miércoles, 31 de mayo de 2006

Andrés Montes y La Sexta, una incógnita

Hay algo que me preocupa de cara al Mundial de Alemania que se avecina y que, lógicamente como todo amante del deporte rey, voy a tragarme en su totalidad. Esta inquietud llega a través de las ondas catódicas. No por la calidad de la imagen, ya que tras dos meses de lucha se ha sintonizado en mi edificio la cadena de Milikito para que se perciba la señal perfectamente, sino por el proceder narrativo de los fichajes Andrés Montes y sus acólitos mundialistas, Antonio Esteva y Oscar Robot, para retransmitir los partidos amistosos que se están emitiendo antes de la cita mundialista.
No niego la valía del original locutor, la patentada eficacia en la demostración profesional gracias a sus innegables aptitudes de ‘showman’ en los partidos de la NBA, así como en otros programas como ‘Generación +’ y ‘ACB +’. Como comentarista es un ‘jugón’, como él mismo diría. Pero sacado de la parcela baloncestística y sin Daimiel al lado, el señor Montes se pierde con sus colegas de narración.
Dialogan sin medida, especulan sobre los equipos, repasan las carreras deportivas de los jugadores, sobre las estrategias, cuentan anécdotas y departen amigablemente con el partido de fondo, como si con ellos no fuera mucho el tema. De hecho, hay goles que se marcan en el mismo instante en que discuten sobre algún crack del balón, sin percatarse mucho de la jugada en cuestión. No hay, en definitiva, dinamismo.
“Recupera la selección de Brasil…”, “Toca y toca Brasil” y su habitual coletilla después de cada frase, “¿no?”, son la máxima diligencia que le impone Montes a sus diálogos. Esteva hace lo que puede, pero también se embelesa en largas conversaciones futbolísticas. Todos esperamos que el bueno de Montes empiece a poner motes a los jugadores y le dé esa celeridad charlista a la que estamos acostumbrados en la NBA.
Ya digo, en plan irónico, que al final echaremos de menos a José Ángel de la Casa y a Michel, el gran ilustrado de las estúpidas frases geniales.

martes, 30 de mayo de 2006

'Palindromes', el último exceso de Solondz

Todd Solondz, extravagante cineasta de oscuro fondo que se ha caracterizado por basar sus argucias argumentales en una brusca mordacidad, a veces de repelente crudeza sarcástica junto a un pesimismo más agrio que dulce, deja atrás la grandeza de sus primeras películas y se centra para su último trabajo en las bases de la irregular ‘Storytelling’; es decir, en un exacerbado hipnotismo por la deformación moral impregnada de la literatura de gente como Philip Roth o Allegra Goodman, visualizados a través de Solondz como una dialéctica iconoclasta de irritante perversidad.
‘Palindromes’ es un exceso brutal, pasado de vueltas, que subyuga y provoca (como no podía ser de otro modo) al espectador con su extraña historia fragmentada y episódica que utiliza distintas actrices para un mismo personaje (según sea su destino), la poco virginal Aviva, enfrentada a la pérdida de la inocencia infantil, a las ganas de procrear en un mundo envilecido por la incomprensión de los que piensan de forma distinta, donde no falta el fanatismo religioso, el freakismo llevado al extremo, abortos irreversibles, grandes dosis de psicología enfermiza e incluso pedofilia descontrolada (y anal).
Solondz ya había metido el dedo en la llaga con sus dos perversas primeras obras de polémica infecta, de supuración irónica hiriente en su incorrección política. Si con ‘Bienvenidos a la casa de muñecas’ y ‘Happiness’ había conseguido hostigar los fantasmas de la hipocresía bienquista, con su anterior filme, ‘Storytelling’, este ex catedrático de psiquiatría reventó los cánones de la incontinencia irónica y derrumbó con su original y despiadada mala hostia lo poco que le quedaba de digno a la peligrosa ignorancia del ‘happy way of life’ americano, explorando con profusión la falsedad de la decencia social de ciertos sectores acomodados en Estados Unidos.
El habitual humor de Solondz (que en varios instantes no tiene ni puta gracia) alcanza cotas de una maldad catastróficamente diletante, inhumana, sin concesiones a cualquier atisbo de moralina o normas de fábula típicamente yanqui. Un universo lleno de ‘freaks’ que constatan su propia estupidez por medio de la autoaceptación. 'Palindromes' divide, molesta, defrauda, transgrede o entusiama, según quien la vea. Es una película que no puede dejar indiferente a nadie.
Sin embargo, lo que sí es evidente es que el producto se le va de las manos, superándose a sí mismo en su mórbida enfermedad disfuncional y fílmica con este particular descenso a los infiernos del cine más enrarecido, demencial e incluso desagradable que se ha tenido la oportunidad de ver últimamente. Solondz es el verdadero y genuino heredero de John Waters. Para bien y para mal. Lo que no se entiende es cómo y dónde encuentra financiación este heterogéneo contador de historias.

¿Iron Man abstemio?

Es del todo absurda la noticia aparecida en Dark Horizons, que apunta a una casi segura adaptación de ‘Iron Man’ con la figura de un Tony Stark como un alter ego del héroe no alcohólico, con lo que desvirtúan y adulteran completamente al hedonista personaje del cómic.
Jon Favreau, que tomó el proyecto después de que Nick Cassavetes lo abandonara, se une a una ridícula y lamentable querencia por lo políticamente correcto que, incomprensiblemente, acaba colándose en el Hollywood más conservador.
Pero esto... se veía venir desde hace mucho tiempo.

lunes, 29 de mayo de 2006

'Saw II', más de lo mismo

Sin ser muy amigo de su primera parte, pero reconociendo sus evidentes virtudes, ‘Saw II’, retoma las armas que hicieron de su antecesora un inesperado éxito de taquilla hace un par de años; es decir, el obligatorio recurso de montaje frenético, de ritmo basado en sus constantes fogonazos, enardecidas imágenes y mareante cámara que devienen en émulo de videoclip para enmendar otro tipo de errores y deficiencias. La sofisticación formal no es más que otro de los muchos recursos utilizados en esta nueva pesadilla del retorcido ‘psycho-killer’ Jigsaw (inquietante Tobin Bell), que tiene como eje un escenario ampliado de su primera parte, con más personajes encerrados luchando por sobrevivir a las trampas de una trama engañosa y llena de juegos que desvían la atención del público al puro efectismo formal y argumental.
El éter desagradable y el ‘grand guiñol’ siguen siendo el mayo atractivo de un filme que va agotándose poco a poco y que deja una sensación de telefilme debido a su paulatino agotamiento, pero que logra imbuir de cierto interés en la reiteración de elementos que suponen la esencia de la saga; como un sadismo moderado, cierto ‘gore’ sangriento, perpetuo juego de falsa apariencias (físicas y morales) e inacabables giros inesperados, sobre los que circula un guión encaminado única y exclusivamente a esa esperada sorpresa final. Por eso, ‘Saw II’ tiene la virtud de no desnaturalizar su mensaje ni engañar a nadie con sus trazados argumentales. Es un cruel entretenimiento de terror moderno con alguna que otra secuencia que quedará en la memoria colectiva (sobre todo las que incluyen jeringuillas o cristales) que, a pesar de su ímpetu por rizar el rizo y no conseguirlo, es tan solaz e idiotizante como olvidable.

