viernes, 1 de diciembre de 2006

DVD killed VHS Star

Hace pocos días nos enteramos de una muerte anunciada: el VHS pasa a mejor vida, la de la nostalgia, la de aquellos que crecimos llenando los brazos de cine de culto, asistiendo religiosamente a las estanterías de los videoclubes con hambre de devorar todo aquello que allí reposara, ya fueran novedades, películas de saldo, clásicos imborrables, espantosos títulos de llamativas caratulas, Serie B o incluso cine porno.
Con más de tres décadas años de vida desde su lanzamiento, el añorado formato magnético acabará sus días tras estas Navidades, cuando la nueva tecnología de alta definición amparada en el DVD, que dará paso al Blu-Ray y el HD-DVD (que a su vez destruirán el concepto de DVD convencional que conocemos hasta el momento), se haya impuesto por aplastante elección del consumidor en los mercados de medio mundo. El VHS comenzó en 2003 su retirada parsimoniosa y definitiva de los videoclubes, en el mismo instante en que el DVD se convertía en la codiciada y solicitada pieza de todos aquellos que siempre han sido amantes de la calidad ilimitada del formato óptico. Entonces el VHS pasó de moda. Las ventas descendieron y las pobres cintas se arrinconaron, se desecharon en el baúl de los recuerdos. Aquellos que poseemos miles de películas en VHS y que nos quedamos con cara de gilipollas ante la llegada del fenómeno DVD, lloraremos la pérdida de este tipo de afición que tuvo su apogeo en los años 80 y con la que muchos desarrollaron su cinefilia y pasión por el mítico ‘Cine en Casa’, cuando el ritual de asistir al videoclub como una rata sedienta de conocimiento cinematográfico era todavía algo especial. Aquello se ha perdido. Y con la entidad de un recuerdo constante, el vídeo se fue apagando poco a poco hasta un definitivo Off de un mañana que lo considerará una reliquia de museo.
Tres décadas en las que hemos grabado todo tipo de acontecimientos, en las que ese aparato en forma de armatoste tecnológico ha decorado los salones de todo el mundo, como un gran aliado del ocio, como otro miembro más de la familia, con su imagen imperfecta y desigual y que nos deja sin la socorrida expresión “dale al tracking” cuando alguna se veía mal o sin el rebobinado, un término destinado al uso antediluviano. El futuro ya está aquí y ha llegado la hora de desenchufar el vídeo para siempre. El Siglo XXI destruyó con su llegada una pieza que otrora fue fundamental en nuestras vidas, como muchas otras cosas.
Un entrañable aparato que quedará en el recuerdo de los afligidos nostálgicos ubicados en un pequeño reducto, como los coleccionistas que en la actualidad disfrutan del característico ruido de los discos de vinilo. Como el Beta, el Vídeo 2000, los mini-discs y aquella rareza que fueron los laserdiscs, el VHS siempre quedará en nuestra memoria por una cuestión de aplastante importancia, la de revelar a toda una generación de jóvenes que hoy son adultos el placer de descubrir un cine que llevará consigo la etiqueta de ‘videoclub’.