lunes, 8 de mayo de 2006

Podemos respirar tranquilos: A por los 109

Un grito desgarrado con el rostro desencajado, el contenido de una cerveza cayendo por una mesa, producto de un fuerte golpe de rabia y desahogo, la exaltación de unos colores que corren por las venas y la sensación segura de un reconfortante alivio. Emociones encontradas en el mismo momento en que Casas picó, de forma rotunda, un balón de córner lanzado por Yeste (sin duda alguna, uno de los mejores y más completos jugadores que hay en la Liga), que suponía la salvación del Athletic del infierno de Segunda y dejaba que la Historia del club, 108 años después, se siguiera escribiendo en la división de oro. El gol del deportivista Arizmendi había complicado en exceso la tarde, pero de nuevo la reacción llegó y la épica apeló a un final de temporada que deja la inmensa alegría de una victoria trascendental y al club rojiblanco en la competición en la que siempre ha estado.
La victoria del Athletic supone la exultación a una temporada nefasta, en la que el pozo del fracaso siempre ha sido un engorroso aliado. La victoria en los últimos minutos del partido gracias a un penalti por mano de Sergio, tras una falta lanzada por Tiko y que fue transformado por Orbáiz, dejó la gesta histórica de otra de esas inolvidables victorias, pero abren, con la permanencia asegurada, otras cuestiones de cara a la siguiente campaña. En un histórico del fútbol como lo es el Athletic se abre un período para la reflexión. A lo largo del desastroso itinerario de la temporada, muchos han sido los que han coincidido en apuntar a un necesario y profundo análisis de la situación del club y determinar las causas que han provocado una temporada para olvidar.
El Athletic vive un difícil equilibrio entre la tradición inalterable y el posible ‘aggiorgamieto’ de sus planteamientos como club. La nefasta gestión del presidente Lamikiz, la discordia que existe entre algunos aficionados del equipo con la estrategia de Clemente y una división en cuanto a la posibilidad de incorporar jugadores de fuera sobrevuelan el momento actual del Athletic ¿Ha llegado la hora de poner en tela de juicio el viejo modelo del Athletic? Subjetivamente, me aferro a la tradición y a que todo siga como está. Si soy de este equipo es porque tiene unas señas de identidad inquebrantables y nostálgicas. Pero soy consciente de que en la actualidad es imposible pensar en una competición equitativa con posibilidad de títulos importantes en relación a los grandes equipos de la liga española. Tal vez la resistencia sentimental con la historia, con sus mitos y con el estilo de una ciudad refractaria con este tipo de cambios haya llegado a un necesario cuestionamiento que puede llegar en el mismo momento en que el colosal símbolo del Athletic, San Mamés, “La Catedral”, sea sustituida por el nuevo coliseo que sucederá al emblema del club, a un estadio que casi un siglo después ha visto lo mejor y lo peor (esta temporada) de un equipo de tradiciones como es el Athletic Club.
Por ahora, se habla del reemplazo de un cuestionable Javier Clemente que ha cumplido lo que prometió (pero a qué precio) por el fichaje de Miguel Ángel Lotina, una solución improbable. También se habla de cambios y de reflexión. Pero lo que está claro es que ningún aficionado a este club quiere repetir una experiencia tan traumática y desesperanzadora como la vivida en esta campaña. De momento, es hora de celebrar la salvación. Ya veremos lo que sucede el año que viene. Eso sí, como siempre: “¡Aupa Athletic!”, amigos.