viernes, 18 de noviembre de 2005

Lanzador de cuchillos

Imaginaos, por una casualidad, que, de repente, os sacan a escena en un circo abarrotado hasta la bandera.
Observáis, atónitos, que una bella dama rubia, vestida de cuero y el pelo recogido con horquillas, es acompañada al escenario. Saluda algo temblorosa al público, que jalea vuestro nombre ávido de emociones fuertes. Seguidamente, es sujetada con pretinas a una enorme rueda giratoria de madera.
Con pulso trémulo, sentís que el convulso ambiente requiere de una destreza maestra, ya que en vuestras manos os ponen varios cuchillos que deberéis lanzar con una pericia capaz de proyectar las lancetas hasta rozar su blanca piel, pero sin llegar a tocarla.
Cuando sostenéis el primero, vuestros latidos amplifican su cadencia, en una macabra eufonía que vaticina un desagradable infortunio.
El público enmudece cuando se da cuenta de que no eres más que un inexperto lanzador de cuchillos que está a punto de dejar en manos del destino su futuro en el mundo del espectáculo.
No es un pequeño relato que me he sacado de la manga, es el juego con el llevo enganchado toda la tarde.