Cannes 2006, aires británicos

A pesar de que ‘El laberinto del Fauno’ no se llevara nada después de las grandes críticas cosechadas, sin importar que Almodóvar se hiciera con alguna distinción o no (algo más que previsible), fue el británico Ken Loach el que se alzó con ese respetado galardón festivalero que es la Palma de Oro de Cannes por la película ‘The Wind that Shakes the Barley (El viento que agita la cebada)’, memoria bélica e histórica sobre la guerra de independencia de Irlanda, en una historia de sublevación, la que palpita en la Irlanda ocupada por las tropas inglesas tras la Primera Guerra Mundial, a través de la historia de dos hermanos.
González Iñarritu fu considerado por el Jurado mejor director con ‘Babel’, que es el filme que más apetencia y curiosidad ha despertado en todo el mundo después del festival y Almodóvar, con la etiqueta de ‘favorito’ en un país que le venera, recogió el de mejor guión (posiblemente el más complaciente y más deficiente de su filmografía) por 'Volver', que además recibió el premio a la mejor interpretación femenina para, nada más y nada menos, que sus seis ‘Chicas Almodóvar’ en una extraña modalidad de premio colectivo que se contagió a la categoría de mejor actor, cuyo reconocimiento fue a parar a todos y cada uno de los maromos de la cinta francoargelina ‘Indigenes’. Por último, el Gran Premio de Jurado recayó en 'Red Road', del también británico Andrea Arnold.

viernes, 26 de mayo de 2006

'Point Blank': La grandeza de Marvin

Viendo ‘A Quemarropa (Point Blank)’, de John Boorman, uno vuelve a darse cuenta por enésima vez de que Lee Marvin nunca ha estado lo suficientemente reconocido ni valorado como lo que es: único y gran actor clásico. Por encima de las etiquetas que le catalogaron como un eficaz secundario de tiesura y dureza física, en papeles de villano, mafioso o asesino, Marvin supo diversificar como nadie esa rigidez fisonómica, inmovilidad corporal cuyo hipnotismo se vio contribuido con los años con su sempiterno pelo canoso. Walker, el gángster que escapa de Alcatraz para vengarse fría y premeditadamente de un grupo de antiguos compañeros que le traicionaron quedándose con una gran suma de dinero de un golpe pretérito, puede que sea su mejor papel dentro de su impecable repertorio cinematográfico.
Alexander Jacobs, David y Rafe Newhouse adaptaron la novela ‘The Hunter’, de Donald Westlake, para que Boorman compilara toda la tradición del cine negro clásico europeo, influenciado por la sofisticación de algunos miembros de la Nouvelle Vague francesa como Jean-Luc Godard o Alain Resnais, distorsionando la historia de una vendetta en una suerte de complejidad narrativa a modo de ‘flashbacks’ y ruptura temporal, de asfixiante atmósfera y luminosa visualización en los estilizados colores de una trama de venganza y desarraigo que, en cierto modo, recuerda a la perspectiva de Don Siegel en ‘The Killers’, la adaptación, esta vez, de una obra de Hemingway, también con Marvin dando una lección interpretativa.
En ‘A Quemarropa’, Lee Marvin se enfrenta a un personaje complejo, endurecido por la traición y la pérdida de su mujer y antiguos cómplices. Un ser introvertido y marcado emocionalmente que ni siquiera con su progresivo resarcimiento criminal para con todos los que le abandonaron recobra una humanidad irrecuperable. Con un poderoso hieratismo, Marvin apenas se despoja del rictus implacable de su personaje, dejando que la interpretación recaiga totalmente sobre la rudeza de su fisonomía, pétrea y embrutecida por unos rasgos puestos al servicio de la inclemencia, pero colmada de integridad moral en la despiadada ética del protagonista. Así, el actor concede una actuación memorable, de violencia impulsiva y vehemente, drástica y parca en recursos expresivos.

miércoles, 24 de mayo de 2006

'2001. Una Odisea del Espacio': La Historia de la Humanidad

En 1968, se estrenó ‘2001: Una odisea del espacio’, el título destinado a revolucionar tanto la visión de Stanley Kubrick respecto al cine, como al propio cine en una concepción artística y visual inaudita hasta la fecha, difícilmente explicable antes de llevar a la pantalla esta compleja fantasía basada en el relato de Arthur C. Clark ‘El Centinela’.
Esta obra maestra, más allá de cualquier concepción genérica, es, por encima de cualquier otra consideración y sin oposición alguna, el film que más debates ha levantado y sobre el que más se ha escrito en toda la historia del Cine. Tanto, que todavía hoy sigue siendo objeto de inextinguibles controversias. Espléndida y apasionante para unos, insufrible y pretenciosa para otros, continúa calificada por el momento como el filme de Ciencia-Ficción más importante realizado hasta la fecha debido a todos los interrogantes sobre las cuestiones existenciales que despierta su enrevesada trama; el Monolito como efigie metafórica de un Dios omnipotente y creador o de contribución evolutiva indirecta que puede aludir a significaciones alienígenas, la trágica muerte de HAL, una máquina más humana que los componentes de la misión espacial, un viaje involutivo que da como consecuencia el hijo de las estrellas que vuelve en el eterno retorno a la Tierra o la vida (según diversas perspectivas) o la digresión que apuntala que ninguna civilización puede sobrevivir a su tecnología, el mito de Prometeo… Diversas teorías que exponen claves para combinar con sus dispositivos una réplica específica a las grandes cuestiones existenciales del ser humano.
Épica cinta centrada en la historia de la Humanidad, desde el nacimiento de la Prehistoria, con esa inolvidable y larga secuencia inicial en la que un primate del pleistoceno acaba lanzando un hueso al vacío con el corte de ‘Así habló Zaratustra’, de Strauss, en una elipsis de importancia relevante dentro del cine moderno, hasta el espacio, un futuro confuso que presenta un ejemplar y bucólico retorno a los orígenes interpretado en la transmutación de Bowman, primero en un nonagenario, después en un feto nacido del Padre Muerto que regresa corregido al cosmos infinito o tal vez convertido en una nueva inteligencia superior…
Una historia de la Humanidad críptica y metafísica, filosófica y alegórica, utilizada por Kubrick como una lectura y lección de índole moral. Algo así como un asombroso viaje utópico que simboliza (entre la multitud de interpretaciones escritas al respecto) una denuncia a la brutalidad cruel y atroz del mundo contemporáneo en un futuro nada alentador que está por venir, pero que de alguna manera, se está gestando desde el inicio de los tiempos.

martes, 23 de mayo de 2006

Paul Terry Collection: "¡No olviden vitaminarse y supermineralizarse!"

He aquí una exclusiva colección de ‘Terrytoons’ creados por el inimitable Paul Terry, creador de algunas de las figuras animadas de nuestra infancia que han sido postergadas en la memoria colectiva por legendarias figuras de la Warner y sus Looney Tunes. Terry creó inolvidables iconos de animación como ‘SuperRatón’, ‘Las Urracas Parlanchinas (Heckle and Jeckle)’, ‘Sourpuss & Gandy Goose’, ‘Dinky, el patito feo’ o ‘Dingbat y el zorro Silvestre’. Impulsados por la Fox después de que la CBS no se atreviera a apostar por sus creaciones, Terry se convirtió en una especie de mito subrepticio debido al rotundo éxito de compañeros de generación como Tex Avery, Chuck Jones, Fritz Freleng, Walter Lang o Hannah & Barbera...
En los 80, Ralph Bakshi y John Kricfalusi hicieron de ‘Super Ratón’ uno de los iconos más representativos de la animación catódica gracias a una reformulación sarcástica y libelista de lo que sería el principio de la nueva era de dibujos animados para televisión.

lunes, 22 de mayo de 2006

'Southland Tales', machacada en Cannes

Sin poder creerlo todavía, es más que cierto que la reacción crítica en Cannes ante ‘Southland Tales’, de Richard Kelly ha sido más que negativa. Algunos de los mejores y más experimentados críticos han insistido y coincidido en que la segunda película de Kelly es la peor película que se ha visto en Sección Oficial a Competición en toda la historia del festival.
Durante la proyección, los asientos empezaron a quedar vacíos paulatinamente desde el minuto 20 del filme. Poco a poco los periodistas han ido abandonando la sala y coincidiendo unánimemente en su negativa opinión sobre esta esperada obra por parte de muchos aficionados a esa fascinante película que es ‘Donnie Darko’ (de la que quedan pendientes dos partes del tríptico dedicado a esta maravillosa cinta y que podréis leer en los 'Extra Verano' de este año).

