miércoles, noviembre 30, 2005

Esperpéntico concurso en el Abismo

He aquí una curiosa y entretenida dirección que permite perder el tiempo jugando a subtitular algunas secuencias de películas ‘Made in Bombay’.
Es la oportunidad perfecta para desatar vuestro ingenio y capacidad humorística (o dramática, aunque sea más improcedente) con plena apoteosis espiritual y fílmica magnetizada por esa industria desconocida llamada Bollywood.
Por eso, os propongo un concurso.
Elaborad vuestra secuencia subtitulada, dejáis la dirección de vuestra ‘minipelícula’ en los comentarios del Abismo. De entre todos, yo mismo haré una selección con los tres mejores. De estos tres vosotros mismos votaréis el que más os guste. El ganador, se llevará a una estupenda camiseta de ‘El límite’ que recibirá por correo como regalo de estas Navidades.
¿Qué os parece? Pondremos como fecha tope hasta que desaparezca de los diez post de la página principal del Abismo como último día para inscribir la dirección. Después podréis votar los tres finalistas. No hay límite, así que se pueden enlazar tantas secuencias como queráis.
Yo me lo he pasado como un enano (con perdón de los acondroplásicos) creando tres absurdas secuencias que hasta he titulado y que podéis disfrutar y tomar como ejemplo.
Probad vosotros y participad en este innecesario y seguro que desértico concurso.

Pésimo comienzo del programa de Pepe Navarro

Tampoco voy a explayarme mucho. Aunque conociendo mi divagación caligráfica será difícil.
Vale, sí, Pepe Navarro regresó, estrenó su ‘Ruffus & Navarro Unplugged’ y ha vuelto a encabezar las cotas de audiencia varios años después de su último éxito televisivo. Y lo ha logrado con una media del 20,4% de cuota de pantalla. Nada menos que 1,7 millones de espectadores siguieron la apertura de un ‘late night’ que derivó en algo escandalosamente nefasto.
Una recompensa, el de la máxima audiencia, que dejó uno de los peores programas emitidos en franja horaria nocturna vistos en mucho tiempo. Ni siquiera El Gran Wyoming y su desastroso arranque hace un año pueden equipararse a este bochornoso espectáculo ofrecido por un marchitado presentador incapaz de convidar a un presentable producto que atisbe ni siquiera una promisoria progresión. Pepe Navarro apareció tras unos créditos que recuperaban la sensual figura de una bailarina contorneándose en la sombra. Era el primer indicio de tópico ‘navarresco’. Pero lo peor estaba por llegar, cristalizado en el conjunto de un show sin gracia, carente de espíritu ni ganas, el veterano ‘showman’ se percibió en todo momento negligente con los contenidos, apático en su actitud y displicente con su estreno. Tras un chiste absurdo de una ‘casette’ y unos bolígrafos, empezó el pretencioso conato de reportajes en profundidad, tan vacuos como triviales, trasncendentalizando en el primero de ellos sobre los peligros de la Viagra ilegal con una colaboradora incapaz de decir tres palabras sin equivocarse (y muy fea, todo hay que decirlo).
Después llegaría lo que viene siendo habitual en la cadena pública: imágenes para el recuerdo del genial archivo de TVE. Otro tópico que descubre la carencia de ideas de los paupérrimos guionistas (si es que los hay) de este programa. Tras esto, llegaría la sosa entrevista a Joaquín Cortés y su actuación, un reportaje con cierta gracia sobre los distintos tipos de familia (a destacar una gorda horrorosa que vivía con su marido Navarrete y su amante Dionisio), estúpidas encuestas en la calle sobre preguntas varias sin interés alguno o la bochornosa sección de Rosa García Caro sobre sexo. Nada nuevo, todo anticuado y mohoso. Morralla de relleno en un espacio sin ideas.
Vale que Papelu (Carlos Iglesias), Crispín Klander (Florentino Fernández –uno de los mejores humoristas de este país-), Rambo (Santiago Urrialde) e Igor (Ferrán Botifoll) devolvieron la nostalgia de aquél ‘Mississippi’ que algunos recordamos con cierta admiración, incluso revitalizando con sus ‘gags’ el programa, pero fue un momento efímero, pasajero. Y más sabiendo que sólo ha sido colaboración de un día. La presentación de sus nuevos colaboradores fue el momento más ignominioso a la inteligencia del espectador; un personaje sucedáneo de Pikachu vestido de rosa, la insoportable Mary Nueva ésa, bisoña gilipollas insoportable con voz de pito y un fulano que simula estar ahoracado que da su opinión (que ni la rata apestosa con la voz de Moncho Alpuente del programa de Guayo) fueron el aciago colofón de una noche para olvidar. Más que un programa de Navarro, parecía uno de José Luis Moreno, sólo que ‘Noche de fiesta’ era mucho más honesto que esta porquería catódica.
Mal ha empezado navarro. Y uno, como espectador, ya está cansado de dar oportunidades, por lo que ayer la opción más sensata era pasarse a ver a Pablo Carbonell entrevistado en ‘Noche Hache’ o al Neng de Castefa en Egipto en un ‘Buenafuente’ que, al lado del programa de Navarro, parece una odisea de calidad televisiva.

martes, noviembre 29, 2005

Ha llegado la noche de... Pepe Navarro

Esta noche es noche de estreno.
Por fin se desvelará el as bajo la manga que guardaba TVE tras el lanzamiento de Cuatro (que se ha desinflado por su falta de calidad). Esta noche es el esperado estreno del polémico ‘Ruffus & Navarro Unplugged’, que es cómo se llama definitivamente el programa que Pepe Navarro. Un ‘late night’ que viene a competir directamente contra ‘Buenafuente’, la reciente ‘Noche Hache’, así como con la ficción de Telecinco.
Navarro es perro viejo. Su ya clásico ‘Esta noche cruzamos el Mississippi’ fue líder indiscutible, hasta que perdió su jerarquía en detrimento de Sardá y su lenta pero progresiva decadencia gangrenada en la exangüe ‘Crónicas Marcianas’. ‘La sonrisa del Pelícano’, ‘La Vía Navarro’ y la tercera edición de ‘Gran Hermano’ fueron sólo prototipos laborales de trabajos alimenticios, de formulismos autoimpuestos que Navarro supo ennoblecer con su agresiva profesionalidad y fuerza expositiva. Y lo más importante, Navarro es grande, amigos. No hay que olvidar que fue él quien redefinió los programas nocturnos (anglosajonizados al término de ‘Late night’), quien importó el contexto de divertimento catódico de los siempre innovadores norteamericanos.
Aunque también hay que inquirir en la efímera caducidad de todo aquello que se estrena en televisión. Hoy en día, lamentablemente, todo se pasa de moda enseguida. Según el veterano periodista, el esperado ‘Ruffus & Navarro Unplugged’ intentará llevar a cabo un nuevo formato que será, según sus palabras, “divertido, con mucho ritmo y que vivirá de la actualidad”. La gran promesa es que será un programa sin estructura fija, revitalizando aquélla anarquía de contenidos del Mississippi. En cualquier caso, el avance de secciones que brindarán la oportunidad a los nuevos talentos con una competición musical y un concurso literario, no huelen nada bien.
Habrá que ver esta semana cómo se desenvuelve en el marasmo de la eficaz monotonía seguida por sus competidores. Habrá que ver si toda esa crítica y presión sufrida por parte de los sindicatos o de la libertad de realizar el programa en un plató fuera de las instalaciones de la cadena pública le pasarán factura. Todavía está muy reciente el batacazo de ‘La azotea de Wyoming’ o del costoso fracaso de ‘Las cerezas’ de Julia Otero. De momento, esta noche, la jugada le saldrá redonda, apostando por lo seguro, ya que el primer ‘Ruffus & Navarro Unplugged’ contará con mitológicos personajes de anteriores proyectos de Navarro como Lucas Grijander, Rambo, Pepelu, Igor, Krispin Klander…
El desafío llegará a partir de mañana y en sucesivas ediciones. Es entonces cuando podremos juzgar con criterio establecido.
De momento, esta noche, de 23.30 a 01.30 horas tendremos que sintonizar la Primera y esperar a lo que nos depara la controvertida personalidad de uno de los demiurgos catódicos más importante de la historia de la televisión española.

lunes, noviembre 28, 2005

El malo de 'Spiderman 3'

Así luce Thomas Haden Church como Flint Marko (más conocido como Sandman) en la nueva entrega de 'Spiderman', que dirige de nuevo Sam Raimi.

