miércoles, 2 de noviembre de 2005

Contra el VHS

El reproductor de vídeo, nuestro mejor amigo en los años 80, aquél aparato que tanto nos dio y del que fagocitamos mucha de la cultura fílmica que poseemos, ya no es provechoso. Nuestro condiscípulo preceptor en esto del tema audiovisual ha pasado de moda. Es una pena que el soporte electromagnético haya sido eliminado de repente de la memoria colectiva con la abrumante llegada del novedoso y asequible DVD.
Y la verdad es que cuando recapacito y caigo en la cuenta de que tengo más de 500 cintas de VHS con películas que irán perdiendo calidad paulatinamente me siento muy estúpido en mi mostrenca afición coleccionista. Por instantes, el vídeo parece ser un electrodoméstico anacrónico. Pero le tengo aprecio.
Algunos anomales se han levantado en venganza contra esta nostálgica máquina amiga. Y este es un claro ejemplo de una delirante monomanía o un desequilibrio ‘freak’ devenido en salvaje destrucción de un pobre e indefenso vídeo VHS.
Si alguien prueba a destrozar su reproductor de vídeo así, que nos lo cuente.