Esa actriz que nos cautiva

Cuando el otro día alguien me preguntó cuál era mi actriz favorita respondí Isabelle Huppert. Ni siquiera pensé en la respuesta. Siempre digo una diferente, aunque muchas veces menciono a Michelle Pfeiffer como la gran actriz del cine contemporáneo. Tal vez lo hice porque la Huppert siempre me ha parecido una actriz elegante y portentosa, posiblemente una de las mejores que tenga el cine europeo en este momento.
A lo largo de su carrera, Huppert ha sabido proceder y elegir sus papeles con una maestría y una profesionalidad rayana en la perfección. Películas como ‘La encajera’, de Claude Goretta, ‘Violette Noziere’, de Chabrol, ‘Un affaire de femmes’ o ‘Madame Bovary’ son el mejor ejemplo de la diversidad mostrada por esta intérprete de carácter, que sabe jugar con la frialdad de su rostro y las transformaciones a las que nos tiene acostumbrados. Lo que no quiere decir que todo hayan sido aciertos. Sin ir más lejos, tenemos su desacertado último coqueteo con el cine americano en ‘I Heart Huckabees’, de David O. Russell.
Sus mejores trabajos a las órdenes de maestros de la talla de Sautet, Godard, Tavernier o Techinè y las colaboraciones con un director tan equivalente a ella como Michael Haneke han hecho de esta transgresora y ambigua actriz una auténtica leyenda dentro del séptimo arte.
La próxima vez podría decir Jodie Foster, Carmen Maura, Jessica Lange, Hillary Swank, Nicole Kidman, Elvira Minguez, Hellen Mirren, Judi Dench, Joan Allen, Sarah Polley, Marcia Gay Harden, Ellen Burstyn, Charlize Theron
¿Vosotros a quién diríais?

'El límite', críticas on-line

El ámbito crítico, la escritura sobre obras ajenas que ayuda a profundizar en las razones de un trabajo cinematográfico, a facilitar un punto de vista subjetivo apoyándose en la búsqueda de claves creativas, elucidando sobre tramas, apariencias o subtextos es un mundo tan complejo como fascinante. La crítica tan sólo es un ejercicio periodístico, un subgénero que, a modo de orientación individual, refleja una opinión como tantas otras.
Enfrentarse a una crítica de una obra propia siempre conlleva a la obligatoria aceptación de una mirada ajena, de un dictamen que, siempre que sea razonado, puede ensalzar o reprender tu trabajo. J.P. Bango, una de las mejores plumas con más talento literario de la blogoésfera, ha tenido a bien dedicarle unas líneas a ‘El Límite’, con una reflexión sobre lo mejor y lo peor de nuestra pieza cortometrajística. Hace poco, el gran Txolo también hizo lo propio en su blog.
Desde el Abismo, gracias a ambos por dedicar vuestro tiempo a nuestro corto.
.- Crítica J.P. Bango en ‘El Cronicón Cinéfilo’.
.- Crítica Txolo en ‘Guaschibo’.

viernes, 19 de mayo de 2006

'Películas para no dormir?, lanzamiento en alquiler el próximo julio

Pues lo que muchos nos olíamos, se ha hecho realidad.
‘Películas para no dormir’, las seis películas en torno a una hora de duración que Chicho Ibáñez Serrador ha coordinado contando con algunos de los mejores directores de género del país tiene fecha de lanzamiento. Sin embargo, de momento, en formato DVD. Se suponía que Telecinco iba a emitir la serie de telefilmes, pero de esto, aún no hay nada confirmado.
Según la página ZonaDVD (leer noticia), Filmax anuncia el lanzamiento de esta colección para alquiler a partir del próximo mes de julio. Los títulos son ‘La habitación del niño’, de Álex de la Iglesia, ‘Adivina quién soy’, de Enrique Urbizu, ‘Regreso a Moira’, de Mateo Gil, ‘Cuento de Navidad’, de Paco Plaza, ‘La Culpa’, del propio Chicho y ‘Para entrar a vivir’, de Jaume Balagueró.
Al menos, existe la certeza de que tendremos la oportunidad de ver estas esperadas obras de terror catódico.

The Da Vinci Code's Day

Pues una vez vista, la verdad es que si ‘El Código Da Vinci’ es insuficientemente nula lo es no por el material de Brown (que como idea hasta puede ser interesante), sino por un guión paupérrimo y contraproducente de Akiva Goldsman (trata al espectador poco menos que como si fuera imbécil -algo que dejaba ver el escritor multiventas-) y por la depauperada y roñosa visión comercial de un Ron Howard en horas muy bajas.
Si se podía afirmar que este señor había logrado rebajarse hasta los abismos de lo ínfimo con ‘Una mente maravillosa’, lo de ‘El Código Da Vinci’ no tiene nombre; el capricho ha querido que la película se identifique en lo peor de la novela, en sus despropósitos casuales, en los hallazgos a respuestas imposibles encadenadas en una sucesión de disparates que no hay por dónde cogerlos. No hay intriga, el ‘thriller’ es exiguo y la acción brilla por su ausencia. El recurso del ‘flashback’ refulgente es exprimido de una forma tan abusiva, que a mitad de la película, en vez de evocaciones aclaratorias del pasado, el espectador asiste, poco menos, que a una consecuión de ‘gags’ humorísticos de dudosa gracia.
En lo referente a la pareja Hanks-Tatou… mejor pensar que sus abultados cheques les han abstraido, dejando para sus filmografías sus peores y agravantes interpretaciones.
Muy lamentable todo.
Un fenómeno de dudosa calidad
Hoy, millones de personas, llevados por el ímpetu literario ‘mainstream’, de lectura impuesta por la moda, asistirán al cine sólo para sentir el placer de pronunciar una frase que jamás han podido enunciar pero que han oído en multitud de ocasiones. Hoy, sus vidas, tomarán otro rumbo intelectual diferente, inscrito en una modalidad de erudición desconocida para ellos. Hoy, cuando salgan del cine habiendo visto ‘El Código Da Vinci’, por fin, podrán decir con cierto desdén aquello de “pues a mí me gustó más el libro”. Y lo repetirán hasta la saciedad en círculos de amistades que, como ellos, coincidirán en su aparentemente versada deliberación sobre la película de Ron Howard. No sólo eso, sino que la providencia hará que, por un casualismo afortunado, tengan razón en la exposición de sus argumentos acerca de porqué el libro de Dan Brown está mucho mejor (si es que esto puede decirse así, debido a la nula calidad del libro) que el filme que hoy se estrena poco menos que universalmente.
La polémica ha formado parte de la promoción de ‘El código Da Vinci’ desde que apareció publicada en mayo de 2003. Las alusiones negativas a ciertos estamentos de la Iglesia y de la secta Opus Dei levantaron ya una airada protesta por parte de los católicos más intransigentes y ultraconservadores. También se vio empañada, allá por febrero, por una demanda de plagio que, a buen seguro, fue otro ardid promocional, ya que los tratados y teorías ‘El enigma sagrado’ (‘Holy Blood, Holy Grail’ o ‘Santa Sangre, Santo Grial’), de Michael Baigent y Richard Leigh junto al historiador Henry Lincoln, de los cuales reprodujeron partes en el libro de Dan Brown fueron publicados por la misma editorial que la novela multiventas. El caso era que el filón ‘Da Vinci’ no se extinguiera en ningún momento.
La película no iba a ser menos y las protestas incrementaron la publicidad del filme de Howard cuando el Opus Dei lanzó un absurdo y poco inteligente manifiesto solicitando a los productores que dejaran bien claro antes y después de la película que “todos los personajes de la película son ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Posiblemente, la iniciativa más ridícula vista en muchos años. Pero hubo aún hubo más censura. La iglesia de San Patealeo, en Roma, que está siendo restaurada, dejó ver durante algunos días una lona con el ‘teaser-poster’ de la película. El párroco Adolfo García Durán, protestó amargamente por el indecente acto de provocación de la productora que retiró el enorme cartel, asegurándose así una noticia a nivel mundial.
A pesar de la contrastada impericia como escritor del autor y de la similitud intencional con ‘El péndulo de Focault’, de Umberto Eco, el libro de Dan Brown ha sido uno de los éxitos editoriales más gigantescos de todos los tiempos. Un fenómeno insólito el de esta novela manufacturada para vender. Una trama policíaca a modo de inquietante ‘thriller’, conexiones políticas y religiosas, personajes estereotipados, conatos de trascendencia filosófica y una escritura plana para que todos pudieran entenderla sin perderse se unieron a un innegable atractivo a lo Indiana Jones, el del catedrático aventurero Robert Langdon, el hombre que descubre que el Santo Grial no es una copa, sino el nombre oculto de María Magdalena y que las Cruzadas no fueron más que hordas de mercenarios que buscaban destruir los documentos que revelaban la enigmática verdad sobre esta buena mujer y su relación con Jesucristo. Puede parecer interesante a primera vista. Incluso una obra maestra para los neófitos o lectores fáciles de convencer. Pero nada más lejos de la realidad.
Desde hoy, todos aquellos que no hayan leído acerca del Priorato de Sión y que no sepan que el elemento clave y revelador de todo se encuentra en el apóstol que ocupó la derecha de Cristo en ‘La Última Cena’, de Leonardo Da Vinci, no es otro que María Magdalena, están de enhorabuena. Todo, porque Hollywood se ha encargado de descifrar ‘El código Da Vinci’ en la película de Ron Howard, con Tom Hanks, Audrey Tatou, Jean Reno, Paul Bettany e Ian McKellen en un producto que ha sido, literalmente, pisoteado por la crítica en el festival de Cannes que ha dejado las siguientes perlas para la posteridad:
.- “Podría haber sido un fascinante ‘thriller’ de aventuras, pero no es así. Melodramática, excesivamente larga y en ocasiones muy aburrida, este ‘El Código Da Vinci’ de Ron Howard se pierde por pretenciosos laberintos a modo de rompecabezas”.
Urban Cinefile Critics, Urban Cinefile.
.- “Mazazo de suspense, mediocre y pomposo”.
JoBlo, Joblo's Movie Emporium.
.- “Absurda amalgama de mitos históricos y simbología religiosa. El ‘thriller’, como tal, no funciona y resulta un melodrama muy poco flexible y demasiado estirado”.
Kirk Honeycutt, Hollywood Reporter.
.- “Película agobiante hasta el extremo que, sin ser muy aburrida, desaprovechando la novela y todo el material provocador”.
Todd McCarthy, Variety.
.- “En realidad, ‘El Código Da Vinci’ no funciona porque, en última instancia, esta adaptación sin vida revela que su estropicio está en su origen, en la pésima novela de Dan Brown”.
Joe Utichi, Filmfocus.
.- “152 minutos de proyección en los que la película da vueltas y vueltas sobre sí misma, provocando por momentos la sospecha de que pudiera tratarse de una historia interminable. Lo que al principio tiene el encanto de un dinámico filme de aventuras, va dando paso a una peripecia enrevesada y confusa”.
Diego Galán, El País (leer).
.- “Mediocre y olvidable criatura. Se limita a ilustrar sin magnetismo, poderío ni convicción, con un tono grandilocuente y que acaba pareciéndote rutinario, con escaso sentido de la atmósfera, un best-seller literario que se supone va a mantener su inagotable filón de oro al traspasarlo al cine”.
Carlos Boyero, El Mundo (leer).