Entrevista exclusiva: ÁLEX DE LA IGLESIA

“La comedia y el terror comparten los mismos mecanismos”
Entrevista a Álex de la Iglesia en un encuentro que tuvo lugar en el Festival de Sitges, donde el cineasta recibió un homenaje por su excelente carrera.
Álex de la Iglesia ha conseguido colocarse en una esfera equidistante a los autores de su generación, pero alejado de los preceptos que debilitan al actual cine español. Llamado desde su debut a redefinir el futuro de nuestro cine, el cineasta vasco ha hecho de su propia evolución un estilo elaborado con un magistral fárrago de la mejor tradición del cine clásico y moderno, el cómic, la aventura, el humor negro y la inteligente regeneración de materiales culturales en una explotación de géneros populares que ha sabido conectar con un gran número de espectadores que le consideran un rebelde inconformista. Un director que ha sabido convertirse en un analista de la condición humana más rastrera, a medio camino entre la acrimonia y la nostalgia.
Con una filosofía violenta y un talento narrativo diligente que le permite ser el único cineasta español en poder hacer del espectáculo puro arte, Álex de la Iglesia acaba de ser nominado al premio al mejor director europeo por su película ‘Crimen ferpecto’. En febrero estrenará en televisión ‘La habitación del niño’, un telefilme que se incluye en la serie de películas ‘Historias para no dormir’, siguiendo la estela nostálgica que ha recuperado Filmax como homenaje a Chicho Ibáñez Serrador. El humor, el terror y su influencia sobre la narrativa son los elementos que centran esta entrevista mantenida con el director de ‘El día de la Bestia’ durante el pasado Festival Internacional de cine fantástico de Catalunya en Sitges, donde fue premiado con ‘La máquina del tiempo’, galardón que supuso un merecido homenaje al que es el mejor director del cine español en la actualidad.
- ¿Por qué no has estrenado en el festival ‘La habitación del niño’?
La iba a traer pero me entró el pánico escénico (y nunca mejor dicho). Es una película dirigida para televisión y proyectada en cine hubiera resultado un poco extraña. Tengo la sensación de que se vería mal. Sin embargo, estoy muy contento con el resultado y es curioso porque la gente me dice que si no me gusta cómo me ha quedado. Y no es nada de eso. Es fantástica. Javier Gutiérrez y Leonor Watling están sensacionales y considero que es muy divertida y que gustará mucho a la gente. Pero habrá que esperar a febrero para verla en la tele, que es donde se tiene que ver.
- ¿Cómo surge el proyecto de hacer una película de terror de género convertida en un telefilme?
Pues sencillamente nos llamaron a Jorge Guerricaecheverría y a mí de Filmax para ver si estábamos interesados en escribir algo para el proyecto que tenía en mente Chicho y nos pusimos a ello. Así de fácil.
- ¿Puedes adelantarnos algo?
Es la historia de un joven matrimonio que se traslada junto a su hijo recién nacido a una casa antigua en la que empiezan a pasar cosas extrañas, como voces y presencias y la tensión aumenta, provocando cambios en su vida que impulsan situaciones terroríficas. Es algo que siempre he querido hacer: una historia de terror con mansión siniestra incluida, aunque sin monstruos.
- Antes has dicho que la película es divertida. Pero 'La habitación del niño’ es género puro ¿no?
Sí, por supuesto. Es terror puro y duro, ‘hard genre’.
- ¿El hecho de que tengas dos hijas pequeñas ha sido un factor fundamental a la hora de escribir esta película?
Totalmente. Cuando tienes un hijo todo cambia, porque existe una responsabilidad brutal. Si eres soltero y oyes un ruido, puedes decir “si pasa algo, puedo salir por la ventana o hacer frente a lo que sea”. Cuando eres padre, todo se complica. Piensas en las niñas, en tu mujer, en qué hacer por salvaguardar tu familia. Por eso, cuando la escribimos no dejamos espacio para el humor. Todo es dramático. Aunque si te das cuenta tener miedo a que te atraquen en casa, por ejemplo, es también algo ridículo. Pero sucede. Un compañero de trabajo del personaje de Javier Gutiérrez que interpreta Manuel Tallafé se ríe de él porque cree que todo se soluciona poniendo una alarma. Y encima le mete miedo asegurando que si alguien quiere hacerte daño en tu casa no hay alarmas que valgan.
- En tus películas siempre ha habido un trasfondo de terror que ha jugado con otros géneros como el ‘thriller’ y sobre todo la comedia. Sin embargo ¿cuál es el cambio más importante a la hora de abordar una película de terror serio y sin concesiones al humor?
‘La habitación del niño’ ha supuesto un cambio, por supuesto. Ha sido extraño, porque hay veces que estás escribiendo y te avergüenzas de tomártelo muy en serio y por eso existe una especie de metalenguaje bastante gilipollas. Sin embargo, por otro lado, la historia que se cuenta es muy real, habla del miedo que puede darse en cualquier circunstancia, que aparece en cualquier ámbito, en cualquier momento. Es una historia cotidiana en la que, repentinamente, comienzan unas voces que desbarajustan la paz de cualquiera. A mí me acojonaría, vamos. Y creo que al público también, porque se identificará con los personajes.
- ¿Qué es lo que tiene que incluir una película para aterrorizar?
Es una pregunta difícil. En realidad no lo sé. Yo siempre he creído que existe un mecanismo y unas proporciones matemáticas que hacen que tanto el chiste como el miedo funcionen y enganchen al espectador o, por el contrario, resulten espantosos, según estén construidos. Todo tiene que ver con una gramática de proporciones. Por ejemplo, un ‘gag’ nunca funciona en primer plano. Si dos personas hablan cerca de cámara y en el fondo de plano otros dos se están dando una paliza, eso funciona. Cuanto más alejado esté el efecto cómico, más funciona. Y no sé porqué razón.
- Es decir, que se requiere al espectador como cómplice.
Absolutamente. La recepción, la forma de recibir el impacto es vital tanto en la comedia como en el terror. Ambos géneros son muy parecidos en ese sentido. Dependen los dos de una respuesta automática. Tú ves un ‘gag’ y te ríes, pero no lo piensas. Es algo que surge y que provoca la carcajada. No es racional, es un acto instintivo. Lo mismo sucede con el terror. Has ido preparando psicológicamente al espectador para ese momento de terror, ya sea con susto o no. Como en el cumpleaños de los niños en Brasil de ‘Señales’, de Shyamalan, que ves cruzar el extraterrestre y ¡Pum! funciona. Sin embargo, en el drama, en ‘Mar adentro’, ‘Los mejores años de nuestra vida’… conlleva un proceso en el que el director te va convenciendo, te lleva por dónde él quiere en la historia. Es más fácil. Pero en el terror no, porque aunque existe un clima para que se active el miedo, también hay un componente de cotidianidad mezclado con algún efecto que, de repente, sorprenda y acojone. Algo bastante surreal.
- Pero qué es más difícil que tenga éxito ¿Una comedia o una de terror?
Yo, sinceramente, creo que es más difícil hacer una buena comedia. Como espectador hace mucho que no me río con ganas. Así que con que un filme tenga un buen ‘gag’, ya me vale. Por ejemplo, ‘Zoolander’ no es la cumbre de la comedia, pero tiene momentos excelentes. En conjunto no funciona, pero esa mirada de ‘Acero azul’ o el momento en que los gays mueren glorificando el absurdo rociándose con surtidores de gasolina como si fueran mangueras de agua a modo de ‘spot’ comercial es lo mejor del mundo ¿Que luego la película no es buena? Pues qué le vamos a hacer.
- Pero si al menos es divertida, ya vale la pena ¿no?
Exacto. Nosotros no somos Mirito Torreiro, que es un profesional que se dedica a buscar la perfección en las películas. Nosotros no somos críticos, somos espectadores. Vamos a disfrutar de la vida. Es como si dijéramos “no follamos hasta que no encontremos a la mujer perfecta, hasta que no encuentre a una tía con las tetas exactamente como a mí me gustan, con la mirada como a mí me gusta y encima que sea simpática y me hable de cómics de Richard Corben, a la vez me hable del Renacimiento y me cuente un chiste buenísimo mientras cocina una lubina deliciosa”. Pero “¡vete a tomar culo! Así no vas a follar jamás”. Hay que disfrutar de las cosas. Posiblemente pasarán por tu vida mujeres que no son el ideal marcado, pero si no aprovechas las ocasiones de divertirte, te vas a perder grandes momentos. Y eso es importante. Pero, volviendo a los mecanismos del terror y del humor, lo que no entiendo es porque se publican tantos libros sobre la influencia trascendental de Dreyer y no se publica uno sobre por qué son tan graciosos los hermanos Marx. Casi no hay libros del funcionamiento de la comedia, de los entresijos analíticos de por qué se activa el humor.
- Bueno, está ‘La Risa’, de Bergson
Pero poco más. Se considera un género menor. Hay un elemento de observación brutal. Como un trasfondo científico de prueba y error. Lo mecánico de la risa. Por ejemplo, Chaplin, Buster Keaton, el Gordo y el Flaco... Todos ellos sabían muy bien cuáles debían ser los movimientos que hacían en cada instante. La impresión de recibir un impacto de una tarta en la cara o también sucede con un diálogo especifico, cuando tú repites una palabra y se convierte en un ‘running gag’. Eso es un elemento apasionante... (Hace una pausa) Creo que me está yendo la olla.
- No, hombre, pero la gracia de la entrevista estaba en hablar de terror.
Ya, pero date cuenta de que es que el humor es igual. Por ejemplo hay un momento terrible en el cine que es el “Johnny, Johnny ¿dónde estás Johnny?”. Esto es: hay una chica que va por un pasillo que va diciendo “¿Johnny?... Johnny ¿dónde estás Johnny?” entonces, de pronto, descorre una cortina y salta un gato. Hay un susto evidente. En ése instante se gira y, súbitamente, aparece un enorme cuchillo y muere con un grito terrible ¿Cuál es el motivo de que hace más de tres décadas el cine de terror esté invadido por momentos del “Puto Johnny”? ‘Alien’ tiene momento “Johnny”; ‘Halloween’, todas las pelis ‘gore’, ‘El sexto sentido’… Hasta ‘Los Otros’, que para colmo está subrayado con un piano. Es espantoso.
- En varias ocasiones has apuntado a Chicho como uno de tus referentes e ‘Historias para no dormir’ como un clásico insustituible en la historia catódica ¿Qué destacarías de Chicho Ibáñez Serrador? ¿Hay algún episodio de la serie que recuerdes que te impactara especialmente?
Siempre he dicho que Chicho es como Rod Sterling (el creador de ‘Twilight Zone’), pero aún más sádico, mucho más arriesgado y brillante. Es cierto que siempre ha sido una referencia. Recuerdo de ‘Historias para no dormir’ un capítulo titulado ‘La garra’, que daba un miedo de la hostia. Pero en general tenía varios de ellos muy buenos. ‘Historias…’ ha sido una serie imprescindible. Creo que el mismo Chicho es un tipo fundamental en la historia del cine. ‘¿Quién puede matar a un niño?’ es una película que se podría estrenar ahora, sin más. ‘La residencia’ es también una película primordial que está filmada como nadie podría rodarla ahora mismo.
- ¿Cuál es la diferencia entre rodar en cine y televisión? ¿En qué varia?
No existen muchas diferencias. Pero la metodología es distinta, ya que en vez de rodarla en diez semanas, que es lo que suele durar una producción de cine, se ha hecho en cuatro. La forma es diferente, más rápida, con otro estilo más guerrillero, de un modo inmediato, filmando plano y contraplano al mismo tiempo. A veces en la misma toma hacíamos el general, el ‘over the shoulder’ y demás. Y la verdad es que queda muy bien.
- Es tu primera incursión en la televisión. Estamos en un momento en el parece que todo lo que huele a televisión hecha en España parece que está de moda; ‘sitcoms’, series dramáticas, de misterio, telefilmes… Lo español en la tele está de moda.
(Interrumpiendo) Qué aburrido ¿no?
- Pues sí, pero… ¿Crees que en este momento se hubieran podido sacar adelante ‘Hospital Psiquiátrico’ y 'Proyecto F.R.I.K.’, aquellos proyectos para televisión que intentasteis lanzar hace una década?
No. Y creo que hubiera sido un fracaso total, porque la tele tiene unas normas muy rígidas que están sometidas a lo que dicte la parrilla. Era algo parecido a ‘Young Ones’, que el otro día volví a ver en DVD y pensé “joder, estos sí que estaban locos”. Es la tele que a mí me gustaría ver como espectador, pero que en España es imposible porque es un modelo inalcanzable ¿Una serie enloquecida y absurda que dure veinte minutos? No te lo acepta ni Dios.
- …¿Y hay alguna serie de la tele que te haya enganchado últimamente?
(Pensando largamente) Ummm… ‘24’. Me tuvo en vilo durante varios capítulos, estuve abducido porque la considero fascinante. Pero luego me perdí y la dejé de ver. Tampoco sigo mucho la tele.
- ¿Cuál va a ser tu próximo proyecto?
Se llama ‘Los crímenes de Oxford’, que es una adaptación de la novela del argentino Guillermo Martínez. Gerardo Herrero me lo propuso y le dije que sí. Trata sobre un chaval que viaja a Oxford a estudiar matemáticas y empieza a investigar un asesinato que se ha cometido donde él vive y utiliza la teoría matemática como clave para su investigación. Un ‘thriller’ muy entretenido que supone además de mi segunda adaptación de una novela, una nueva oportunidad de rodar en inglés. Ya veremos.
- ¿Y qué hay del ambicioso proyecto llamado ‘Piensa en Disney’ (que antes se titulaba ‘Veo Demonios’)?
Pues es el proyecto que más ilusión me hace en este momento. Pero Dreamworks lo rechazó después de una reunión muy interesante en la que parecía que iba a salir algo prometedor, porque estaban muy interesados en ella. Lamentablemente se volvieron a reunir y el mismísimo "Boss" (se refiere a Steven Spielberg) lo rechazó. En la Fox también me han dicho que no. Una lástima. Pero bueno, ya he estado llorando un rato y se me ha pasado. Estamos esperando a ver qué dice Paramount y si no, acabaremos haciéndolo en España en plan cutre, como siempre.
- ¿Es muy costosa?
No te creas. Tampoco es una película muy costosa de cara a un mercado internacional. Cuesta unos 20 millones de dólares. Tampoco estamos hablando de 50. Pero sería más fácil sacarla si costara ésa cifra pero fuera una película familiar. Eso seguro.
- ¿Puedes avanzarnos de qué va?
Pues es la historia de un tío que tiene un accidente de coche y, de pronto, ve la realidad. Una realidad que está llena de demonios. Un mundo donde conviven las almas en pena torturadas por estos demonios, que se dedican a seducir a los humanos para que hagan maldades y encima consiguiendo entrar en sus cuerpos. Y este pobre hombre lo ve todo, como un cuadro de "El Bosco". Entonces todos piensan que está loco y lo recluyen en un psiquiátrico. Pero cuando sale…
Seguidamente, Álex de la Iglesia empieza a contar el guión entero, de cabo a rabo, con un detallismo inaudito, desglosando cada parte de la trama hasta que se detiene cuando se le advierte que está destripando la película entera.
Él contesta con un tranquilizador: “Qué va… todavía falta el tercer acto”.

