroríficos de Hollywood a principios de la década. Un subgénero que englobaba de por sí y de un modo ancestral y evolutivo, un sentido intimidatorio en pos de una destilación de conceptos inquietantes que, bien utilizados, puede ser de lo más efectivo. Pero la tradición filosófico-religiosa sobre del tema se ha popularizado mediante el arte, la cultura y folclore, llevando muchos de sus conceptos taxativos a una esfera estética llena de total vacuidad. Aprovechando el cambio de milenio, el director de fotografía Janusz Kaminski debutó en la dirección con ‘Lost Souls’ al amparo del guión de Pierce Gardner.
Como nueva confrontación de la dicotomía del Bien y el Mal y sus consecuencias en una sociedad actual con una carencia de fe mayúscula, la fallida cinta debut se planteó sobre la estructura narrativa del fantaterrorífico en su subgénero de posesiones infernales y satanismo, pero acababa centrándose, de forma intencionada, en el fantastique estético más que en el terror psicológico. La aburrida historia se centra en Maya Larkin, una joven que se dedica a ayudar a un grupo de exorcistas dirigidos por el padre Claude Lareaux en su lucha contra las posesiones demoníacas. Después de una sucesión de hechos reveladores, Maya se convence de que el Anticristo tomará el cuerpo del escritor Peter Kelson, un acontecimiento que deberá impedir a toda costa.
Pues bien, a pesar de tener unas magníficas bases narrativas, lo que es interesante sobre el papel no lo fue en pantalla. Kaminski, consciente de ello, impuso, sin embargo, un buen ‘tempo’ y cadencia en constante búsqueda de la suntuosa yuxtaposición de imagen y ritmo fílmico, revistiendo a ‘Lost Souls’ de una luminosa visualidad que se intentó vincular en todo momento al estilo sintético de Owen Roizman utilizado en ‘El exorcista’, para ampliar así su inquietante atmósfera con un conseguido granulado, que lograba un primer propósito subsistente como la mayor virtud de un filme muy irregular e impasible.
Inadecuada y simplista, ‘Lost Souls’ adolece en muchos de sus ciclos de un desabrimiento presuntuoso que se hace evidente en su tramo final, estas Almas perdidas se adhieren a un tipo de terror efectivo y efectista, sin concesiones a una profundidad que termina por otorgar al género la enésima percepción idiotizada del satanismo masónico de fin de milenio.
El guión, constantemente bajo la predisposición comercial de sus erradas intenciones, se va haciendo endeble a medida que la imagen, dinámica y conseguida de Kaminski, va proporcionando el ambiente necesario para el extraordinario y mirífico desenlace. Uno de los puntos álgidos de esta discreta obra de terror fue la gran aportación de una Winona Ryder (que por entonces volvía a emerger después de sus problemas con los hurtos textiles), logrando hacer lo que pudo en pantalla, pero sin brillar lo suficiente ante un reparto anodino e impasible.
‘Lost Souls’ se malogró en el reiterado intento por asemejarse, en algunos instantes, con sus volubles ambientes que pretenden evocar al cine Polanski (la subtrama relacionada con el edificio en el que vive el joven escritor) y la crudeza documental de Friedkin o Roeg en muchos otros, mistificando así un conjunto resuelto con intenciones, pero adoleciendo de una vitalidad necesaria que hubiera hecho de ‘Lost Souls’ una obra, al menos, interesante. La apática quietud de fondo hizo que la ‘opera prima’ de Kaminski cayera, merecidamente, en el desinterés, y acabó por acotar y ocultar sus propósitos genéricos en un conformista manifiesto visual que configuró a su director como una promesa estética del Hollywood más preciosista y superficial que no ha vuelto a dirigir nada desde entonces. Y hace ya seis años de este frustrado debut.

lunes, octubre 02, 2006

McClane is back

En AICN (vía The Baltimore Sun) han aparecido las primeras imágenes de Bruce Willis retomando uno de sus papeles más importantes de su carrera: John McClane.
En Baltimore, ha dado comienzo la cuarta entrega de ‘Die Hard’, la película que desmonta la trilogía de ‘La Jungla’ y abre una nueva aventura de este cínico y sobrehumano policía que ha marcado los recuerdos del cine de acción de más de una progenie que, desde entonces, no ha vuelto a disfrutar de los ‘crowd-pleaser’, superproducciones capaces de complacer a todos los públicos, a los que Hollywood ha habituado al gran público.
Mucho se rumoreó y se sigue hablando sobre esta película que dirige Len Wiseman (que no sabemos si esto es bueno o es malo) y que protagonizan, además de Willis (que, como apunta “El Gordo” Knowles se asemeja a ‘Don Limpio’), Maggie Q., Justin Long y Yancey Arias y que tiene a Doug Richardson (‘La Jungla 2’, ‘Bad Boys’ o ‘Hostage’) como uno de sus guionistas.
Esperaremos a 2007 para ver los resultados.