jueves, 18 de mayo de 2006

Trailer de 'World Trade Center'

El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos comprobó cómo su infranqueable sistema de seguridad se venía abajo con el secuestro de cuatro aviones de pasajeros… El resto de lo sucedido ha pasado a la memoria colectiva de la Historia de la Humanidad.
En un principio, sin muchos datos sobre el filme, ‘World Trade Center’, de Oliver Stone parece el regreso a la moderación estética y narrativa de un cineasta acostumbrado a los excesos. Protagonizada por Nicolas Cage, Maria Bello, Maggie Gyllenhaal, Jay Hernandez, Michael Pena y el primo enchufado de Tom Cruise, el prolífico William Mapother, la nueva cinta de Stone tras la desastrosa ‘Alexander’, revive aquella tarde que marcó para siempre al país más poderoso del mundo.
El trailer no parece contener ningún atisbo de la crítica que se podía esperar en Stone, sino más bien se intuye un halo íntimo y dramático (como no podía ser de otra forma) con espacio para el cine catastrofista, pero abordado con minucioso respeto hacia las víctimas y enfatizando el ensalzamiento a los héroes que participaron en el rescate.
Ahora bien… ¿Qué hacíais vosotros en la sobremesa de aquel martes cuando la noticia azotó los ojos de todo el mundo?

miércoles, 17 de mayo de 2006

Mirando atrás: 'Innocence'

Cuando se vio hace dos años en el Festival de Donosti (también se pudo ver en Sitges), todo el mundo salió del cine bufando, jurando en hebreo y maldiciendo. Yo salí del Teatro Principal fascinado por lo que había visto, acogiendo todo tipo de discrepancias y ofensivas verbales contra mi complacencia. Ninguna comunión con nadie conocido. Es más, muchos críticos (algunos reconocidos) venían a hablar conmigo, como si fuera una especie exótica, “joder, que a aquel fulano le ha gustado”, decían curiosos ante mi satisfacción por una cinta que, parece ser, a nadie le gustó. Al día siguiente, recibió todo tipo de varapalos críticos. Hoy en día, sigo recordándola con cariño.
‘Innocence’, de Lucile Hadzihalilovic, es una suerte de fascinante adaptación de un relato corto ‘La educación corporal de las niñas’, de Frank Wedekind, el autor de ‘La caja de Pandora’. Pero también es una incógnita de anfibologías, de dobles fábulas, de hermosas metáforas. Una propuesta fílmica intrépida, kamikaze, como concepto desequilibrante y como idea transgresora de expresión cinematográfica. La historia de unas niñas que viven en un caserón en el que reciben clases de ballet como única vía de desarrollo personal enclaustradas en un espacio único con amenaza exterior en forma de bosque es una de las obras más originales, metafóricas, incitantes y estéticas que se han visto en años en el último cine francés.
La película de Hadzihalilovic es una odisea que, encubierta en lo ambiguo de sus pilares, va abriendo su sentido en sus ascendentes impulsos hacia una significación establecida en los simbolismos sobre la infancia, la feminidad y lo que con ello conlleva. Es decir, un recorrido hacia el complejo universo de la pubertad mujeril.
Bajo una inquietante y siniestra fotografía y una disposición de la oscura puesta en escena, Hadzihalilovic realiza todo tipo de alegorías a la metamorfosis que lleva el hecho de pasar de ser niña a mujer, a la pérdida de la inocencia referida en el título y al sentimiento de tristeza que provoca este cambio hormonal, significado en las mariposas siempre presentes en el trasfondo temático.

Comienza el espectáculo

Iñárritu, Del Toro, Linklater, Dumont, Ceylan, Moretti, Belvaux, Kaurismäki, Sorrentino, Coppola, Giannoli, Kelly, Loach, Almodóvar, Wenders, Couturie, Smith, To, Green, Guzinski, Feinsilber, Pollack, Noè, Howard, Delépine, Ratner, Bellocchio, Pang Bros., Campion, Gatlif, Greengrass, Ozon, Shimkus, Eisenstein, Kar-Wai, Bonham-Carter, Leconte, Belluci, Roth, Ziyi…

martes, 16 de mayo de 2006

'V de Vendetta': USA Covers

Estas son las carátulas utilizadas para el lanzamiento de las diversas ediciones de la cinta de James McTeigue y los hermanos Wachowski.
La crítica abismal, aquí.

