miércoles, 13 de diciembre de 2006

35 mm: el cine convencional ya es pasado

El sonido del celuloide, el negativo adquiriendo 25 fotogramas por segundo, el ruido del motor de una cámara de 35 mm... Todo eso se perderá. Como lágrimas en la lluvia. La muerte del cine, como la entendemos actualmente, está más cerca de lo que pensamos. Desde que George Lucas rodara íntegramente ‘Star Wars: Episodio III. La Venganza de los Sith’ en formato digital, se ha estado trabajando en una redefinición del nuevo estándar de proyección de películas en salas cinematográficas.
Este nuevo sistema sustituirá a las tradicionales películas de celuloide con halogenuros de plata, haciendo obsoletos los clásicos procesos como el revelado, convirtiendo el nuevo en un estándar al alcance de todo productor y cineasta. De este modo, el cine pasará a una esfera plenamente digital donde los filmes podrán ser rodados, montados, distribuidos y exhibidos en sistemas totalmente digitales. Todo ello se recoge en un documento hecho público hace varios meses por la Digital Cinema Initiatives, que contemplaba especificaciones que van desde los métodos de compresión de archivos para su transmisión a través de Internet, hasta medidas de seguridad para evitar posibles actos de piratería. Cineastas como James Cameron, Robert Rodríguez, John Lasseter, George Lucas y Robert Zemeckis fueron y son sus máximos valedores.
El nuevo sistema soportará varias bandas de sonido, diferentes idiomas y podrá verse fácilmente en 3D si se desea. Consecuencia: la tradicional metodología para rodar caerá en el olvido. El mayor beneficio llegará por medio del ahorro de una de las más abultadas partidas del presupuesto de toda película, que no es otra que la de los gastos de laboratorio. Así, un plano podrá ser ‘borrado’ si al director no le gusta, así como el privilegio en función de la calidad que supone que las copias eviten cualquier imperfección en la imagen y el posterior deterioro progresivo de las copias.
A cambio perdemos una nostálgica visión de rodar, de ver a través de un negativo el cine, desvinculando para siempre el acto fotográfico clásico de un arte que siempre ha ido hermanado a la Historia del Cine.