sábado, noviembre 26, 2005

SMP (XI): Colgantes Breil o el canalillo de la Green

La descubrimos en ‘Soñadores (The Dreamers)’, de Bernardo Bertolucci, una fábula ‘pseudointelectual’, muy exégeta y nostálgica que evocaba el turbulento Mayo del 68 en Francia, aquélla revolución burguesa y social con ecos ideológicos de Hobbes o Locke, un ejercicio cinéfilo de contextualización que sirvió de homenaje a la juventud de cuatro décadas, a la libertad de pensamiento y sexual descubiertos en la historia de un extraño triángulo compuesto por dos hermanos y un joven norteamericano que emprenden un viaje iniciático en un París de fondo y sus constantes referencias al Séptimo Arte, rodado con los conceptos de la ‘Nouvelle Vague’.
Eva Green, hija de la actriz francesa Marléne Jobert, dejó a propios y extraños con la boca abierta. Aunque en ‘El Reino de los Cielos’, su participación se ceñía a mirar hacia el horizonte con expresión y postura de cierta trascendencia en un entorno de vacuidad absurda, Green tiene cualidades interpretativas bastantes prometedoras.
El pequeño gran Fermín Martínez encontró una lúcida definición para describir sus protuberantes atributos mostrados en todo su esplendor en la cinta de Bertolucci, donde ostentó su poderío, despojada de ropa en varias secuencias, con un adjetivo memorable: “Descomunales y preciosas tetas con pezones tipo María Fontaneda”.
Todo esto, sin ninguna trascendencia intelectual (como casi todo lo que aparece aquí), viene a cuento porque últimamente la podemos ver en el ‘spot’ de Breil, que podéis ver en los reencontrados videoposts del Abismo.
Espero que disfrutéis de ése inabordable canalillo de la Green (porque con esa soberanía mamaria cualquiera se fija en el colgante) con la avidez lujuriosa que implora la belleza de esta actriz.

viernes, noviembre 25, 2005

"Dar cera, pulir cera"

Hoy nos hemos enterado de la muerte del ‘sensei’ Kesuke Miyagi, el actor Pat Morita, a los 73 años, inscrito en la reciente historia del cine moderno casi exclusivamente como el especulativo profesor de ‘Karate Kid’, un entrañable personaje aficionado a inmovilizar moscas con palillos, los rollitos de primavera, bruñir la cera de los coches e ir por ahí adiestrando a timoratos chavalines y pardillos con problemas de falta de carácter con aquélla patada ‘yop chagi’, la mítica hostia que se gestaba con una inolvidable disposición de garza o de gaviota.
Descanse en paz.