Sensacional regalo: Basura postal

Ampliar aquí.
Ayer por la tarde, después de disfrutar de ‘Slither’ (de la cual daré buena cuenta a lo largo de la semana), llegué a casa como un día cualquiera, con el nuevo ‘Dirigido por…’ Especial Aventuras en la Mar debajo del brazo y me dispuse a abrir el buzón. Entre la publicidad de algunas grandes superficies comerciales y supermercados, otra de cerrajeros y algún que otro periódico gratuito, había un acuse de recibo con el distintivo ‘MensaExpress’, que anunciaba el siguiente texto “Espera recogida el artículo remitido a su nombre sin cargo alguno por Interprom. Avisamos para su recogida antes de 48 h. llamando al teléfono indicado. Gracias”.
¿Y cuál es el regalo? Supuestamente, un sistema de cine en casa Dolby Digital Stereo, con portes pagados y con un número de referencia. Todo muy real. Con apariencia de certificado postal. Como en esta vida nadie te regala nada, me dio por leer el reverso. La letra pequeña casi no se podía leer, estaba distorsionada y diluida para evitar que sea casi imperceptible a los ojos de cualquiera que no lea con lupa. Una sucia maniobra que deja claro hasta qué punto llega la mala hostia de estos timadores comerciales con tal de soltar la típica charlatanería que no le interesa a nadie. Por supuesto, el teléfono de contacto es un 902 en el que, por lo visto, te ofrecen una simpática y fastidiosa perorata.
La intención de este tipo de empresas fraudulentas es que vayas a engullir una soporífera monserga sobre vete a saber qué promoción, charlas interminables de tres o cuatro horas con un único designio: vender la moto. Unas veces ofertando vacaciones, otras enciclopedias, en algunos casos colchones… Todo, a cambio del ‘oro y el moro’; sistemas de cine en casa dolby stereo, reproductores dvd, televisiones último modelo, tarjetas regalos de El Corte Inglés, Playstations, bonos en hoteles de lujo… Regalos que, obviamente, nunca llegan a materializarse porque el sueldo del pobre inocente que acude a estas charlas no se corresponde con las expectativas de la encuesta.
Por supuesto, no descubro nada nuevo, ya que este tipo de farsas están a la orden del día, pero el riesgo de este ‘MensaExpress’ es lo bien embozada que viene la estafa postal, con envoltorio profesional, incluyendo su logo falsificado de Seur y con el albarán idéntico a la de cualquier empresa de servicios y transportes. Ante esto, cabe reflexionar. La Agencia Española de Protección de Datos se limpia las manos, nuestro nombre, dirección y teléfono son mercancía barata que transita por los sumideros de información comercial, sin que nosotros podamos hacer nada. En este caso concreto, es Burmasat Consulting, S.L. mañana será otra. Nuestro buzón saturado de mierda en forma de regalo postal.

lunes, 15 de mayo de 2006

¿Gilliam dirigirá las nuevas aventuras de Harry Potter?

Saltó hace poco en algunos medios como el Digital Spy el rumor de que Terry Gilliam (ver dossier) podría ser el director de la última parte de la saga del (no tan) niño mago Harry Potter.
Gilliam podría ser el cineasta encargado de llevar a la gran pantalla ‘Harry Potter and the Half-Blood Prince (Harry Potter y el Misterio del Príncipe)’, adaptando así la imaginería de J.K. Rowling al enloquecido mundo de entelequia de un autor especializado en desbordantes fantasías llenas de poesía fabulesca de corte fantástico.
Echando un vistazo a ‘Time Bandits’, ‘Jabberwocky’, ‘El rey Pescador’ o ‘Los hermanos Grimm’ no sería una locura pensar en la posibilidad de ver a Gilliam metido en una superproducción de este calibre, máxime si atendemos a los fracasos de la citada ‘Los hermanos Grimm’ y, sobre todo, ‘Tideland’ (su última película, inédita en España).
Parece ser que en una entrevista concedida a Entertainment Weekly Gilliam comentó esta posibilidad, pero, como siempre, las expectativas fabulescas y de locura visual del director americano hicieron, en un primer momento, que la Warner aplacara las ansias del bueno de Terry por ofrecer al público ‘potteriano’ una visión cinematográfica radicalmente distinta a lo que estamos acostumbrados a ver sin perder la esencia de la literatura del mago más célebre de todos los tiempos.
Ya veremos.

sábado, 13 de mayo de 2006

Review 'Bienvenido a Casa'

Conformismo autocomplaciente
David Trueba rebaja su listón con un filme a medio camino entre el drama romántico y la comedia que acaba por perder su interés con su indolencia ombliguista.
Hace poco menos de una semana padecí y sufrí ese cosmos ombliguista en forma de presuntuoso manifiesto vital que ha rodado David Trueba bajo el título ‘Bienvenido a casa’. Un engreimiento de petulante perorata existencial, sobre el concepto de responsabilidad, de amor, de respeto y de reciprocidad que encierra la historia de una joven pareja en sus difíciles años de juventud y principio de un compromiso con embarazo de por medio. Una película que, revestida por un falseado empaque de sencillez, explora con tufo de gravedad la búsqueda analítica del pesimismo que genera el paso de la infancia a la madurez. El argumento se centra en la relación de Samuel y Eva, novios desde hace ocho años, alejados por la distancia, que han tomado la complicada decisión de vivir juntos en la capital. Samuel encuentra trabajo en una revista de corte generalista, en cuya redacción encontrará un circo mediático de insólitos personajes encargados de adoctrinar al chico con sus peculiares consejos. Por su parte, Eva, aburrida y excesivamente formal, tiene suficiente con la gestación del primer hijo de la pareja y sufre con abnegación la nueva vida de aprendizaje del futuro padre. Eso sí, con Madrid como recalcado escenario de fondo en una fábula de experiencia de vida en común, que no se olvide.
‘Bienvenido a casa’ podría haber sido el reencuentro de Trueba con su mejor cine, con uno de esos cuentos urbanos donde lo amargo y lo dulce se confabulasen. Pero todo es tópico, nada en este filme encuentra un ritmo en su inverosímil miscelánea de melodrama y comedia, faltando coherencia en su estructural disposición de escenas, perpetuada en sucesivos ‘set-pieces’ con los compañeros de redacción que van instruyendo vitalmente al joven protagonista. En conjunto, parece que Trueba ha pretendido articular su película en un lirismo cotidiano que epatara con el espectador, pero las ínfulas del director por evidenciar ese toque cómico detrás de su trascendente discurso hacen que las situaciones caigan (en la mayoría de los casos) en el absurdo.
De esta manera sólo es posible que el protagonista sea un fotógrafo que sabe ver la vida a través del objetivo y no la perciba en la realidad, aturdido por la inexperiencia y el vínculo de una madre sobreprotectora y que la chica, Eva, sea un alma cándida que, a pesar de su inocencia, sepa perfectamente qué sucede alrededor de su relación o que sus compañeros representen el antagónico rol de su ejercicio profesional (un crítico de cine ciego, un analista económico antiglobalización, un crítico musical tartamudo que canta horrorosamente, una reportera de sucesos escéptica y pesimista…). Todo se solapa en función del tono irónico que Trueba había demostrado con gran tino en dos sus dos mejores obras hasta la fecha; el guión del magnífico filme ‘Los peores años de nuestra vida’ y la novela ‘Abierto toda la noche’. Dos muestras de genial apostura cómica y amenidad que al parecer el hermano de Fernando ha perdido con este fláccido filme, ñoño y plagado de apogtemas sobre la vida, la paternidad, la pareja y la familia.
Lo exagerado de algunos comentarios críticos que, con máximo beneplácito y loas desemesuradas, calificaban a David Trueba como un digno sucesor de Jardiel Poncela, Edgar Neville y sobre todo del maestro Rafael Azcona, queda reducido a una retrospectiva que ya entonces denotaba una desproporción de euforia ante la figura de un cineasta en constante declive. Si ‘La buena vida’ fue una hermosa fábula de sabor agridulce con aquel difícil periplo de un huérfano interpretado por Fernando Ramallo, fue apagando su llama de interés con ‘Obra maestra’, defectuoso homenaje al cine dentro del cine con elementos musicales para terminar dando paso a la aburrida ‘Soldados de Salamina’, adaptación de la novela de Javier Cercas sobre el fusilamiento en los últimos días de la Guerra Civil del escritor Rafael Sánchez Mazas, donde Trueba acabó por acomodar su retórica divagante y autocomplacencia a un deseo de madurez, emotividad y sincerad que tanto arrastra esta ‘Bienvenido a casa’.
Muchos son los elementos que se sublevan y desencajan la intencionalidad del cineasta en esa historia a medio camino entre el drama romántico y la soflama del mundo periodístico, como la interpretación de algunos de sus intérpretes (una Ariadna Gil de detestable tendencia a la sobreactuación, la insuficiencia de un esforzado Alejo Sauras o Pilar López de Ayala, desubicada por completo de su personaje), sus objetivos finales, sus móviles narrativos, ciertas partes argumentalmente enflaquecidas por el tópico de secuencias caducas y porfiadas (el ‘speech’ exégeta de Don Vincente, esa continúa guerra de sexos, la separación y reconciliación o los cameos amiguetiles -Cercas meando en la Gran Vía y Luis Alegre como periodista del corazón-) y disparatadas (la bailarina de ‘peep-show’ que proviene de la infancia de Samuel, las forzadas secuencias deportivas o de prensa rosa e incluso esa venta infantil ilegal que aspiran a funcionar como ‘sketchs’ o recursos dramáticos, según sea el caso).
El resultado es, en definitiva, bastante decepcionante, evidenciándose un constante conformismo que no consigue establecer un interés a la altura, por lo menos, de lo que se esperaba de su autor. Como bien se podía leer en su citada novela “las relaciones sentimentales son, en realidad, una afirmación del egocentrismo”. Un poco como le ha pasado a David Trueba en su última película, que peca de ombliguista en su visión de las relaciones y parece olvidarse, en todo momento, del público.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2006

