viernes, 4 de noviembre de 2005

Miserias abismales por una irrisoria cuestación

Me he vendido, amigos. Como lo oís. Cual vulgar meretriz de baja estofa que ha caído en la venal perogrullada de doblegarse al mercantilismo barato, a la soez actividad de la divulgación publicitaria para terceros, he traficado conmigo mismo. Y me avergüenzo, como se puede ver en la foto.
Lo cierto es que no era mi intención hacerlo, quería seguir el principio deontológico que me llevó a abrir el Abismo: la diversión, la actualización constante, el regocijo de redactar, evolucionando en mi lento aprendizaje de redacción. Pero dado que no tengo recursos monetarios suficientes para rehusar de esta idea tan noble y debido a sempiterno desempleo sin futuro, he tenido que recurrir a este denigrante y nimio cambalache para extraer algo provechoso de todas las horas que me paso delante del ordenador mejorando y creando el contenido del Abismo.
No es una cuestión de lucro, ya que no ganaré mucho. Más bien, todo lo contrario, seguiré mi penosa trayectoria en el beneficio laboral, habituado a estas alturas a la escasez y al ridículo cuando se trata de cobrar honorarios por mi trabajo periodístico. Ni siquiera estoy seguro de si lograré algún beneficio, ya que he optado por la forma más sutil e inapreciable a la hora de introducir algo de publicidad en el weblog. No quería nada escandaloso, ni que perturbara el funcionamiento ni la estética del blog, tampoco quería banners que proporcionaran cuantiosas sumas (alguna oferta simpática he recibido –pero rechazada por el contenido de las mismas-), y mucho menos que agrediera el gusto del lector. Había pocas opciones, por lo que he optado por el pulido ascetismo del Adsense de Google, alterable en su funcionamiento y diseño para adaptarlo al entorno del Abismo sin que llame la atención en ningún momento. Esto no es excusa, por eso no me extraña, por tanto, que uno de los primeros enlaces que ha pasado por mi Adsense haya tenido que ver con la profesión más antigua del mundo.
Por eso, mi actitud de bagasa barriobajera no responde más que a un mínimo acicate más en el maravilloso mundo del Abismo y la satisfacción personal que me produce ir incrementando la historia de esta pequeña página surgida, como he dicho más de una vez, de un impulso. Por mi carestía de peculio, apelo a vuestra buena voluntad y pido que, de vez en cuando, pinchéis en alguno de los anuncios que veréis en la columna de la izquierda (en la parte de abajo, para no importunar) y estaréis colaborando así en la supervivencia de esta web y en su progresiva mejora de contenidos.
Muchas gracias a todos y perdón por las molestias que esta pequeña inclusión pueda ocasionaros.
PD: Pero clickear ¿eh? Que esto es mucho más honesto que hacer publicidad a publicaciones digitales que se sirven nuestras webs como escaparate de lanzamiento organizando concursos de weblogs amañados y con ganadores asignados a dedo (es decir, los de siempre). Además, cuando instalé el Haloscan, ya di mi brazo a torcer a la publicidad gratuita (como muchos de vosotros), por lo que no es nada nuevo.