'McGuffin', de Juanma Pachón: Regreso a los 80

“¡Qué horror! ¡Esto parece el puto Spielberg!”, gritó indignado un estólido voceras que estaba sentado detrás de mí. Con tono desagradable y altamente indignado, el lamentable personaje anónimo abandonó los cines Capitol con una inexplicable irritación, debido a que la brillantez de ‘McGuffin’, de Juanma Pachón le había dejado indeferente. Algo inexplicable, porque estaba sentado al lado de Antonio Molero y, por lo que intuí, algo tenía que ver con esa pedrada al intelecto que supone el luctuoso cortometraje titulado ‘Teki’, de Alberto Esteban, un experimento de fondo digital tan vacío y espantoso como nulo en su pretenciosa búsqueda de algo de comedia y que cuenta con un elenco de lo más espectacular. Lo que no sabía el muy estúpido es que había dado con la clave para entender el porqué de este fabuloso cortometraje: ‘McGuffin’ es un homenaje a todo ese tipo de cine que marcó una generación nacida de la influencia y apadrinamiento de George Lucas o Steven Spielberg, en la definición de cine comercial de los 80 que siguieron Richard Donner, John Landis, Joe Dante, Lewis Teague o Robert Zemeckis.
‘McGuffin’ es intrascendente, no pretende contar una gran historia, ni profundizar con ningún tipo de introspección con moraleja, ni siquiera aspira a una notabilidad dignataria de recordarlo como una obra de culto (aunque lo vaya a ser). ‘McGuffin’ es, simplemente, diversión, un sumo ejercicio de espectáculo y visualidad, de taumaturgia y fascinación abrigada en la nostalgia del cine al que homenajea. Pocas veces se ha visto a un director rodar un corto de este calibre, un trabajo saturado de persecuciones, de peleas, de ritmo desenfrenado, sin tener que recurrir a una determinación lógica de los elementos que en él aparecen. Es entretenimiento eficaz que tiene su mejor arma en el guión escrito por Mikel Alvariño, desprovisto de cualquier pretensión. El mejor adjetivo que califica este trabajo de Pachón es “honestidad”. Una honestidad que nunca abandona el sentido genérico al que alude en todo momento el cortometraje. Un corto de aventuras, de romance dulzón y utópico con toques de humor que se fusionan en una extraña amalgama de cine negro fuertemente infantilizado y algo arquetípico, pero sin eludir la violencia. Todo funciona a la perfección.
El trabajo de Pachón es un engranaje que recoge la máxima del espectáculo, de la coreografía en escenas frenéticas de persecuciones sin un respiro para el espectador que, si sabe entrar en el juego de esta recomendable pieza, disfrutará como nunca y sin prejuicios. A pesar de algún tiempo muerto que desestabiliza el conjunto, alguna reiteración escénica o verbal y de varios planos desenfocados con inoportuna negligencia, toda la odisea se formula con ingenuidad a través de una historia que es presentada como mera excusa (como bien apunta su descriptivo título) para ejercitar un trabajo de dirección abrumante, sostenido por una ilusión que contagia, llena de referencias a películas que marcaron la infancia de esa quinta a la que está dirigida este corto, buscando (y consiguiendo) la identificación entusiasta de todo aquel que cae en las redes de su maravilloso y entrañable concepto y significado.
Pocas veces se podrá ver una pieza corta que evoque tantas emociones empero de sus errores o trabas. No importan sus deslices, descuidos o que algún actor no esté muy inspirado... Importa la magia vibrante y diáfana intención lúdica. Importa su impresionante música incidental, la sublimación de un recuerdo memorable, de un cine que ya no se hace. ‘McGuffin’ es un corto imprescindible, amigos.

jueves, noviembre 24, 2005

Review 'The Nun (La Monja)'

Bochornoso delirio terrorífico
‘La monja’ es una de las peores películas españolas de los últimos años que, vista como comedia, incluso puede ser divertida debido a lo vergonzoso del filme.
Luis de la Madrid empezó trabajando para Filmax como editor hace bastantes años. Su reconocimiento llegaría con la película de éxito de Jaume Balagueró ‘Los sin nombre’. Desde entonces ha permanecido vinculado a la productora creada por Julio Fernández y Brian Yuzna, la Fantastic Factory. De la Madrid con ello se ha labrado un sólido nombre dentro del mundo del cine gracias a sus montajes en películas de renombre como ‘El espinazo del diablo’, de Guillermo del Toro, ‘Darkness’ también de Balagueró y más recientemente, la internacional ‘El maquinista’ de Brad Anderson.
Para su debut cinematográfico como cineasta, De la Madrid ha escrito y dirigido ‘La monja’, ambiciosa producción de terror que se engloba dentro de la línea de cine fantástico que propugna la Fantastic Factory. La historia es la siguiente: la noche de su graduación, Eva presencia como su madre muere en extrañas circunstancias. Convencida que ha sido asesinada, decide investigar. Pronto descubrirá que antiguas compañeras del internado de su madre en España están muriendo también de forma misteriosa. Acompañada por sus amiguetes, Eva viaja a Barcelona para averiguar lo que está sucediendo. Allí, además de tontear con un guapo seminarista, Eva descubrirá que es la única que puede acabar con la oscura leyenda que rodea a las antiguas alumnas, pues la razón es una presencia fantasmal que está íntimamente ligada a su propia existencia (vamos, que es ella misma). Este es el argumento de una película que destaca entre las demás producciones españolas. Y no por su calidad, si no todo lo contrario.
Es paradójico que De la Madrid defina su horrorosa (y no el sentido genérico) primera película diciendo: “Es una de estas historias que reúne todos los ingredientes para los fans del fantástico y del horror, con vocación de entretener al máximo al público. Tiene una trama muy sólida, que no solo cumple los requisitos propios de un relato de estas características, si no que se permite ciertos guiños y sorpresas que la convierten en una historia muy original”. Hay que ser farsante y embaucador para exponer de esta manera ‘La monja’, cuando uno presenta una de las peores películas que se han visto en los últimos años del apático cine español moderno (no se había visto algo tan tremebundo desde ‘Stranded (Naúfragos)’, de María Lidón –curiosamente, montada también por De La Madrid-). Una cinta que no tiene adjetivos críticos, ni calificativos negativos, ya que estamos ante un auténtico ultraje a la inteligencia del espectador. ‘La monja’ es un improperio, una tomadura de pelo en toda regla, apoyada en un guión que no es ni siquiera reiterativo de los tópicos del género, ni siquiera aburrido (ya que visto como comedia, incluso es divertido –algo tiene a su favor-), sino que expele una necedad insultante, con una historia plagada de pertinaces oquedades y paridas varias, saturado de estulticia, con un progreso narrativo inexistente que hacen de este vejatorio filme el mayor despropósito que se haya visto en mucho tiempo.
Es imposible imaginar a alguien escribiendo un guión de semejante incoherencia, presentándolo a una productora y, no sólo eso, sino siendo producido y distribuido. Es vergonzoso (como ejemplo de muchos), que para De La Madrid sea normal que en una película de terror todo el mundo pueda llevar en su bolso un arpón de pesca o dilucidar en función de los nulos puntos de giro. La teoría del ‘todovalismo’ elevada a la máxima potencia. Pocas veces uno, como público, se puede sentir tan menospreciado por un director. Eso sí, la fotografía de David Carretero aporta al filme una más que digna atmósfera (hay que reconocer que el ambiente visual es inmejorable) que infiere el cuidado necesario para que esta producción esté, sólo visualmente, muy por encima de la media de lo que estamos acostumbrados a ver en nuestro cine. Pero no es suficiente. Para colmo, los intérpretes, en parte considerados prestigiosos (caso de Natalia Dicenta, por poner un caso), están espantosos. Empezando por la guapa de turno que nos somete a su actoral tortura siendo la protagonista total, Anita Briem, una actriz de imborrable gesto hierático que acaba desconcertando y terminando con el descalabro interpretativo de Belén Blanco, Manu Fullola, Tete Delgado u Oriana Bonet que, en su versión original, no hacen más que hacer el ridículo con su impostado y desacertado acento inglés. Tan sólo, curiosamente, Cristina Piaget parece salvarse de tan bochornoso espectáculo. ‘La monja’ es un auténtico y desastroso delirio como pocos.
Miguel Á. Refoyo © 2005

Presencia de lujo en Salamanca

Con motivo del rodaje ‘Los fantasmas de Goya’, de Milos Forman, ayer, hoy y mañana, Natalie Portman rueda en esta ciudad seis escenas de la película que se filman en Salamanca y que hoy acoge a Javier Bardem. Cualquiera aguanta ahora a los salmantinos. Por cierto, no he tenido tiempo de bajar a ver nada. Tampoco quiero encontrarme con algún auxilar del equipo dirección creyéndose alguien por tener un 'walkie' de la mano y la seguridad de formar parte fundamental de una superproducción. Ya veremos el resultado de este tipo de co-producciones que suelen ser un fracaso.

miércoles, noviembre 23, 2005

El inquietante arte de Agatha Katzensprung

La ocre oscuridad de un silencio que no necesita de palabras ni descripciones, sumida en una penumbra de tenue irisación que surge de una mirada transversal a una realidad fotografiada y retocada con elegante lirismo.
Un inquietante esteticismo manifestado en la actividad detenida por el objetivo de una cámara.
Este es el extraño y apasionante mundo visual de la alemana Agatha Katzensprung.
Todo un hallazgo.

Próximamente en el Abismo

El próximo lunes, día 28 de noviembre, en este espacio de incoherencia metodológica, aparecerá una extensa y exclusiva entrevista con Álex de la Iglesia, mantenida durante el pasado Festival Internacional de Cinema de Catalalunya (Sitges).
En ella, se profundizará en el terror y el humor como mecanismos narrativos, así como diversas obsesiones genéricas que centrarán esta conversación con una fascinante visión perceptiva, la de un director que ha pasado al cine español con letras de oro y donde no faltará un avance del telefilme ‘La habitación del niño’ y algunos proyectos de este demiúrgico cineasta como ‘Los crímenes de Oxford’ o del guión ‘Piensa en Disney’ (antes titulado ‘Veo Demonios’).

martes, noviembre 22, 2005

¡Qué grande es el programa de Garci!