jueves, 11 de mayo de 2006

'M:i:III': ¿Misión fallida?

A pesar de los números de su estreno (48 millones en su primer fin de semana) y de su mastodóntico lanzamiento (4.000 salas en USA –lo que la convierte en el cuarto estreno más distribuido de la historia-) ‘M:i:III’, no ha obtenido todo el éxito que se esperaba. Se pronosticaba que la cifra en el primer fin de semana alcanzaría, al menos, los 65 millones de dólares. A priori, el éxito debería haber sido mayor, ya que el nuevo ‘blockbuster’ (primero del verano) de Tom Cruise tenía la anémica competencia de unos rivales enflaquecidos ante el agente Ethan Hunt; la comedia familiar ‘Hoot’, ‘R.V.’, la nueva de Barry Sonnenfeld junto a Robin Williams y la comedia deportiva protagonizada por Jeff Bridges ‘Stick it’.
Tal vez el errático comportamiento de Tom Cruise, difundiendo la idea de la cienciología a diestro y siniestro, su escandalosa y agilipollada pasión por su novia Katie Holmes o, recientemente, sus declaraciones sobre la posible ingestión de la placenta y el cordón umbilical tras el alumbramiento por parte de ésta de Suri, su primera hija natural, haya sido la causa y principal preocupación desde el principio de los ejecutivos de Paramount Pictures, quienes ya anunciaron este posible traspiés por la enrarecida y estrafalaria actitud de Cruise. Muchos no dejan de insistir en un posible ‘Efecto Russell Crowe’, autor de varios escándalos públicos que terminaron por extinguir toda la consideración comercial del público. Puede ser la primera señal del fin de la 'Era Cruise' cuya estrella permanece ignifuga desde hace más de dos décadas.
Lo cierto es que esos 48 millones de dólares no están nada mal, si añadimos a esta cifra las mejores críticas a un episodio de ‘Misión Imposible’, gracias, en parte, a la elección de J.J. Abrams como director de las nuevas aventuras del agente más versátil del FMI.
‘M:i:III’ es, con todo, una satisfactoria muestra de talento por parte de Abrams, una película de acción ejemplar apoyada para lucimiento de un eficaz Tom Cruise que, a pesar de su predecible astenia narrativa en momentos edulcorados culpa del empeño del cineasta en dotar al agente Ethan Hunt de una profundidad dramática y romántica algo forzada, es un sorprendente y grandioso hartazgo hemostático que encuentra en la recuperación del equipo como familia en el juego de espías su máximo atractivo. Amén de uno de los villanos más carismáticos y deleznables personificado en el ‘oscarizado’ Philip Seymour Hoffman.
Dejando a un lado la línea del ‘heroic bloodshed’ marcada por John Woo, Abrams delega la fuerza narrativa en la acción sin freno, sin perder la esencia de una megaproducción de aventuras a lo James Bond, con fugas, secuestros, persecuciones imposibles y grandes dosis de misiones frenéticas y evita caer en el escapismo ruidista y en la sobresaturación de celeridad con un gran manejo de los nuevos estigmas visuales provenientes de la televisión.

miércoles, 10 de mayo de 2006

'Alatriste': Rumorología hispánica

La rumorología dentro del cine español, a veces, es bastante interesante a la vez que pendenciera. Tal vez cierto, tal vez no, me contaba hace muy poco un prestigioso guionista y director del mundillo (del que, obviamente, no revelaré su identidad), conocedor del medio y sin mala intención, que un buen día, Agustín Díaz-Yanes telefoneó a Paco Femenia, el director de fotografía de su última y esperada película ‘Alatriste’, célebre adaptación de la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte y la producción más cara que se ha rodado en la Historia del Cine Español para formularle la siguiente pregunta:
.- “Oye, Paco… ¿Al final nuestra película está rodada en 1.85:1 o en 2.35:1? Es que me lo han preguntado y no he sabido contestar”.
Ahí queda eso.
Por supuesto, yo no doy mucha credibilidad al asunto, pero hace deliberar sobre muchas cosas en caso de que fuera cierto. Ya he oído varias historias que sitúan a Femenia como el director en praxis del filme protagonizado por Viggo Mortensen y que algunos privilegiados académicos de renombre y lustre de nuestro cine español han tenido oportunidad de ver. Sobre la película reseñan tímidamente y coinciden que “no está mal, pero le falta algo”, otros dicen que “carece de ritmo”, alguien expresa que “todo podría lucir más” y casi todos armonizan su dictamen en “tal vez es demasiado larga”
Habrá que esperar a septiembre para salir de dudas.

Grandes gestas deportivas: Perfumerías Avenida, campeón de liga

Acostumbrados a las grandes gestas deportivas, siempre delimitamos nuestra atención en aquellos deportes que tienen una repercusión mediática unificada al ‘mainstream’ deportivo. Cuando Fernando Alonso, por ejemplo, se rasca el sobaco u otras partes que no vienen a cuento comentar en este espacio, inmediatamente, tenemos al ínclito (o eso se cree él) Antonio Lobato en Tele 5 asegurando con cierta gravedad en su semblante que “Al campeón le pica algo”. Es así de triste. Y demos gracia a que no nos analicen diariamente la orina del campeón del mundo de F1.
Lo mismo sucede cuando cualquier evento intrascendente que protagonizan efigies endiosadas del Barça o el Real Madrid, actos que encumbran la ignorancia colectiva hasta límites insospechados. Pero… ¿Qué sucede con aquellos pequeños héroes o heroínas que con su esfuerzo y gestas ennoblecen el deporte en cualquiera de sus disciplinas? Pues, obviamente, que terminan siendo absorbidos por el desinterés del público generalista, cayendo en una afrentosa ausencia de atención mediática, eclipsados por cualquier gilipollez protagonizada por las supuestas impuestas estrellas deportivas.
Esto es lo que va a pasar hoy con el título de liga de baloncesto femenino conseguido en la noche de ayer por el conjunto salmantino Perfumerias Avenida, que conquistó la gloria tras derrotar en el cuarto partido de la final al U.B. Barcelona por 57-50 y completar un parcial de 3-1, completando una temporada de fantasía deportiva obteniendo el doblete que supone haber ganado la liga y el título de campeón de la Copa de la Reina. Por eso, desde el Abismo, quiero felicitar a este equipo que dirige José Ignacio Hernández compuesto por figuras como Nuria Martínez, Laura Camps, Elena Tornikidou, Taj McWilliams y demás jugadoras por la consecución del título y por apasionar a una ciudad que tiene en este pequeño equipo de baloncesto su máximo orgullo deportivo.
Pero eso, amigos, da igual. Porque todo esto se perderá como lágrimas en la lluvia.

