miércoles, 25 de octubre de 2006

Tom Cruise, después del escándalo

En la nueva etapa de Tom Cruise como actor ‘freelance’, después de su sonada ruptura (más bien despido) con Paramount, el conocido intérprete inicia su lavado de imagen en Hollywood tras los escarceos con el ridículo televisivo, su fanatismo extremo a la Cienciología, los arrumacos públicos con su novia Katie Holmes, el secretismo con respecto a su hija Suri y las miradas críticas de unos seguidores que observarán a Cruise con lupa después de su reciente y estrepitosa decrepitud de fama en los círculos del oropel cinematográfico. El caso es que la estrella ya empieza a anunciar proyectos que, como mínimo, resultan más interesantes que su supuesta participación en la eterna adaptación de ‘Iron Man’ por parte de Jon Favreau (que cuenta, definitivamente, con Robert Downey Jr. para el papel del metálico superhéroe).
Warner Bros. y Fox producirán, respectivamente, ‘Lions for Lambs’ y ‘Ha-Ha’, las nueva películas en la agenda de Cruise; la primera es un drama político sobre un unidad de soldados en Afganistán, un filme que dirigiría Robert Redford, donde veríamos a Cruise interpretando a un congresista del parlamento americano y a Meryl Streep como incisiva periodista, el segundo, también de corte bélico, daría la oportunidad de verle como un veterinario inmerso en la Guerra del Golfo que se ve obligado a proteger a un niño de 9 años. Pero si algo llama la atención la agenda de Cruise y su necesitada purificación cinematográfica es su incursión en la nueva cinta de Spike Lee sobre un hombre que especula en el mercado con fragmentos de su vida por la oportunidad de revivir el peor día de su existencia.
Definitivamente, Tom Cruise está decidido a dejar las opulentas superproducciones a un lado para ofrecer su faceta de actor todoterreno. Y es que no hay nada mejor que un escándalo y diversos estropicios con la imagen pública para salir del bache.