Ayer por la noche, sin ganas de ver ningún ‘late night’, ni programa cultural, ni idiotizante o debates políticos de menos de un minuto, volví a revisar ‘Memento’, de Christopher Nolan, que pudimos ver en un pase que se ofreció en el imprescindible programa de José Luis Garci ‘¡Qué grande es el cine!’, extraña convocatoria de una película bastante reciente en un programa muy dado al debate exegeta y erudito de añejos y trascendentales clásicos.
No voy a inquirir de nuevo en la laberíntica estructura de la obra de Nolan, ni a abordar otra vez esta soberbia muestra del ‘maze-cinema’ de cronología inversa. Eso ya lo hice en la crítica aparecida en el Abismo. Es mejor y más fructífero analizar el divertido ejercicio de análisis y evaluación del filme que se marcaron Garci y sus contertulios. Rápidamente se fraguaron dos imprecisos bandos; los que sabían cómo funciona ‘Memento’ (Oti Rodríguez Merchante–que dio ejemplo de cognición acerca del filme- y un dubitativo Torres Dulce –ambiguo pero resolutivo-) y los que no se habían enterado muy bien de la articulación invertida, del ‘rewind’ argumental del filme (José Luis Garci y ese accidental animador que es Antonio Giménez-Rico).
Durante unos instantes Oti fue patentizando las procedencias y consecuencias de la cinta, señalando el porqué de los recuerdos súbitamente borrados, de la realidad transformada, evidenciando una comprensión exacta de la finalidad experimental de los puntos de giros retroactivos que el cineasta impone a la lógica narrativa clásica, dando lapidarias claves para entender el significado de la película. Torres Dulce también esclareció algunas con su habitual elocuencia, pero poniendo siempre en tela de juicio la ambigua regresión de la historia.
Lo más bufenesco, como siempre, llegó con las intervenciones del charlatán Giménez-Rico y sus antológicas frases que vienen siendo habitual en sus autocomplacientes dislates asumidos como erudición de tercera. El hombre que llama “Pepsy” al personaje de Jodie Foster en ‘Taxi Driver’ exhortó varias veces en contra de ‘Memento’, oponiéndose a que Nolan hubiera bordado un puzzle interactivo donde las piezas encajan finalmente en un minucioso rompecabezas, haciendo hincapié en que todo era un sortilegio intrascendente donde sólo prima el impacto visual y no importa el narrativo. “La historia a este tío le importa un pimiento, ya que todo es un pretexto para crear un clima desasosegante”, decía todo convencido el director de ‘Las Ratas’. Una disertación tan baladí como habitual, ya que invoca al recurso atmosférico y ambiental cuando no entiende muy bien una película. Mientras Oti seguía ofreciendo evidentes indicios de discernimiento hacia los postulados intencionales de ‘Memento’ en constante oposición con sus compañeros de debate, la cosa se les empezó a ir de las manos. Torres Dulce aludía a las trampas de guión (que las hay), Giménez-Rico persistía en su nula astucia ambiental y mediocres subterfugios intelectuales y Garci terminó perdiéndose ante tanto dato.
Fue entonces cuando el ex de Cayetana Guillén-Cuervo sentenció con una pregunta que tanto él como su mal informado adlátere necesitaban hacer: “Pero vamos a ver ¿entonces qué pasa en la película?”, inquirió Garci. Y llegó un momento magistral. A medio debate, entre todos fueron poco a poco componiendo la película por los testimonios que iba brindando Oti . “A ver que me entere. Este señor está casado y tiene una mujer que ha sido violada, pero no la matan y él recibe un golpe que le deja amnésico… ¿Y el policía?”, preguntaba curioso Garci. Comenzó así una esperpéntica diatriba sobre el contextos, los tiempos, los efectos, las causas, Sammy Jankis, Natalie, los engaños, la manipulación, los tatuajes recordatorios, la insulina, la preciosa frase de Leonard Shelby (“No me acordaré de olvidarte”) y la persecución del inicio de la película.
Seguidamente, disolutos en su pérdida, todos menos Oti empezaron a desvariar en su propia omnisciencia fílmica, desgranando ‘Marienbad’, de Alain Resnais, filme que no venía mucho a cuento, pero del que Torres Dulce, Rico y sobre todo Garci sabían más que del filme que acabaron de ver. Para apuntillar tan brillante (y porqué no decirlo entretenida) noche, la frase de “Sweet Towers” a Oti dejó claro porqué ‘¡Qué grande es el cine!’ debe seguir en su proyección de imperturbables clásicos y no de filmes actuales (por muy clásicos que sean): “Bueno, Oti, tú que estás más metido en el cine moderno ¿no había una película llamada ‘Pi’ con una estructura similar?”. A lo que el crítico de ABC rebatió con un “Ah, sí, el Aronofsky este”. Tras eso, con el programa ya a al deriva, comenzaron a intentar modernizarse departiendo sin mucho atino sobre ‘Insomnio’ (que ni Garci ni Rico habían visto), ‘Batman Begins’ y el ‘Batman’ de Tim Burton con un Giménez–Rico ensimismado en su naufragio especulativo e ignorancia negligente.
Fue otra de esas inolvidables veladas cinematográficas en un programa decano ya en esto del cine. Una noche fantástica.

lunes, noviembre 21, 2005

Especial 'La Guerra de los Mundos' en ZONADVD

Con motivo del lanzamiento de la Edición Especial de ‘La Guerra de los Mundos’, de Steven Spielberg, los eficientes chicos de ZonaDVD ha sacado un sugerente especial con un estupendo despliegue en forma de especial en torno a las adaptaciones de la obra de H.G. Wells en el cine, deteniéndose en este último trabajo hasta el momento del Rey Midas de Hollywood.
La introducción a la imagenería de la obra del autor británico y su alcance en el género literario y cinematográfico es cortesía de un servidor.
El resto del reportaje, comparativas y análisis de los dvd’s están, como es habitual en estos muchachos, a una altura superlativa.
Espero que lo disfrutéis.

SMP (X): Llegan las FLEXIPUTAS

Sé que puede sonar extraño, pero no sé por qué absurda razón fonética durante el spot de Peugeot de las ‘Flexicoutas’ siempre creo entender ‘Flexiputas’.
¿También os pasa a vosotros? ¿Qué clase de neurastenia me asola? ¿Qué me está pasando?
¡¡¡UPDATED!!!
Efectivamente no estamos locos, en el anuncio se dice claramente, como bien dice Carmichael, FLEXIPUTAS. No hay lugar a dudas. Publicidad subversiva en toda regla. Podéis escuchar el mp3 aquí.

viernes, noviembre 18, 2005

Lanzador de cuchillos

Imaginaos, por una casualidad, que, de repente, os sacan a escena en un circo abarrotado hasta la bandera.
Observáis, atónitos, que una bella dama rubia, vestida de cuero y el pelo recogido con horquillas, es acompañada al escenario. Saluda algo temblorosa al público, que jalea vuestro nombre ávido de emociones fuertes. Seguidamente, es sujetada con pretinas a una enorme rueda giratoria de madera.
Con pulso trémulo, sentís que el convulso ambiente requiere de una destreza maestra, ya que en vuestras manos os ponen varios cuchillos que deberéis lanzar con una pericia capaz de proyectar las lancetas hasta rozar su blanca piel, pero sin llegar a tocarla.
Cuando sostenéis el primero, vuestros latidos amplifican su cadencia, en una macabra eufonía que vaticina un desagradable infortunio.
El público enmudece cuando se da cuenta de que no eres más que un inexperto lanzador de cuchillos que está a punto de dejar en manos del destino su futuro en el mundo del espectáculo.
No es un pequeño relato que me he sacado de la manga, es el juego con el llevo enganchado toda la tarde.

Deseo

Dos pieles de mujer, de célebre dulzura, de sutil y fragante femineidad deseable.
Dos ninfas que se confunden y se fusionan, se enredan y se convierten en una sola…
Un deseo venial y utópico a la vez. Dos mujeres casi ilusorias en una imagen de apariencia apócrifa e irreal.
Perversa fantasía de una noche de noviembre.

Regreso al Abismo

Estoy de vuelta.
Ha sido un anodino e improductivo viaje con desengaños de todo tipo; con praxis usureras por parte de algún amigo, poca diversión, imperturbabilidad ascética, imposibilidad de concretar reuniones importantes para futuros proyectos, dolencias varias producidas por el cansancio generado por las largas caminatas madrileñas...
Mi viaje a la capital ha sido un desabrido itinerario de insipidez e indiferencia, redimida sólo por una magistral comida de amigos varios de aficiones cinéfilas comunes, el más que estupendo cortometraje ‘McGuffin’ (del que escribiré en breve -es sencillamente, una maravilla-), el reencuentro con varios genios de nuestro tiempo y la hospitalidad de Quike Santiago en esta destemplada aventura madrileña.
Creo que nunca me había aburrido tanto en Madrid y había traído tan poco que contar.

miércoles, noviembre 16, 2005

Estreno de la Versión 3.0 de 'El Fondo del Abismo'

Hoy estamos de estreno.
Para que en mi ausencia podáis seguir disfrutando de esta absurda weblog, aquí está la Versión 3.0 de ‘El Fondo del Abismo’, la laboriosa sección que ha intentado recoger desde el nacimiento de ‘Un Mundo desde el Abismo’ absolutamente todo lo que pasa por esta vuestra weblog.
La estructura de este nuevo fondo mejora en su totalidad la anticuada versión anterior, haciendo más fácil encontrar cada uno de los textos que ha pasado por una de las weblog más enloquecidas de la ‘blogoesfera’.
Así, todos los artículos, reportajes, críticas, dossieres, crónicas, opiniones y demás glosas salidas de esta enloquecida y desordenada cabeza que tengo se clasifican en apartados para su mejor localización, evitando que se pierdan en archivos mensuales que casi nadie suele visitar.
En esta Versión 3.0 del Fondo podréis encontrar todo ordenado por categorías y acceder a ellos de una manera fácil y cómoda.
Por supuesto, esta nueva versión no hubiese sido posible sin la inestimable ayuda de Myrian, a la que quiero y admiro cada día más.
Espero que disfrutéis de la pequeña historia reciente del Abismo.
Hasta el viernes.