martes, 9 de mayo de 2006

SMP (XIV): Los cuernos perfectos

“No es lo que parece, cariño. Te lo puedo explicar”.
Es, probablemente, la frase más explotada a la hora de describir una infidelidad en términos cinematográficos, por lo que se extiende a la realidad terrenal y cotidiana, mucho más profusa en este tipo de traiciones sentimentales. Uno de los problemas básicos de la mistificación promiscua es el de buscar una excusa coherente que encubra en engaño.
Parece ficción, y lo es (forma parte de una campaña de la Multinacional Coca-Cola), pero la empresa The Misty Blue, podría haber nacido con un objetivo fundamental: preparando coartadas, jugadas maestras, para que cualquiera pudiera ser infiel sin que la pareja se entere. Así, encontrar la forma de cometer adulterio dejaría de ser un escollo para quedar a escondidas con la amante.
Además, esta empresa ficticia ofrecería la máxima discreción, eficacia y personalización. Incluso pondría a disposición del cliente un servicio de convenciones virtuales para salir de la ciudad sin sospecha alguna o llamadas a horas concretas reclamando tu presencia en otro lugar.
Qué cosas se inventan, oye.

lunes, 8 de mayo de 2006

Podemos respirar tranquilos: A por los 109

Un grito desgarrado con el rostro desencajado, el contenido de una cerveza cayendo por una mesa, producto de un fuerte golpe de rabia y desahogo, la exaltación de unos colores que corren por las venas y la sensación segura de un reconfortante alivio. Emociones encontradas en el mismo momento en que Casas picó, de forma rotunda, un balón de córner lanzado por Yeste (sin duda alguna, uno de los mejores y más completos jugadores que hay en la Liga), que suponía la salvación del Athletic del infierno de Segunda y dejaba que la Historia del club, 108 años después, se siguiera escribiendo en la división de oro. El gol del deportivista Arizmendi había complicado en exceso la tarde, pero de nuevo la reacción llegó y la épica apeló a un final de temporada que deja la inmensa alegría de una victoria trascendental y al club rojiblanco en la competición en la que siempre ha estado.
La victoria del Athletic supone la exultación a una temporada nefasta, en la que el pozo del fracaso siempre ha sido un engorroso aliado. La victoria en los últimos minutos del partido gracias a un penalti por mano de Sergio, tras una falta lanzada por Tiko y que fue transformado por Orbáiz, dejó la gesta histórica de otra de esas inolvidables victorias, pero abren, con la permanencia asegurada, otras cuestiones de cara a la siguiente campaña. En un histórico del fútbol como lo es el Athletic se abre un período para la reflexión. A lo largo del desastroso itinerario de la temporada, muchos han sido los que han coincidido en apuntar a un necesario y profundo análisis de la situación del club y determinar las causas que han provocado una temporada para olvidar.
El Athletic vive un difícil equilibrio entre la tradición inalterable y el posible ‘aggiorgamieto’ de sus planteamientos como club. La nefasta gestión del presidente Lamikiz, la discordia que existe entre algunos aficionados del equipo con la estrategia de Clemente y una división en cuanto a la posibilidad de incorporar jugadores de fuera sobrevuelan el momento actual del Athletic ¿Ha llegado la hora de poner en tela de juicio el viejo modelo del Athletic? Subjetivamente, me aferro a la tradición y a que todo siga como está. Si soy de este equipo es porque tiene unas señas de identidad inquebrantables y nostálgicas. Pero soy consciente de que en la actualidad es imposible pensar en una competición equitativa con posibilidad de títulos importantes en relación a los grandes equipos de la liga española. Tal vez la resistencia sentimental con la historia, con sus mitos y con el estilo de una ciudad refractaria con este tipo de cambios haya llegado a un necesario cuestionamiento que puede llegar en el mismo momento en que el colosal símbolo del Athletic, San Mamés, “La Catedral”, sea sustituida por el nuevo coliseo que sucederá al emblema del club, a un estadio que casi un siglo después ha visto lo mejor y lo peor (esta temporada) de un equipo de tradiciones como es el Athletic Club.
Por ahora, se habla del reemplazo de un cuestionable Javier Clemente que ha cumplido lo que prometió (pero a qué precio) por el fichaje de Miguel Ángel Lotina, una solución improbable. También se habla de cambios y de reflexión. Pero lo que está claro es que ningún aficionado a este club quiere repetir una experiencia tan traumática y desesperanzadora como la vivida en esta campaña. De momento, es hora de celebrar la salvación. Ya veremos lo que sucede el año que viene. Eso sí, como siempre: “¡Aupa Athletic!”, amigos.

sábado, 6 de mayo de 2006

Freud cumple 150 años

"Existen dos maneras de ser feliz en esta vida. Una es hacerse el idiota y la otra serlo".
(Sigmund Freud).

viernes, 5 de mayo de 2006

Review 'V de Vendetta'

