jueves, 27 de abril de 2006

William S. Burroughs: La alucinógena visión de un genio

"La única ética posible es hacer lo que uno quiere hacer".
(William S. Burroughs).
Congénere de Jack Kerouac, Gregory Corso o Allen Ginsberg, William Seward Burroughs fue uno de los máximos exponentes de la ‘Beat Generation’. Amante de las drogas fuertes y psicotrópicas, de las armas, de la subversión, de la rebeldía y del sarcasmo empapado de mala hostia Burroughs dejó una impronta de genialidad irrepetible, de personal estilo donde el viaje existencial necesita de la droga para explicarlo, mediante sus desvaríos alucinógenos, metamórfosis, homosexualidad, pesadillas, delirios poéticos y grandes dosis de perversión malintencionada.
Cuando uno, en su más tierna juventud, descubre 'Yonqui', acaba por darse cuenta de que el mundo necesita de la droga como praxis vital de energía y conocimiento, advirtiendo que toda la simbología de adicción y toxicomanía acaban estructurándose como un lenguaje discursivo. ‘Yonqui’ sigue siendo hoy en día la mejor ficción que se ha publicado sobre la drogadicción, pero está lejos de lo que Burroughs establecería como creador de ciencia ficción.
El Burroughs trasgresor, destructor de las pautas académicas, revitalizador de los modos lingüísticos más marginales, inventor de términos de imposible coherencia sin significado pero de rotundidad verbal, el genio, en definitiva, utilizaba de forma libre el lenguaje, la filosofía o la obscenidad dejándose llevar por la psicodelia adictiva de los narcóticos, el jazz, la literatura ‘underground’, el ‘pulp’ o el ‘be-bop’, elementos del ‘Beat’ que servirían de referencia y postulado para las nuevas generaciones apoyadas en el ‘punk’ y la querencia a quebrantar y violar cualquier precepto, ley o estatuto establecido.
Por supuesto, obras como ‘El almuerzo desnudo’, inspiración reconocida de artistas como David Lynch y llevada a la gran pantalla por David Cronenberg engarza la demencia onírica y barroca de Burroughs con un lenguaje sexual de sugerente perversión, así como esa mezcla de realidad e imaginación llevada al extremo, se unen a una obra diversa, prolífica, que reinventó en cada libro la genialidad de su autor y el género que acometía; ‘The Soft Machine’, ‘El billete que explotó’, ‘Nova Express’, ‘Exterminador’, ‘Ciudades de la noche roja’, ‘El lugar de los caminos muertos’, ‘Queer’… han convertido a William S. Burroughs en un mito de la contracultura, pero lo que es más importantes, en uno de los grandes innovadores de la novelística contemporánea.
Por cierto, que, a modo, personal, siempre me ha trastornado ese episodio biográfico de la vida del genio, amante de las armas que, mientras practicaba puntería con una de sus pistolas de su colección privada, mato accidentalmente a su mujer.
¿Y todo esto a qué viene? A que encontré en la vasta red una selección de portadas/covers de las novelas de Burroughs y me he dicho: “Coño, aprovecho y escribo unas líneas del gran Willie”.
.- Si os interesa este autor os recomiendo el artículo ‘El Universo extremo y delirante de William S. Burroughs’, de Anxo Cuba (dic. 2004).
.- Relato de Burroughs ‘Di no a las drogas’.