Me ausento del Abismo

Bueno, amigos del Abismo. Me voy.
Me desplazo a Madrid a presenciar el estreno del gran y esperado cortometraje ‘McGuffin’, del inefablemente entrañable Juanma Pachón, con guión de Mikel Alvariño. Mañana, a las 22:30, en el cine Capitol.
Allí estaré hasta el viernes, donde también asistiré a la fiesta de presentación de la 17ª edición del Festival de cine de Peñiscola, que dirige el gran Borja Crespo.
Como veis, me espera mucho estrés debido a esta ardua y extraña afición al buen vivir, la jarana, la actividad social y dipsomaníaca que se dan cita en este tipo de eventos.
Nos vemos el próximo viernes por aquí.
Recordad, hasta entonces, sed felices.

martes, noviembre 15, 2005

Regreso a Palahniuk

Alejado de la lectura y saturado de permanecer sumido en el ostracismo informático que me oprime cada día más debido a tanto ordenador, que estoy empachado, decidí pasarme por la Biblioteca Pública, ese ilustrativo dominio de gnosis educativa inagotable y gratuita (ya que soy un paupérrimo desempleado que no tengo ni para comprarme libros), para volver a sentir un ejemplar literario en mis manos. Que ya iba siendo hora.
No sabía muy bien qué encontrar allí. Iba sin idea preconcebida. Algo clásico, tal vez algo de prosa, igual un poco de filosofía intrascendente, autobiografía, ensayo o libro de carácter cinematográfico… Sin esperarlo, ajeno a mi búsqueda, había un libro que reposaba escondido, disponible, esperándome. En una estantería reposaba recién depositado: ‘Error Humano’, de Chuck Palahniuk. Llegué a casa y lo primero que hice fue empezar a leerlo. Y ha sido introducirme en el destemplado universo de este polémico autor, para captarme como pocos autores lo consiguen actualmente.
Algo tienen los libros de Palahniuk (no hace falta reincidir en que es el autor de ‘El club de la lucha’) que encandilan, tal vez la ácida visceralidad con la que aborda cada tema, la forma en que acomete sus objetivos, con una inclemencia que roza la crueldad, con un verismo descriptivo fuera de lo común, sin espacio para la complacencia del lector, desplegando una ironía cínica y corrosiva. Su propensión al párrafo corto y la proliferación episódica hacia lo conciso aportan a su estilo un dinamismo frenético, donde la intención por simplificar no inhibe sus propósitos narrativos, sino que los potencia con una inmediatez asombrosa.
Indagador del lado más oscuro de la mediocridad con su constante purga ilustrativa del ‘white-trash’ americano, detallando sus derivaciones finiseculares y apoyándose en una característica autodestrucción nihilista, observación minuciosa del materialismo que nos rodea, Palahniuk sigue inmutable en su intención de hacernos sentir la brutalidad y el desahucio emocional que ha traído consigo la asumida pérdida del caduco Sueño Americano. Políticamente incorrecto, somete a examen a diversos estratos de la cada vez más hipócrita sociedad americana influenciado y a la vez distanciado de autores como Thomas Bernhard, Tom Wolfe, Don DeLillo, Gordon Lish, Amy Hempel y en menor medida, Breat Easton Ellis.
Y ahí estoy, inmerso en ‘Error Humano’, un libro de veraz y poderosa impronta que va destacando el iniciático detallismo de testosterona que se ofrece en ese Festival del Testículo de Rock Creek Lodge o la inquisición de la América Profunda procurada en los campos de de maíz de Lind (Washington) con el esperpéntico combate de cosechadoras. Una recopilación de artículos que ya visitó en su momento Guillermo Zapata en 'Casiopea' y que, aunque con retraso (como siempre), también ha tenido su hueco en este espacio desordenado llamado ‘Un Mundo desde el Abismo’, que es, como el mismo Palahniuk señala; comedia, tragedia, luz y oscuridad.

lunes, noviembre 14, 2005

Absurda suma de parecidos (IV)

A la izquierda el logo de la weblog Anedonia.net, a la derecha el ya célebre de CUATROº.
¿Coincidencia, semejanza…? Juzgad vosotros mismos.

Servidor maldito

Durante el día de ayer y parte de hoy, los problemas con mi servidor han sido constantes, una incesante pesadilla que me ha tenido en vilo por sus molestas consecuencias.
A causa de ello, muchas veces el Abismo ha presentado (y seguro que presentará) un aspecto algo lamentable, sin formato, despojado de su habitual semblante gráfico que se sustituye por un arcaico blanco y desestructura debido a que no carga la hoja de estilos definida para esta Versión 3-0, así como algunas de las cajas creadas en flash allí alojadas. Es lo que tiene hacer que tu página ya no dependa casi de Blogger habiéndola emancipado de su poderoso emporio.
Por eso, pido disculpas por las molestias que ello pueda ocasionar. La tecnología e Internet juegan este tipo de malas pasadas.

domingo, noviembre 13, 2005

La calle es mía

Carmen Sevilla, Manolo Escobar, Rocío Jurado, Antonio Banderas, Antonio Burgos, Joey Ramone, los AC/DC… Todos tienen una calle con su nombre.
¿Por qué nosotros no?

sábado, noviembre 12, 2005

Review 'The Devil's Rejects'

Displicente ‘cocktel’ sangriento
Rob Zombie reincide en su temática ‘gore’ para volver a narrar las desventuras de la familia Firefly en una suerte de secuela de ‘La casa de los 1.000 cadáveres’.
El rockero de metal industrial Rob Zombie dejó a un lado su faceta más siniestra en el mundo de la música para probar suerte dentro del mundo del cine sin abandonar esa estética lóbrega y terrorífica que ha caracterizado a este músico. Ya como guionista y director consiguió un inesperado taquillazo con su debut en el género del terror con ‘La casa de los 1000 cadáveres’. Este filme, ahora considerado una película de culto, presentaba a una excéntrica familia, los Firefly, un grupo de reaccionarios psicópatas despiadadamente brutales que se pasaban los días disfrutando del asesinato sistemático y del caos. Zombie fue fiel en esa inspiradora codificación radical que supone el beneplácito de los aficionados a este peculiar tipo de cine pringoso y hemoglobínico. Este reverencial homenaje a los pioneros del gore, Hershell Gordon Lewis y David Friedman, en su propagación del ‘softcore’ e ineluctable ridiculización del ‘redneck’ sureño yanqui y su superioridad frente al ‘hippismo’ de una escarnecida época de estupidez sociocultural amparada en el descubrimiento de nuevas sensaciones, el amor libre y la autonomía intelectual se hizo evidente con esta desequilibrada galería de absurdos personajes que poblaron esta enfermiza visión del patetismo de la América Profunda (incluidos padres, policías y ladrones).
Los Firefly retoman sus andanzas en ‘The Devil’s Rejected’ presentada como una especie de secuela de aquélla, una prolongación de las andanzas de la siniestra familia del ‘psycho-clown’ Spaulding, esta vez con algunos de los miembros supervivientes de la sádica prole; Baby y Otis, el hermano subnormal y la madre que los parió a todos. La trama comienza cuando los Firefly se despiertan una mañana a ritmo de los disparos del Sheriff Wydell (William Forsythe) y un equipo de hombres armados que han rodeado su casa, pero sólo Otis (Bill Moseley) y su hermana, Baby (Sheri Moon Zombie), consiguen escapar ilesos del tiroteo. Escondidos en un motel de mala muerte, los dos hermanos esperan a su padre, el ambulante Capitán Spaulding (Sid Haig), acabando con la vida de cualquiera que se interponga en su camino. Según crece el número de víctimas, el Sheriff Wydell decide tomarse la ley por su cuenta encaminándose hacia un depravado duelo final.
Cierto es que la cinta de Zombie es excesiva (que es lo que se espera de la función por parte de los insaciables ‘gorehounds’) y que ofrece momentos de sadismo en una suerte de reconversión maniquea de posturas encontradas en el género (los buenos son aquí los asesinos sin piedad –personificados todos en el sheriff Wydell- y los malos se descubren de la misma manera en que lo hicieran los ‘Bonnie & Clyde’, de Arthur Penn. Lo cierto es que pese a no dejar indiferente a nadie, el discurso de maldad sangrienta de este rockero metido a cineasta se acaba en seguida. Con largas pausas y vacíos en los que todo es previsible y desvarío sin freno (con momentos brillantes pero en su totalidad tediosos y sin gracia), la acción no parece arrancar nunca, Zombie parece más preocupado de enfocar bien el culo de su señora (la incapaz y lamentable actriz Sherri Moon Zombie) y en buscar planos sofisticados de grúa que en contar una historia que se agota a pesar de su más que interesante subtexto.
Lo que podría haber sido una hábil mezcla de terror a la antigua usanza, humor macabro y suspense, se queda en una sensación de “quiero y no puedo”, de ramplonería fílmica y de olvidable producto de rápido consumo. Sin embargo, lo que sí hay que agradecer a Zombie es que, ya alejado del sentimiento ‘camp’ y surrealista desplegado en su primera película como director, propaga aquí su insolente ímpetu degenerado y pérfido con que se recrea en la ferocidad de sus asesinatos, de su bien llevada atmósfera de demencia criminal y de una resolución cismática en la que el género es recompuesto por su director. ‘The Devil’s Reject’ es un espeluznante retrato de la violencia que no conoce ley, creado por uno de los directores de terror más singulares de nuestros tiempos.
Miguel Á. Refoyo © 2005

viernes, noviembre 11, 2005

No importa que llegue el invierno

Porque han llegado los calcetines de seis metros con la posibilidad de alargarlos y recogerlos según convenga.
La gran incógnita es porqué la chica que hace las veces de modelo se sube a un árbol para lucir estos peculiares escarpines.