La anarquía terrorista como arma contestataria
McTeigue y los Wachowski han mantenido, pese a sus diferencias respecto a la historia original, el espíritu sedicioso y contestatario de la novela gráfica de Moore y Lloyd.
Durante la promoción de ‘V de Vendetta’ el director y equipo artístico de la película insistieron en el habitual error que tiene la sociedad de confundir como identificación directa cualquier disidencia armada con el terrorismo, con los riesgos que esto conlleva. Un delicado argumento como este, el del uso de la violencia en un ámbito de injusticia social como pretensión de derribo de un gobierno totalitario, es un planteamiento que tanto en ‘V de Vendetta’ en su versión cómic, como en su versión cinematográfica (más enfatizado aún) puede conllevar a una sesgada perspectiva maniquea de los términos equidad y libertad si esta violencia no es entendida como respuesta a la limitación represiva, como lucha del individuo contra el Estado en una supuesta ficción donde los ciudadanos pudieran producir la expansión de un posible intervencionismo contestatario. Hay que reflexionar, por tanto, sobre las consecuencias de la tiranía (explícita o subversiva) y acerca de si en situaciones de opresión política o autoritaria es legítimo el recurso de la violencia por parte de los oprimidos.
‘V de Vendetta’, se presentó en forma de novela gráfica hace más de dos décadas como una proclama de acción y reacción, de admonición desafiante a futuras instituciones de coerción y autoridad extrema, hacia las tiranías que intervienen en las economías privadas e internacionales, recordando, en palabras de David Hume, que todos los regímenes tiránicos se sustentan, en última instancia, sobre la aceptación mayoritaria. Por eso, la intención de Alan Moore y David Lloyd fue la de suscitar la reacción del lector, la de provocar reflexiones, siempre ubicados dentro de un contexto histórico y social que no ha perdido, sin embargo, vigencia en los tiempos actuales. Hay que prevenir contra los gobiernos obsesionados por la seguridad, contra los regímenes que acaban utilizando el miedo como arma para erradicar la libertad para oprimir la autonomía individual. Hay que luchar, por ende, contra la ignorancia, la desidia intelectual, la inconsciencia social, el automatismo o la irreflexión. Hay que eliminar la propaganda política que pretende utilizar al pueblo para oscuros intereses.
Por supuesto, una ficción que reúna este tipo de contexto social, con ésa ausencia de libertad y utilización del ciudadano como una propiedad del Estado que determina y manipula con despotismo y abuso de poder, tiene su noción literaria en el entorno de la distopía futurista, subgénero que tiene como pilares ideológicos las novelas ‘1984’, de George Orwell, ‘Un mundo feliz’, de Aldous Huxley y ‘Farenheit 451’, de Ray Bradbury, obras que presentan una rebelión contra estados totalitarios que vigilan todos los aspectos de la vida y pensamiento en un hipotético futuro inminente.
Un subgénero que alude a una condición que provocada por circunstancias de catastrofismo tanto terrenal como humano (proveniente de una guerra, un impacto cósmico, una plaga…), generando una depresión que da como resultado dictaduras totalitarias que subyugan al pueblo llano y lo somete a la dominación y al engaño, a la persecución del que sea diferente o al que se salga de la norma, fundamentando su política en el miedo, en la represión, en la unilateralidad de credos, en la ciencia al servicio del abuso y la experimentación con los más débiles o en la amenaza sistemática.
La ‘V’ cinematográfica
Cuando Moore y Lloyd publicaron ‘V de Vendetta’, el futurismo apagado y tenue procedía de una III Guerra Mundial, dejando a la población aletargada en un Londres que pasaba a ser un estado fascista controlado por un organismo tentacular dividido en fragmentos de poder con la única finalidad de tiranizar al pueblo en su propio beneficio. La Cabeza (término para designar a un líder totalitarista) y sus demás instrumentos políticos; la Boca, el Dedo, la Nariz, los Oídos y la Voz del Destino son términos que el lector del cómic recuerda para evidenciar la indefensión, la brutalidad, el desamparo de todos los personajes, ya sean víctimas o verdugos.
Para su adaptación cinematográfica, ésa a la que el propio Alan Moore ha tachado de ‘porquería’, los hermanos Wachowski, en alianza con James McTeigue (o utilizándole como rostro visible de cara al público y los medios), han llevado con cierta pulcritud la novela a la gran pantalla. Los fascistas británicos siguen teniendo aquí el lema de “Fuerza a través de la unidad, unidad a través de la fe”. Pese a que la novela gráfica sea más atmosférica, psicológica y enriquecedora que esta visión fílmica, se ha logrado mantener parte del espíritu (la más importante), pero reblandeciendo inquietudes propias de aquellos tiempos reflexivos.
¿Era necesario reinterpretar aquella distopía en los tiempos actuales precisamente cuando hoy se viven los años sobre los que se trababan entonces? Difícil incógnita. Pero lo que sí es cierto es que los Wachoswki han sabido actualizar y reubicar el cómic en el presente sin necesidad de enfatizar sus cambios respecto a aquél. ‘V de Vendetta’ (película) se configura desde su origen como la misma crítica feroz a los regímenes imperialistas apoyándose en la necesidad del anarquismo si la autoridad olvida sus principios básicos de salvaguardar a la sociedad. La necesidad de reclamar la competencia sobre sus vidas, lo que no quiere decir que también se ejerza esta responsabilidad sobre los demás. “Desde el principio de la humanidad, un grupo de opresores ha aceptado la responsabilidad de dirigir nuestras vidas. Esa responsabilidad nos pertenecía”, viene a decir el enmascarado protagonista. Es la ideología revolucionaria de V (un imponente Hugo Weaving que deposita su interpretación en su profunda voz), el romántico terrorista sin rostro, oculto bajo la sonriente máscara de Guy Fawkes, personaje revolucionario del siglo XVII que intentó volar el parlamento inglés un 5 de noviembre en la llamada “Conspiración de la Pólvora” en venganza por las leyes penales contra los católicos. Desde entonces dicho día es conocido en Inglaterra como ‘The Bonfire Night’.
En esa esfera de utópico lirismo ideológico y romanticismo político, el hombre sin rostro, la idea de libertad bajo una máscara que representaron El fantasma de la opera, Lagardère o El conde de Montecristo (figura persistente dentro del filme), ‘V de Vendetta’ sigue hablando de un individuo que lucha por sus ideales, que pasa a ser la figura simbólica de un ideal que cobra vida como detonante para que la población descubra el valor de la libertad. V, en ambos terrenos (el cómic y la película) personifica la quimera hecha carne, el promotor del ‘Verwirrung’, el caos de la violencia que desencadenará la libertad y que traerá al mundo el ‘Ordung’, el verdadero y arbitrario orden social.
McTeigue y/o los Wachowski se benefician del buen pulso narrativo de su adaptación cinematográfica y la brillante (y nada grandilocuente) imaginería visual para proponer las mismas preguntas y controvertidas tesis que Moore y Lloyd hace veinte años, invitando al espectador a reflexionar y descodificar a los personajes y asumir el argumento desde una posición de pensamiento para aplicar el mensaje a su voluntad. El V ‘wachowskiano’ sigue representado el honor de ese pueblo que se levanta contra la tiranía y sacude la conciencia colectiva. No es un terrorista, pese a asesinar por venganza a los tiranos que le deshumanizaron en un campo de concentración, sino que puede verse como un agitador de masas que invita con su temeridad a salir al pueblo de la inopia mental. V ejerce el tiranicidio. Los autócratas deben ser eliminados para ratificar la hegemonía de una justicia sustentada sobre los pilares de la libertad. Siguiendo esas directrices de responsabilidad individual liberalistas proferidas por Spencer, Tocqueville, Jefferson o Hayek, la clave del filme sigue siendo la arriesgada propuesta de un hombre (en realidad una idea) que busca la destrucción de los símbolos del fascismo estatal británico cuyo objetivo es movilizar a la sociedad y recordar que los ciudadanos son los auténticos y únicos preceptores de su destino.
Las diferencias de la película con respecto a la obra gráfica de Moore y Lloyd vienen dadas en el énfasis temporal del presente, no del futuro inmediato. En la película no hay rastro de la III Guerra Mundial, sino que la situación política es producto de un ataque con armas biológicas que ha dejado Gran Bretaña bajo el yugo de la autocracia. Todo, con la intención discursiva de demostrar que el dictador Adam Sutler (excesivo John Hurt) perpetró ese ataque para ganar las elecciones y llegar al poder (insinuando, de fondo, cierta equivalencia con la actitud anterior y posterior de George W. Bush en los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas). En ese sentido, el ‘V de Vendetta’ cinematográfica acentúa este punto y busca en todo momento reflejar una comparación y segunda lectura con la situación política actual. Algo comprensible, si tenemos en cuenta que, más allá de un producto comercial, la película también contiene la pretensión de mover a la reflexión haciendo un paralelismo de este supuesto mundo alternativo con los gobiernos contemporáneos.
Por otra parte, la remodelación total de Evey Hammond (una sobresaliente Natalie Portman), que aquí no es una joven prostituta maltratada, sino que trabaja en una cadena de televisión y ya no es la frágil y vulnerable aprendiz del comic, tiene una personalidad más consciente de la realidad, ya que sus padres fueron activistas militantes contra el régimen opresor de Sutler, lo que la equipara a la ideología de V, que sólo tiene que despertarla ante la verdad de su condición de esclava socia (social) , por lo que la celeridad y unión de V e Evey se abrevia en la formación del pensamiento insurrecto, pero no en su tortura o en la hermosa historia de amor de Laurie narrada mediante flashbacks.
Sin embargo, en el filme se opta por dar excesiva importancia a una humanización de V, marcada por una historia de amor a la que sucumbe una persona cuya esencia son los propios ideales. Cosa que en la novela gráfica permanecía velado en todo momento. También se ha suprimido mucha de la subtrama de corrupción política, que en el cómic era tan relevante en el raquitismo moral del poder y que aquí se ha condensado todo el odio racial, religioso y sexual en un solo personaje inventado, el de Gordon Dietrich (Stephen Fry), ese director ambiguo, gay y subversivo que guarda una copia del corán como trofeo de rebeldía y que supone el rol menos conseguido de la adaptación cinematográfica.
En cualquier caso, los Wachowski y/o McTeigue lo que sí han logrado es equilibrar la báscula de la honestidad de las acciones de sus personajes en esa atemporal visión del contrafascismo anárquico como negación al totalitarismo. Si, además, se ha respetado el legendario final del cómic, pero convirtiendo los múltiples rostros metafóricos de V solventados en los inocentes que han ido muriendo por la causa del análogo moderno de Guy Fawkes (obviando la innecesaria escena ‘Matrix’ en la lucha que provoca la muerte del antihéroe), ‘V de Vendetta’ es una digna apuesta por la valentía de pensamiento liberal y antiestatista dentro del pávido mundo hollywoodiense.
Y considerando que los tiempos de Bush y Blair no han variado en demasía de los que protagonizaron Reagan y Thatcher, la película de los Wachowski sirve como sutil y ambigua invitación al levantamiento espiritual contra los dictámenes que pretenden homogeneizar y eliminar la individualidad. Y eso, en estos tiempos, es todo un logro.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2006