lunes, 6 de noviembre de 2006

Un mes de 'Cult Movies' en Salamanca

Un mes de ‘cult movies’ en el Moderno
El café Moderno organiza un ciclo a lo largo de todo el mes con una heterogénea selección de películas de culto que se proyectaran los lunes y los jueves de este noviembre.
Una ‘cult movie’ o película de culto alude a la terminología aplicada a aquellos filmes que, debido al proceso inverso lógico, van adquiriendo importancia a través del paso del tiempo, revalorizando su sustrato e importancia y convirtiéndose en un modelo a seguir o en un producto absolutamente vigente en la actualidad, independientemente del éxito que tuviera en su día. A veces, una película de culto se define por el apoyo incondicional de cinéfilos, de sectores de la crítica o por la categoría de trascendencia que alcanza una obra cinematográfica injustamente relegada. En una sociedad de consumo, donde el ‘mainstream’ define muchas veces las predisposiciones fílmicas, la síntesis de lo prefabricado viene en ocasiones dada por el lema ‘película de culto’ por las propias productoras a través de sus mastodónticas campañas publicitarias. Pero las auténticas películas de culto son elevadas a esa categoría por los cinéfilos, por el apego a esas cualidades que destacan por encima de valores estéticos considerados clásicos, por encima de la calidad intrínseca de la persona o de la obra. En cualquier caso, los motivos para tal calificación son insondables. El Café Moderno (Gran Vía 73) abre este mes de noviembre un ciclo de películas que han pasado a pertenecer al selecto grupo de ‘cine de culto’ con ocho muestras de diversos géneros e idiosincrasias heterogéneas que marcaron con su valor la historia del cine y que verán su proyección los lunes y los jueves de este mes a las 20:00 h. en la universitaria ciudad de Salamanca. Yo estaré allí casi todos los días.
Lunes 6: ‘Arrebato’, de Iván Zulueta (1980).
El ciclo abre fuego con la obra de culto más importante dentro del cine español en toda su historia. Una incuestionable ‘cult movie’ que supone la más extravagante, sugestiva e hipnótica cinta de su controvertido autor. Cine dentro del cine, prontuario sobre la enfermedad y la obsesión, sobre el frenesí adulterado provocado por las drogas y que expone el axioma de Antonin Artaud: “El cine tiene, sobre todo, la virtud de un veneno directo, una inyección subcutánea de morfina. Por todo esto, el objeto del film no puede ser inferior a su poder de acción, y debe participar de lo maravilloso”. La película de Zulueta supone una experiencia individual tan fuerte que cualquier cosa que se añada sobra.
Jueves 9: ‘Blow Up’, de Michelangelo Antonioni (1966).Una obra maestra del arte y ensayo centrada en la moderna y atractiva vida del Londres de los años 60. Antonioni se inspiró en un relato de Julio Cortazar para abordar la filosofía existencialista, llevando al espectador a un estado de reflexión profundo, en el que cuestionar la existencia y contradecir la naturaleza de la realidad. Antonioni ofrece una trama de suspense cuyos ejes giran en torno a la paradigmática obsesión que se establece entre un fotógrafo y su profesión, en fotos transformadas en perturbadoras abstracciones que logran el expresionismo del color, utilizando un teleobjetivo para eliminar el campo de profundidad de las imágenes y descubrir verdades inéditas.
Lunes 13: ‘The Warriors’, de Walter Hill (1979).
Presentado como un ‘neowestern’ urbano y radical, ‘The Warriors’ reúne todas las características para trascender a través de los años, debido, en gran parte, a que sus personajes son arquetipos carentes de profundas sinecuras y motivaciones con una sola directriz como fin de su violenta conducta; la de sobrevivir. No hay una búsqueda de la causa, porque, pese a que estos antihéroes contienen un variado inventario ético sólo quieren sobrevivir a una batalla de proporciones gigantescas tiene lugar en los bajos fondos de Nueva York, donde los ejércitos de la noche, con más de 100.000 integrantes de guerrillas callejeras, luchan a muerte desde Coney Island a Manhattan.
Jueves 16: ‘Grupo Salvaje’, de Sam Peckinpah (1969).
Magistral western crepuscular sobre una banda de forajidos en plena revolución mexicana. Un grupo de asesinos y ladrones a los que les pesan los años, sumergidos en códigos de honor y lealtad ante las adversidades. ‘Grupo Salvaje’ contiene elementos comunes al cine de Peckinpah; violencia, traición, amistad, perversión, hipocresía y el reflejo de la decadencia de unos antihéroes llenos de dolor, como sórdido retrato de una comunidad sometida a la destrucción. ‘Grupo Salvaje’ es la una de las obras maestras del ‘western’ y la mejor película del maestro Peckinpah, que supo reflejar esa América impúdica y empobrecida donde sólo queda lugar para la desesperanza.
Lunes 20: ‘Le samouraï’, de Jean-Pierre Melville (1967).
Alain Delon dio vida al hermético y frío asesino a sueldo Jef Costello, un hombre marcado por el código de honor japonés Bushido, estricta cédula ética por el que se regían los samuráis. Excelente pieza del cine negro francés, donde la calidad de los diálogos y su uso taxativo amparan una cuota de interés magistral. La obra maestra de Melville se ha mantenido como uno de los títulos más importantes del género dentro de la historia del cine y es una película capital a la que le han rendido homenaje cineastas como Godard, Scorsese, Tarantino, Jarmusch o John Woo.
Jueves 23: ‘Taxi Driver’, de Martin Scorsese (1974).
Inextinguible ‘cult movie’ de uno de los grandes clásicos del cine. Scorsese, junto al guionista Paul Schrader, otorgó una historia que transgredió a su época, un drama lleno de angustias y temores, de violencia y redención. ‘Taxi Driver’ supuso un comprometido análisis de la desesperación de Travis Bickle (magistral Robert de Niro), un hombre alienado por la sociedad, solitario ex combatiente, incapaz de integrarse en un universo plagado de prostitución, violencia, intereses e incomprensión donde la paranoia sólo puede ser soslayada por la catarsis.
Lunes 27: ‘El fantasma del Paraíso’, de Brian de Palma (1974).
Inspirándose en los mitos de ‘Fausto’ y ‘El Fantasma de la Ópera’, De Palma creó un extravagante musical de terror muy personal, alejado del género como se entiende habitualmente. Los personajes de Gaston Leroux y Goethe se fusionan bajo la mirada de un singular director en el mundo de la industria musical. Brian de Palma, en uno de sus mejores títulos, desarrolla esta historia con una estética deslumbrante, pletórica de vigor visual, con sus habituales movimientos de cámara, palpitante montaje, valientes angulaciones, cámara subjetiva o split screen. Eclécticos elementos narrativos que dotan a la película de una fascinación superlativa.
Jueves 30: ‘Carretera Perdida’, de David Lynch (1997).
El proyecto de ‘Carretera perdida’ comenzó con la expresión ‘Lost highway’, que menciona uno de los personajes del libro de Barry Gifford ‘Night People’. A partir de esa sugerente frase y de algunos otros pensamientos comunes a ambos autores, Lynch creó uno de los títulos más hipnóticos del cine contemporáneo y una ‘cult movie’ en toda regla por su fascinación e inaccesibilidad. Una película cuyo designio esencial es la incertidumbre, la creación de perturbadoras sensaciones a través de la divergencia entre el sosiego y el sortilegio enfrentado a la paranoia de la locura, la violencia y el sexo. Una obra de imponente fuerza expresiva, con un poder de transmisión portentoso que no dejó indiferente a nadie.