jueves, noviembre 10, 2005

Review 'Broken Flowers'

El existencial viaje de un Don Juan caduco
Jim Jarmusch ofrece su mejor trabajo en años con una intimista introspección en la verdad de un aburrido y viejo seductor enfrentado a su pasado.
El cine de Jim Jarmusch, desasido pero a su vez dentro de la esencia independiente del cine contemporáneo, ha tenido siempre como finalidad (buscada o no) un discurso autorreflexivo y cogitabundo que se dilata más allá de la historia que esté contando. Jarmusch está acostumbrado a disertaciones aparentemente vaporosas, pero en realidad cargada de profusa mordacidad y austero sentido consecuente con sus historias. En ‘Broken Flowers’, el cineasta norteamericano se sumerge en un terreno que responde a sus expectativas fílmicas, ya que a pesar de tratarse comedia agridulce, es ideal para desplegar su característica estructura narrativa que procede de una elaboración estética reconocible y constante, apoyada en todo momento en un determinismo minimalista que utiliza, a su vez, los espacios, las miradas cruzadas y los largos silencios como contrafuerte medular de un filme que, más allá de su trama argumental, en este caso, se descubre como poético y amargo.
La desconcertante y seductora ‘Broken Flowers’ narra la vida de Don Johnston, un circunspecto mujeriego entrado ya en los cincuenta, propenso a la depresión y al estoicismo ante la vida y sus conflictos (su joven novia acaba de dejarle) que un buen día recibe una misteriosa misiva de color rosa sin remitente notificándole la existencia de un hijo desconocido concebido hace más de dos décadas. Debido a la persistente insistencia de un vecino aficionado a la resolución de casos criminales, Don es obligado a repasar su vida a través de su currículum sentimental, de las mujeres con las que compartió su vida casi veinte años atrás. Un reencuentro con el pasado formulado como sardónica visión de una temática cultural americana tan enraizada a la tradición cinéfila como es el género de ‘road movies’, un viaje de búsqueda (también iniciático, en un plano moral) que tiene como soterrado objetivo el hallazgo de la verdadera identidad existencial del sujeto que lo realiza.
Antes de encaminarse a la gran aventura de conocer la verdad sobre su posible hijo, empujado por su vecino y por las circunstancias, Don es un hombre que pulula por su casa en chándal, que ve películas antiguas hasta altas horas de la mañana y puede estar en silencio escuchando un réquiem de Gabriel Fauré mientras bebe una botella de champán, ensimismado en su propia apatía frente a la soltería y a la aversión que siente hacia el compromiso, percibiendo que su misantropía es lo que conoce como verdadero hogar. La perplejidad de la existencia es la clave que Jarmusch ofrece al espectador como punto de partida de una travesía nostálgica y agraviante por el pasado de un individuo al que le han colgado la etiqueta de Don Juan (muy enfatizada en su inicio) y que ha acabado por creérselo, pero que aún así permanece escéptico ante el devenir de los acontecimientos. Cansado de su vida y atormentado por la inconsistencia de sus amores pretéritos y actuales, aburrido por la rutina que le abate diariamente, decide emprender ese esperpéntico escrutinio a su pasado sentimental, esperando encontrar una respuesta al sentido de su vida. Para ello, Jarmusch no traiciona sus hábitos fílmicos, dotando a la imagen de un mutismo que prepondera por encima de lo que se está contando, conformando la acción de esta deliciosa película en sutiles planos que realzan la contemplación de cada viaje (gravitando sobre las notas de una portentosa selección de canciones), deteniéndose en las seductoras mujeres que quisieron en algún momento de su vida al protagonista, respondiendo o eludiendo la recurrente cuestión capital de la cinta, aceptando un ramo de flores y reviviendo todas ellas, por instantes, el amor transformado en recuerdo, lástima u odio que sintieron o sienten por Don.
La gran baza de ‘Broken Flowers’, en su ilusoria trama detectivesca, es que no se aportan indicios o pistas que lleven una verdad que incluso puede ser incierta, ni subrepticias explicaciones que aporten la certeza al espectador de que lo que contiene esa carta rosa es cierto. Jarmusch prefiere reconstruir el largo trayecto de Don como una silenciosa travesía hacia su devenir, a la aceptación de su fracaso como persona, de la negligencia vital que ha perpetuado a lo largo de veinte de años reflejada, de diversas formas, en esas flores rotas que simbolizan las mujeres que ha ido dejando y a la semilla perdida que supuestamente dejó diseminada en alguna de ellas. Un efecto que derivará en melancolía, devenida en añoranza, cuando Don visite a una amante ya fallecida que, sin ningún tipo de prosopopeya, deja ver que era a la mujer que más amó (justo después de visitar a la única que le guarda rencor) o, tal vez, en el momento en que asume que su vida no ha sido más que un espejismo de lo que el consideró como ideal, elevado a eterno amante, como el Don Juan incapaz de reconocerse en una madurez aburrida y cotidiana. Es entonces cuando Jarmusch identifica a su personaje con el desengaño de reconocer que todas esas mujeres significaron bien poco para su protagonista y que éstas, en cierto modo, también viven engañadas en esa misma espiral de ostracismo.
Para que todo esto resulte eficaz, no sólo basta con el virtuosismo de su director para dotar de credibilidad un guión que, en su estructura, es bastante sucinto y sobrio, sino que Jarmusch halla en sus intérpretes el elucidario para que todo funcione a la perfección en su intimista visión de la madurez, empezando por un Bill Murray (que aunque recuerde a su Bob Harris de ‘Lost in Translation’) esconde bajo ese hieratismo y gravedad de todo, una imperceptible expresividad que palpita vehemencia emocional, con un dominio del gesto adusto, aparentemente perdido, para obtener un hilarante resultado de regusto melancólico, así como el elogio colectivo que merecen las cuatro flores rotas: Sharon Stone, Frances Conroy, Jessica Lange y Tilda Swinton, que hacen de sus breves apariciones excelentes composiciones interpretativas.
‘Broken Flowers’ es, en consecuencia, una hermosa fábula de un antihéroe que recibe el triste encontronazo con el abatimiento que provoca la incertidumbre y la soledad que acarrea la madurez en un final dotado de filosofía existencial nada gratuita y sí muy reflexiva, donde Don se ampara en la posibilidad de una verdad que ya no existe, en un fantasma sin rostro que puede ser cualquier joven que transite por su perdido pueblo, a un muchacho que tal vez busque un padre que podría ser él mismo, que Jarmusch dibuja en un travelling circular de poderoso sentido cinematográfico. Una historia suficientemente escéptica como para aguantar con lucidez y perplejidad ese desarreglo emocional al que somete al espectador el mejor Jarmusch de los últimos años.
Miguel Á. Refoyo © 2005

miércoles, noviembre 09, 2005

Lo barato sale caro

Estoy bastante indignado.
Los de Adsense, al observar cómo mis beneficios obtenidos por todos los que habéis pinchado en su publicidad (que ascendía ya a más de 40$), han decidido quedarse con todo lo acumulado por el Abismo. Así, como suena, con mi consiguiente cara de gilipollas ante el desgraciado escamoteo.
Me han mandado el siguiente mail, que leído y releído con estupefacción:
“Hemos detectado que se han producido clics no válidos en los anuncios Google de sus páginas web. Por consiguiente, hemos inhabilitado su cuenta de AdSense de Google. Por favor, comprenda que esta medida se ha tomado con el fin de proteger los intereses de los anunciantes de AdWords.
El sitio de un editor no puede tener clics no válidos en ninguno de sus anuncios, incluidos, entre otros, los clics generados por:
- un editor en sus propias páginas web
- un editor incitando a terceros a hacer clics en sus anuncios
- programas que generan clics automáticamente o cualquier otro software engañoso
- un editor que modifica cualquier parte del código de anuncios o altera la disposición, funcionamiento, orientación, o publicación de los anuncios por cualquier razón.
Los editores con cuentas inhabilitadas por clics no válidos no pueden volver a participar en el programa, ni reciben más pagos de AdSense. Los ingresos de su cuenta serán debidamente devueltos a los anunciantes afectados.
Atentamente, El equipo AdSense de Google”.
No sé si ha sido por este post o por un incauto y desafortunado mail comunitario emplazando a mis amigos a echar un vistazo a los anuncios que aparecen en la página. Tampoco he utilizado ningún programa generador de clicks, ni dado a la publicidad más de la cuenta en mis propios posts. Tan sólo cuando quería saber qué edictos publicitarios se daban cita en esta página (también tengo derecho a saber lo que se divulga entre mis contenidos –entre ellos, el blog de una puta, nada menos o la venta de armas de defensa explícitamente prohibidas por las Fuerzas de Orden Público-). Tampoco tengo la culpa de que algún lector cliqueé varias veces con inocentes intenciones benévolas hacia mi persona y me haya perjudicado.
La verdad es que su política está clara y supongo que habré infringido sus normas de alguna manera. Hay que asumir esta perorata legal y aceptar los cánones impuestos que ellos saben manejar tan eficientemente (que para eso es una de las potencias económicas mundiales –ahora sabemos cuál es una de sus fuentes de ingreso, el robo-). Igual les ha parecido que tenían que soltar más de la cuenta y que ellos no se quedaban lo suficiente, por lo que me han decidido inhabilitarme en esta fórmula publicitaria. Sea como fuere, todo esto es positivo, amigos. No os dejéis engañar. Ya sabéis que este tipo de traspiés conllevan consigo una moraleja final: “Venderse barato, sale caro”. He aquí en mí, un claro ejemplo. Este tipo de cosas te hacen persona (como diría el Neng), te curten, como me han dicho siempre. Yo llevo más de una década curtiéndome y recibiendo palos. Que os sirva de ejemplo a vosotros que estáis a tiempo.
Ya sabéis, si queréis desagraviaros en forma de venganza venial con alguien que os caiga mal y sepáis de la utilización de este tipo de publicidad en su página, sólo tenéis que entrar en su web y pinchar varias veces al día para que el Equipo de Adsense le sustraiga lo acumulado.

martes, noviembre 08, 2005

Noche de estrenos televisivos

CUATROº empezó con mucha suntuosidad alrededor, bastante apariencia y contenidos que, a priori, no anuncian nada nuevo que lo ofrendando a la audiencia por las restantes televisiones generalistas. Iñaki Gabilondo apareció rodeado de todos los rostros de la nueva cadena, que sonreían como si alguien les estuviera apuntando con un arma automática. Todo lo contrario que el célebre periodista que, muy serio en todo momento, fue pasando el testigo a Raquel Sánchez-Silva (y su flequillo), Boris Izaquirre o Michael Robinson, entre otros. Todo bastante fingido, producto de los nervios, posiblemente. Eso sí, las cabeceras y los logos de CUATROº siguen siendo tan simples y mohínos que resultan de lo más cutre. Mala imagen de lanzamiento para la pretendida idea innovadora de esta etapa catódica en la televisión nacional.
Gabilondo abrió la programación con su informativo nocturno, demostrando que es hombre de radio, que la tele no es su entorno natural. Permaneció hierático y agarrotado, con excesiva austeridad y exceso de protagonismo, sumido en un plató titánico que empequeñece al periodista, sentado en una descomunal mesa en la que se ubica tras haber ofrecido los contenidos delante de una gran pantalla que proyecta pésima infografía y presentaciones a lo ‘powerpoint’. A esto, se sumaron varias disgregaciones subjetivas por gente especializada (algo que, subjetivamente, siempre he odiado) sobre diversos temas de actualidad, un reportaje de investigación llevado a cabo por el propio Gabilongo ( que se fue a Francia, nada menos) y muchas cuestiones sin resolver lanzadas al espectador con la pretensión de hacerle partícipe del informativo. Fueron las pautas que tuvieron como puntilla, primero, a la Ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, como reportera de campo (con micrófono y desplazada al lugar de los hechos ¡y en directo!) y, después, una entrevista de lo más surreal e inacabada a Pascual Maragall y Esperanza Aguirre.
La posterior gala dejó una desigual interpretación de lo que serán los programas que van a componer la parrilla de la nueva cadena; cutrez disfrazada de ‘glamour’ y esnobismo en el hediondo ‘Channel 4’ de Boris (que con guión está perdido), una irritante Siñeriz y el reiterativo pero brillante Juan Carlos Ortega, el humor improcedente y cogido con pinzas de Carlos Latre en ‘Maracana 5.0’, donde está excluido de las opiniones deportivas de Paco González y Michael Robinson, con imitaciones que no vienen a cuento y que sólo entorpecen el espacio ayer avanzando (aunque si algo sobra es esa mujer con apariencia de madura calentorra llamada Connie Quintero), el augurio de arriesgada variedad por parte de la siempre estimulante Raquel Sánchez-Silva en la noche de los viernes con ‘Noche Cuatro’, una esperpéntica serie que, bajo el título de ‘Suárez y Mariscal, caso cerrado’, aporta una temeraria originalidad en forma de investigación criminal con dos funcionarios de policía en excedencia y algún que otro espacio que deberá divulgar esa frescura y compromiso jovial del que tanto se ha hecho gala en su lanzamiento. Adjetivos que no aportarán ‘Rompecorazones’ (que estoy viendo en estos momentos y deja mucho que desear), conducido por Deboarh Ombres, el imposible remedo de ‘Locos por la tele’ que llevará Nico Abad con ‘Soy el que más sabe de TV. del mundo’ o la manida fórmula de ‘Pack 6’, con varios jóvenes intentando consumar proezas urbanas, como colgar un cartel en pleno centro de Madrid.
La esperanza, no obstante, se reserva para algún que otro evento televisivo como ‘Noche Hache’ que, por lo menos ayer, prevaleció en interés sobre sus acólitos programas de emisión. La duda está en saber si Eva Hache, excelente colaboradora y mejor humorista, podrá soportar sobre sus hombros un ‘late night’ con ella como maestra de ceremonia. Esta noche, lo sabremos. También siembra interés la actualidad en manos de un todoterreno del cinismo como es Pablo Carbonell, que estará al frente de ‘1 equipo’, con Antonio Muñoz de Mesa, Antonia Moreno y Maria Julia Oliván y sus cuatro formas de encontrar una noticia.
Todo son especulaciones. Aunque ‘Cuatroesfera’, presentado Manuela Velasco, Víctor Masán, Kira Miró, Frank Blanco y Johann Wald despide un aroma rancio de fárrago bastante pernicioso y chungo, una miscelánea entre ‘Club Megatrix’, ‘Los 40 principales’, ‘Nosolomúsica’… y cualquier programa ya visto dedicado a las series, la música y las nuevas tendencias. De ésos en los que tienes que soportar las chorradas impuestas por sus petulantes protagonistas si quieres ver un espacio medianamente interesante. Ayer prometieron todo lo mítico que ofrendaba CUATROº. La contrariedad se cristaliza en que, para volver a disfrutar de ‘Comando G', ‘La Pantera Rosa’, ‘South Park’, ‘Treinta y tantos’, ‘Más allá del límite’, ‘Los Roper’, ‘Twin Peaks’ o ‘El gran héroe americano’ hay que madrugar a las 7:30 de la mañana y trasnochar hasta las 4:00. Y, por si fuera poco, aguantar a unos presentadores con ganas de hacerse los graciosos y destacar. En cuanto a series en horario “normal”, muchas reposiciones (‘Friends’, ‘Buffy’ o ‘Alias’), alguna novedad llamativa (‘Alerta Cobra’, ‘Anatomía de Grey’ o la comprometida ‘Matrioshki’) y esa ‘Medium’ protagonizada por Patricia Arquette que ya avanzaba Woed como algo destacable.
Habrá que darle tiempo, como a todo.
Mientras tanto, Carolina Ferré, la que fuera novia de Buenafuente, colocada estratégicamente la noche de los lunes para no coincidir con su ex-maromo (que también produce con El Terrat), intentaba solazar al personal como bien podía a la (me temo) poca audiencia que tuvo su estreno de su nuevo ‘Plan C’, que incluyó una alicaída mesa de debate con invitados que, extrañamente, en vez de insultarse y hacer el ridículo, hablaron de actualidad con discreta corrección. Juan Luis Cano (lo mejor, como siempre), Rosario Pardo, Pedro Reyes y la menos trascendental Esther Arroyo fueron los protagonistas. Aún así, sus disquisiciones tampoco fueron nada del otro mundo.
Luego, una entrevista a Miguel Bosé, un clásico dentro de un programa de estreno, en una sección llamada ‘El preguntón’ y a seguir aguantando ‘sketchs’ chabacanos y sin gracia que tuvieron su punto nefastamente álgido en ‘El dossier’, donde una impasible colaboradora sin gracia (de la que ni me molesté en quedarme con su nombre) presentó un reportaje donde se llamó Anticristo al jugador del Barça Eto’o bajo una supuestamente teoría cómica apocalíptica. El programa acabó, con nocturnidad, descubriendo a un famoso ‘tunneado’, en esta ocasión la modelo Martina Klein disfrazada de pirata. Todo muy pobre y sin refulgencia de ningún tipo.
Un deficiente comienzo en su nueva oportunidad televisiva de esta presentadora tan insulsa como postiza.